|
|
|||
La sequía pone en peligro la seguridad alimentaria de los pastores nómadas de Siria
La misión encontró que la lluvia en las zonas agrícolas más importantes del país ha sido entre 25 y 70 por ciento por debajo de lo normal. Como en Siria sólo una cuarta parte de las tierras agrícolas disfrutan de riego, la falta de lluvias ha tenido consecuencias devastadoras para la producción de alimentos y ganado. La cosecha de cebada, casi toda de secano, ha sufrido graves daños. El informa prevé que la cosecha de cebada de Siria será de apenas 380 000 toneladas, menos de la mitad del total del año pasado, y 72 por ciento por debajo de la media del último quinquenio. La reducción de la producción de trigo se anticipa menos grave, ya que el 40 por ciento de los trigales sirios tienen irrigación. Con todo, la cosecha de trigo, cuyo volumen se calcula de 2.74 millones de toneladas, es una tercera parte menor que la del año anterior, y cerca del 28 por ciento por debajo de la media. Según el informe, Siria podrá satisfacer sus necesidades de trigo con la producción y las reservas actuales, pero la cebada, cuyo consumo necesario se calcula apenas por debajo de 1.2 millones de toneladas, habrá que importarla. El gobierno sirio, ante la desaceleración económica que atraviesa debido en gran parte a la caída de los precios del petróleo, sólo puede permitirse importar 200 000 toneladas, con lo que queda un déficit de casi medio millón de toneladas. El gobierno, en un programa de urgencia, ha permitido al sector privado importar cebada. Pero los comerciantes tienen pocos incentivos comerciales para importarla por los ingresos limitados de los productores de ganado, que necesitan desesperadamente el forraje para que sobrevivan sus rebaños. La sequía ha creado una situación desesperada para los pastores nómadas de Siria que viven en las estepas, o en Badia, donde sólo cayeron 33 milímetros de lluvia el año pasado, en comparación con los 200 milímetros de costumbre. La falta de lluvias casi ha arrasado por completo los pastizales, de modo que la población ovina padecerá una gran desnutrición y muchas enfermedades debido a la disminución de la producción de granos y, en consecuencia, de residuos agrícolas. Los índices de mortalidad de 1998-99 entre ovejas y corderos son de 10 y 25 por ciento respectivamente, muy por encima del 3 a 4 por ciento normales. Esto ha producido graves pérdidas en los ingresos familiares y muchas familias se han visto obligadas a vender sus animales y otros bienes a precios muy bajos. También está aumentando mucho su nivel de endeudamiento, debido al gasto en forrajes. El informe recomienda que se entreguen a Siria 23 000 toneladas de harina de trigo en los próximos seis meses, con el fin de ayudar a casi 50 000 familias que corren peligro de padecer escasez de alimentos, y añade que hace falta más ayuda internacional para reabastecer el Fondo Nacional de Forrajes del país, que está casi agotado. Aun con esta ayuda, los productores nómadas de Siria afrontan un futuro difícil. El informe señala que "incluso en un panorama positivo, con lluvias normales, los pastores necesitarán varias estaciones para recuperarse de los efectos de la sequía. En efecto, algunos quizá nunca puedan reanudar la actividad ni pagar los préstamos. "Además, sigue el informe, la repetición de la sequía este año sería catastrófica para la población nómada". 2 de septiembre de 1999 Más información:
|
¿Sugerencias?: Webmaster@fao.org |