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Panorama general favorable en el África subsahariana, aunque 17 países afrontan excepcionales emergencias alimentarias
La cifra de países africanos subsaharianos de la lista de la FAO que atraviesan emergencias alimentarias de excepción ha aumentado de 13 a 17, desde fines de 1998, según el último informe de la Organización sobre la situación del suministro de alimentos y las perspectivas de las cosechas en el África subsahariana. Los principales enemigos de la seguridad alimentaria de millones de hombres, mujeres y niños siguen siendo los conflictos sociales, además de las malas condiciones meteorológicas que agravan la situación en algunas zonas.
En Angola, donde el enfrentamiento entre el ejército y los rebeldes de la UNITA estalló de nuevo a fines de 1998, se informa que el panorama alimentario es "en extremo sombrío". Conforme la gente abandona sus fincas en busca de la relativa seguridad de las poblaciones y ciudades en poder del gobierno, "algunos informes afirman que el campo angoleño se está despoblando sistemáticamente", de acuerdo con la FAO. Si bien la estación de lluvias de 1998/99 ha sido favorable para la agricultura, la zona cultivada es probable que se haya reducido considerablemente, por lo cual el país requerirá "enormes cantidades de ayuda alimentaria". La entrega de esa ayuda resulta difícil y costosa, ya que debe realizarse en gran parte por vía aérea debido a los problemas de seguridad y a las minas terrestres. En Somalia, tras seis malas cosechas consecutivas y la persistencia del conflicto civil, la crisis alimentaria se ha "profundizado", según informa la FAO. Hay datos de "muertes por inanición y de una gran cantidad de personas en grave estado de desnutrición". Las actividades económicas y comerciales normales se han visto gravemente limitadas, sobre todo en el sur del país, y "los sistemas tradicionales de subsistencia se han agotado prácticamente". El último recurso de la población es trasladarse en busca de alimentos y seguridad. Los cálculos actuales hablan de un millón de personas que padecen una escasez exasperante de alimentos y más de 400 mil en riesgo de morir de hambre. "Aunque la distribución de la ayuda alimentaria sigue gravemente obstaculizada por la falta de seguridad -dice el informe-, la comunidad internacional debería organizar sistemas para llegar a la población que está cada vez más desesperada". También se necesitan con urgencia semillas para la siembra de la estación "gu", que está comenzando. En el Sudán, pese a la cosecha de granos sin precedentes de 1998, unos 2,36 millones de personas que viven en el sur del país, desgarrado por los conflictos sociales, necesitan ayuda alimentaria urgente. La guerra persistente entre Eritrea y Etiopía ha obligado a miles de personas de ambos lados a abandonar sus hogares y ha dejado a 272 mil personas en Etiopía con necesidad de ayuda alimentaria. En Eritrea, se está proporcionando ayuda alimentaria de urgencia a 268 mil personas muy afectadas por la guerra. En la región de los Grandes Lagos: "la situación del suministro de alimentos sigue siendo precaria, y los esfuerzos por incrementar la producción de alimentos están paralizados por la persistente inseguridad y la violencia esporádica, así como por las condiciones meteorológicas adversas", según el informe. Las cosechas en Burundi y Rwanda se han visto reducidas por rachas de sequía, y la falta de seguridad en algunas zonas sigue perturbando la producción de alimentos. En la República Democrática del Congo, el combate incesante ha hecho a muchos pobladores rurales abandonar sus fincas y sus hogares. En la ciudad capital, Kinshasa, un estudio reciente de las familias que viven en su derredor indicó que "90 por ciento del gasto familiar diario es en alimentos", según el informe. En la República del Congo, la renovación del conflicto en Brazzaville y en la región de Pool, al sur del país, ha hecho desplazarse a 30 mil personas. Sin embargo, al mejorar la seguridad, la mayoría de las personas internamente desplazadas han vuelto a sus hogares. En el África Occidental, el informe presenta un panorama alimentario para 1999 "en general favorable", particularmente en los países sahelianos, gracias a unas cosechas más abundantes de lo normal y a otras sin precedentes. "Muchos países tienen excedentes de cereales para compras de los donantes, con el fin de transferirlos a las zonas con déficit dentro de los propios países, o para realizar transacciones triangulares", dice el informe. La violencia en las zonas rurales de Sierra Leona, no obstante, está obligando a la población a abandonar sus casas y sus fincas. El informe advierte que esta situación repercutirá en la siembra de la estación venidera, que se inicia entre abril y mayo, y predice que "es probable que cause una considerable reducción de las cosechas". En la capital, Freetown, se informa de una grave escasez de alimentos y combustibles, pese al regreso de los comerciantes y a que han vuelto a abrirse los bancos. La falta de seguridad persistente también está afectando a la distribución de semillas y herramientas, y al suministro de asistencia técnica, lo que obstaculiza gravemente todo intento de restablecer la agricultura. En Tanzania la falta de lluvias, pérdidas anormalmente voluminosas en los almacenes, así como "la considerable salida no oficial de maíz hacia países vecinos", han producido en conjunto una gran reducción del suministro interno de este grano. Cerca de un millón de personas están expuestas a la escasez de alimentos. Pese a las calamidades de muchas partes del África subsahariana, se anticipa que las necesidades de importación para esta subregión en 1998/99 serán inferiores que en 1997/98, a consecuencia de las buenas cosechas del occidente y de algunas partes del oriente de África. De la misma manera, se prevé que habrá menos necesidad de ayuda alimentaria. 21 de abril de 1999
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