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Hambruna por la sequía en Afganistán
Tres años seguidos de sequía y problemas económicos cada vez más graves amenazan el suministro de alimentos de Afganistán y ponen en peligro de muerte por inanición a millones de personas en el país, según un Informe especial de alerta presentado por la FAO y el PMA. Se estima que unos cinco millones de afganos carecen de acceso o tienen poco acceso a los alimentos, en gran parte por la escasez de empleo debido al abandono del cultivo de amapola y al retroceso de los cultivos comerciales, a los bajos precios del ganado, al agotamiento de los rebaños y al desplazamiento debido al conflicto y la sequía. "La cuestión de 'salvar vidas' en Afganistán será más importante este año que el pasado", advierte el informe. La sequía ha devastado casi por completo la agricultura de secano y ha reducido considerablemente la producción agrícola de regadío. Se anticipa una producción de cereales de 2001 equivalente a alrededor de dos millones de toneladas, pero para alimentar a la población se requieren otros 2,2 millones de toneladas. Aun con el volumen previsto de ayuda alimentaria de urgencia, equivalente a 386 000 toneladas, y las 760 000 toneladas importación de cereales que se anticipa importar comercialmente, quedará un gran déficit sin cubrir, superior a un millón de toneladas. El informe llama a una intervención internacional urgente a fin de eliminar este voluminoso déficit e impedir una catástrofe inminente. Recomienda proporcionar el equivalente de hasta 10 meses de ayuda alimentaria para los que lo necesiten, a fin de evitar la hambruna y limitar el desplazamiento de la población. También se necesita ayuda para reconstruir los sistemas de irrigación y la infraestructura, y para suministrar semillas de calidad, prosigue el informe. Además de las repercusiones en la producción de cereales, la sequía le asestado un fuerte golpe a la ganadería en Afganistán. La reducción constante de la cabaña ganadera ha tenido consecuencias catastróficas para los medios de sustento de la población nómada kuchi, así como graves efectos negativos para los ganaderos. A fin de proteger el ganado restante y proteger el material de reproducción, se requieren servicios y suministros veterinarios. Por último, el informe destaca que "debido al abandono del cultivo de amapola en 2001, el mundo se ha liberado de entre 3 000 y 4 000 toneladas de opio y sus derivados en este año". Se trata de un acontecimiento extremadamente positivo, pero le ha impuesto una gravísima dificultad a los productores de amapola, a los trabajadores y comerciantes del sector, y coincide con las dificultades económicas que limitan para millones de afganos las oportunidades de adoptar otras opciones laborales. "A menos que se dé asistencia a la población para que tengan acceso a alimentos y encuentren otras oportunidades económicas viables, cada vez más escasas, pueden verse obligados a volver a cultivar amapola. La comunidad internacional tiene una gran oportunidad para asegurar que este acontecimiento tan positivo no se invierta", advierte el informe. 13 de junio de 2001
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