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Una crisis alimentaria y de ayuda humanitaria se cierne sobre la República Democrática del Congo
Durante el breve período en que esta zona sudoccidental estuvo en poder de los rebeldes, se interrumpió el acceso del país a las rutas de navegación del Océano Atlántico, lo que hizo aumentar mucho los precios de los productos de importación, inclusive los alimentarios, en Kinshasa y en otros centros urbanos, lo que redujo seriamente el acceso de la población pobre de las ciudades a los alimentos. Agravaron esta situación los cortes del servicio eléctrico llevados a cabo por los insurgentes en la central eléctrica de Inga, que proporciona servicio a la ciudad capital de Kinshasa, a Brazzaville en la vecina República del Congo, así como a los centros mineros de extracción de cobre de la Provincia de Shaba, al sudeste del país, lo que ha perturbado a fondo las actividades industriales y comerciales, inclusive la distribución de alimentos. La zona oriental de la RDC afrontaría una crisis todavía mayor de la ayuda humanitaria en caso de que aumente el conflicto, y parece probable que tendría consecuencias devastadoras desde el punto de vista del suministro regional de alimentos y sería una tragedia humana que podría abarcar toda la región de los Grandes Lagos y extenderse aún más. En primer lugar, esta parte de la RDC vive en estado de inseguridad desde la crisis de los refugiados de Rwanda de 1994, y hay diversas milicias armadas que aterrorizan a la población local. Se ha calculado que más del 80 por ciento de la población rural de Kivu del Norte y del Sur se ha visto obligada a abandonar sus hogares por lo menos una vez en los últimos 12 meses. Este desplazamiento constante de la población ha sido muy costoso para la producción local de alimentos y para la economía local, y ha producido muchos problemas para el suministro de alimentos y tasas muy altas de desnutrición. Consultar el Informe especial completo (en inglés) 7 de septiembre de 1998 Más información:
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