Glacial peligro para el suministro de alimentos en Mongolia


Mongolia afronta su segundo devastador invierno consecutivo, que exacerbará los ya de por sí graves problemas del suministro de alimentos. El año pasado, el peor invierno desde hace varios decenios debilitó la seguridad alimentaria de un gran número de personas, en especial los pastores nómadas. Ahora, otra vez un grueso manto de nieve ha cubierto los pastizales donde suelen pastar en invierno los rebaños. Las temperaturas han caído hasta a -50º C. El crudo invierno ya ha matado a cerca de 600 000 cabezas de ganado.

La ganadería constituye el principal medio de sustento de una tercera parte de la población. Como está previsto que siga nevando en febrero y marzo, se anticipa la posible pérdida de muchos millones de cabezas de ganado para este año. Las bajas pecuarias actuales son más cuantiosas que los tres millones de animales perdidos en el ciclo 1999-2000, alrededor del 10% de la cabaña ganadera en conjunto.

El mal tiempo también crea grandes dificultades para el transporte de alimentos y de materiales médicos a las zonas donde la población está en particular expuesta a la escasez de alimentos. El duro invierno viene después de una sequía del verano, que redujo los cultivos forrajeros, de modo que por segundo año consecutivo el país no ha podido recuperarse en materia de piensos y forrajes. Se prevé que la situación se deteriore todavía más conforme avanza el invierno. Son enormes las consecuencias para la seguridad alimentaria, ya que Mongolia depende de su sector ganadero para obtener carne y leche, así como divisas.

La escasez actual de alimentos se da tras varios años de disminución de la producción interna de cereales, a causa de los cambios estructurales sufridos por la economía. Se desmantelaron las granjas estatales, que estaban muy subsidiadas, para formar empresas privadas. Muchos grupos que antes dependían del empleo estatal y la seguridad social, hoy están expuestos a la incertidumbre económica por las limitadas posibilidades de obtener otras ganancias. Se ha informado que en numerosas zonas de población nómada hay elevados niveles de malnutrición crónica.

En enero, la FAO participó en una misión interinstitucional de la ONU enviada a Mongolia para evaluar la situación, cuyo resultado fue un llamamiento de las Naciones Unidas para recaudar siete millones de dólares EE.UU. de ayuda urgente a fin de prestar asistencia a las poblaciones vulnerables de las provincias más gravemente afectadas. El llamamiento también se centró en reforzar la capacidad del país de prepararse para las situaciones de emergencia.

6 de febrero de 2001

 

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