Empeora la situación alimentaria en el Sudán conforme se intensifica el conflicto civil

La intensificación del conflicto civil en el Sudán desde enero ha agravado la situación alimentaria, ya de por sí precaria desde la cosecha reducida por la sequía de 1997, según un informe especial que acaba de darse a conocer. Se ha informado de casos de desnutrición grave y de muerte por inanición en los estados más afectados de Bahr El Ghazal, el alto Nilo occidental y Equatoria oriental. ìSólo en la región de Bahr El Ghazal, 350 000 personas corren peligro de inanición a menos que se distribuya con urgencia la ayuda de socorroî, advierte el informe.

La intensificación del conflicto ha obligado a abandonar sus hogares y fincas a nuevas oleadas de personas, lo que ha incrementado la inseguridad alimentaria en algunas zonas del sur del país. Los precios de los alimentos se han disparado y están fuera del alcance de la mayoría de la población. Los sistemas de asistencia se han agotado. Las personas están comiendo fruta y plantas silvestres.

Pero la inseguridad y la infraestructura tan dañada, consecuencia de 15 años de lucha civil ininterrumpida, han obstaculizado las operaciones de socorro hasta el momento. Las dificultades para transportar la ayuda alimentaria y los insumos agrícolas por tierra significan que apenas una fracción de lo necesario llegue a la población afectada.

Las restricciones de principios de febrero impuestas a la distribución han empeorado la situación, aunque el acuerdo suscrito por el gobierno con el Secretario General de la ONU a principios de mayo para permitir que lleguen más vuelos de socorro casi a la totalidad de las zonas del sur del país debería permitir que mejore la situación. Las fuertes lluvias han restringido recientemente los vuelos en el norte de Kenya, y también se han llevado los puentes, limitando todavía más las actividades de distribución.

Las perspectivas de las cosechas de 1998 son malas, según el informe del Sistema Mundial de Información y Alerta de la FAO (SMIA). Se ha reducido la siembra, en parte por la aguda escasez de semillas. Se han quedado sin cultivar grandes extensiones de tierras conforme las personas huyen de sus casas y de sus fincas. Y la lluvia en la época de siembra de abril fue inferior a lo normal.

"Si este año la cosecha es mala de nuevo, las consecuencias serían muy serias para la seguridad alimentaria de la población y podría propagarse la desnutrición, a menos que el socorro necesario se haga llegar a la población perjudicada", advierte el informe.

A principios de 1998, la UNICEF y la FAO han solicitado más de 4 millones de dólares EE.UU. para proporcionar ayuda de socorro a los campesinos más pobres de las zonas de Equatoria y Bahr El Ghazal. Si se consigue ese financiamiento, el proyecto proporcionará semillas de sorgo, mijo y cacahuetes, así como herramientas manuales, cañas y anzuelos de pesca, a los campesinos y pescadores vulnerables. También se propondrá reducir el riesgo de que surjan brotes de fiebre bovina proporcionando las vacunas, el equipo y suministros pertinentes. Con todo, el financiamiento recibido hasta el momento no ha sido suficiente. La FAO está proporcionando asistencia técnica a este proyecto. Un funcionario superior de la FAO especialista en agronomía y asesor técnico acudirá a Jartúm a principios de junio.

26 de mayo de 1998

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