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En 1998 millones de indonesios podrían quedar por debajo del umbral de pobreza, advierte un informe especial |
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"Las previsiones de un fortalecimiento del tipo de cambio durante el primer trimestre de 1998-99 y la desaceleración de la inflación durante el año en curso, hasta el momento no se han materializado", según dice en el informe. El valor del rupia ha caído a casi una sexta parte de su valor anterior a la crisis de julio de 1997. Esta devaluación ha incrementado la inflación y ha limitado gravemente la capacidad del país de hacer importaciones comerciales. Conforme se disparan los precios de los alimentos y de otros artículos necesarios, y crece velozmente el desempleo, el poder de compra de grandes sectores de la población se ha desgastado y ahora afrontan una aguda inseguridad alimentaria. Se prevé que está situación empeore si se incrementa el desempleo, según dice en el informe. El gobierno ha tomado medidas para resolver este problema asegurando que los productos alimentarios básicos estén al alcance de la población a precios asequibles. El salario mínimo ha aumentado y se han establecido proyectos de intercambio de alimentos por trabajo en las zonas golpeadas por la sequía. Pese a estas actividades, concluye el informe, "la situación alimentaria del año próximo seguirá siendo muy apremiante". La comisión de la FAO y el PMA del pasado mes de marzo calculó la producción de arroz paddy del año en curso en 47.5 millones de toneladas, 3.6 por ciento por debajo de la producción reducida de 1997. Este cálculo se fundó en la estimación de que la segunda cosecha de arroz de agosto, que corresponde a un tercio de la producción total, sería normal. Con todo, pese a los informes de que desde abril el clima ha sido favorable, las últimas previsiones oficiales colocan la producción de paddy de 1998 en 46.29 millones de toneladas, unos seis millones por debajo del objetivo original de producción para 1998. Quizá se haya anticipado la disminución de la producción por la reducción de la siembra y por el aumento de los precios de los insumos fundamentales, como fertilizantes y plaguicidas, así como por los problemas de distribución debidos a los recientes conflictos sociales. Se prevé que el abasto interno de arroz en 1998 del Organismo Nacional de Logística (BULOG) será de apenas 250 mil toneladas, su volumen más reducido de los últimos 20 años. La anticipación del aumento de los precios y la incertidumbre respecto al resultado de la cosecha secundaria han hecho que los agricultores y los comerciantes acaparen arroz, según se informa. La comunidad internacional ha ofrecido proporcionar cerca de un millón de toneladas de arroz hasta el momento. El informe elogia la generosidad de esta reacción ante la situación de urgencia "sin precedentes" que atraviesa Indonesia, pero advierte que hará falta más ayuda. Además, la FAO ha destacado la urgencia de rehabilitar el sector agrícola de las zonas afectadas por la sequía en Indonesia. A consecuencia del cálculo de las importaciones agrícolas de urgencia que serán necesarias realizado por la Oficina de Operaciones Especiales de Socorro (TCOR) de la FAO, la Organización recientemente ha lanzado un llamamiento a la comunidad internacional para donar 18 millones de dólares EE.UU. con el fin de iniciar de nuevo y sostener la producción de alimentos en las zonas más perjudicadas por la sequía. La ayuda financiera es indispensable para distribuir de inmediato entre las familias campesinas insumos agrícolas de urgencia, inclusive bombas y tuberías de agua, fertilizantes, medicinas veterinarias y ganado. También hacen falta alimentos, semillas de forrajes y pies jóvenes, así como peces de cría y jóvenes, aves de corral, cabras y ganado, para introducir una diversidad de cultivos y de alimentos con el propósito de reducir la vulnerabilidad de las familias rurales de frente a futuras sequías. 14 de agosto de 1998 Más información:
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