Según el último informe de la FAO la amenaza del Niño se cierne sobre la producción mundial de cereales de 1998

La primera previsión de la FAO de la producción mundial de cereales correspondiente a 1998 es de 1 895 millones de toneladas, con una ligera disminución respecto del nivel sin precedente de 1 908 millones de toneladas de 1997, según el último número de Perspectivas Alimentarias, informe de la Organización sobre las perspectivas agrícolas y del suministro de alimentos en todo el mundo. Sin embargo, las previsiones de la producción son “provisionales”, según dice en el informe, ya que parten de las condiciones de los cultivos que ya están en desarrollo, de las intenciones sobre lo que se va a sembrar más adelante en este año y, acaso lo más importante, del supuesto de que el tiempo sea normal durante el resto de los ciclos agrícolas de 1998.

Pero es arriesgado suponer que el tiempo sea normal durante el resto del año. El informe advierte: “No queda excluido que se deterioren las perspectivas de los cultivos de 1998, en particular en numerosos países del hemisferio sur, a los que afecta un clima imprevisible relacionado con el Niño, y esto podría invertir el moderado aumento del nivel de las reservas mundiales de cereales”.

Si bien las cifras previstas –insistimos, siempre que haya un clima normal hasta que se levanten las cosechas dentro de unos meses- indican una producción mundial de cereales de suficiente volumen para satisfacer las necesidades de consumo anticipadas en 1998-99, se prevé que las reservas mundiales de granos sigan por debajo de los niveles mínimos de seguridad de 17 o 18 por ciento todavía durante un año más, según el informe.

Desde el número anterior de Food Outlook en 1998 siguen siendo 37 los países que afrontan situaciones de urgencia alimentaria en todo el mundo, hasta estos momentos, en Asia y América Central más que nada a consecuencia del fenómeno del Niño, pero esa cifra aumentó desde 31, la de fines de 1997. Además, África sigue siendo el continente con escasez más aguda de alimentos, debido a una combinación de mal clima y conflictos civiles.

 

En África, los problemas del suministro de alimentos se deben a sequías recientes seguidas de inundaciones en casi la totalidad del oriente del continente, donde se han perdido numerosas cosechas y ganado. La población de Kenya, la de Uganda y la de la República Unida de Tanzania, muy golpeadas por el exceso de lluvias y de inundaciones, están recibiendo ayuda alimentaria. En Somalia, las peores inundaciones desde hace varias décadas han producido grandes pérdidas de ganado y brotes devastadores de enfermedades de los animales.

Por lo demás, la apremiante situación de las provisiones de alimentos persiste en numerosos países de Asia, sobre todo en la RPD de Corea, en Irak, Indonesia y Mongolia. Las sequías asociadas al fenómeno del Niño siguen afectando a la producción de granos en China, Filipinas y Tailandia, así como en Papúa Nueva Guinea y en la cuenca del Pacífico asiático.

En América Latina sigue habiendo un tiempo anormalmente seco y altas temperaturas asociados con el Niño. Las lluvias torrenciales y las inundaciones han dañado gravemente los cultivos en Cuba, Ecuador y Perú. En las tierras bajas de Bolivia, las inundaciones, combinadas con la sequía en algunas zonas han producido cientos de muertes y grandes daños a los cultivos y la infraestructura.

Los envíos de ayuda alimentaria mundial en granos correspondientes a 1997-98 se prevé que asciendan a 5.5 millones de toneladas, cerca de 12 por ciento más del volumen agudamente reducido de 1996-97, pero todavía menos de la mitad de los volúmenes de principios del decenio de 1990.

28 de abril de 1998

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