|
|
||||||||||||||||||||
Un informe de la FAO y el PMA pide ayuda urgente para Armenia
Después de uno de los veranos más calientes y secos de varios decenios, Armenia afronta la perspectiva de un crudo invierno. Se prevé una profunda caída de la producción de alimentos en Armenia debido a la sequía del verano, que afectó a muchos países del Cáucaso, Asia Central y Meridional y el Oriente Medio.
Durante los meses críticos de la cosecha del año en curso llovió hasta 70 por ciento menos de lo normal en las zonas agrícolas más importantes de Armenia. Se anticipa una cosecha de patatas, cultivo básico del país, de 250 mil toneladas, 40 por ciento menos que el año pasado. La producción conjunta de trigo y cebada correspondiente a 2000-01 se calcula que será de 205 mil toneladas, 27 por ciento menos que en 1999. Armenia necesitará importar 502 mil toneladas de trigo y cebada para el ciclo 2000-01. Se prevé una importación comercial de 358 mil toneladas, y se han ofrecido 70 mil toneladas de ayuda alimentaria. Así queda un déficit de 75 mil toneladas. El informe establece que "un déficit de esta magnitud, si la comunidad internacional no se hace cargo, podría afectar de gravedad a los grupos vulnerables". La producción de fruta, como es de regadío, logró en buena medida salvarse de la sequía del año en curso y su volumen aumentó casi 50 por ciento. Pero los pequeños productores de fruta no pueden vender su excedente debido al mal estado de las carreteras, el alto costo del transporte y la falta general de infraestructura comercial efectiva. Los excedentes de productos perecederos de las diversas estaciones, como manzanas, albaricoques y duraznos, reportan precios bajos a los productores locales de fruta. Campesinos y funcionarios municipales informaron a la misión de que en algunas zonas "los precios actuales de esa fruta están tan bajos que ni siquiera se cosecha".
El 42 por ciento de la población armenia trabaja en la agricultura, y ésta compone un tercio del PIB. Las tierras cultivables son muy limitadas y muchos campesinos producen en pendientes empinadas muy erosionadas. En estas condiciones, hay una gran pobreza en Armenia, además de las condiciones de vida ya de por sí precarias. Ahora se ha vuelto muy difícil el acceso a los alimentos, en particular para los campesinos y la población rural. Gran parte de su producción se ha perdido por la sequía, de modo que les queda poco que vender o cambiar en trueque. Para incrementar la producción agrícola y evitar una ulterior escasez para el año próximo, el informe recomienda dar apoyo urgente al sector agrícola. Los campesinos necesitan un suministro seguro de semillas de trigo de invierno para sembrar, los productores de ganado necesitan tener acceso a cantidades adecuadas de piensos, y los deteriorados sistemas de irrigación del país requieren una reparación decisiva. 13 de octubre de 2000
Más información
|
||||||||||||||||||||
¿Sugerencias?: Webmaster@fao.org |