La guerra de Kosovo: evaluación de los daños


Las segadoras escasean en Kosovo cuando los agricultores locales tratan de recoger sus cosechas
FAO photo/C. Ferrand


Al terminar el conflicto armado en Kosovo, miles de familias que tuvieron que abandonar sus hogares y sus fincas están regresando a tierras profundamente marcadas por la guerra. Una misión conjunta de la FAO y el PMA, de evaluación de las cosechas y los alimentos, ha presentado un informe especial que revela el alcance de la devastación agrícola producida por la guerra en esa provincia.

Las cifras del informe son pesimistas. Se anticipa una reducción de la cosecha de trigo equivalente al 65 por ciento, y al 80 por ciento la del maíz. La producción de hortalizas de primavera y verano se ha reducido casi a nada y, según el informe, la cosecha de uvas de este año "puede descontarse". Durante el conflicto también se informa de "muchos saqueos y matanza de ganado". Se ha perdido casi la mitad del ganado y unas tres cuartas partes del ganado menor y las aves de corral de Kosovo.

Las familias kosovares afrontarán una época difícil para recuperarse. La misión indica que la disminución drástica de la producción agrícola y ganadera ha reducido los ingresos rurales, justamente cuando las familias campesinas necesitan más ingresos para reconstruir o reparar los edificios dañados. Una escasez de segadoras para la cosecha y la presencia de minas terrestres y bombas sin explotar en los campos, son sólo dos de los numerosos problemas con los que tendrán que lidiar.

La destrucción causada por la guerra en Kosovo ha devastado un sector agrícola ya entorpecido por un decenio de política represiva y descuido del gobierno central de Belgrado, capital de la ex República de Yugoslavia. Las empresas estatales están en decadencia, las cooperativas se han desintegrado y los programas de irrigación se han vuelto inútiles a consecuencia de la falta de mantenimiento. Kosovo cada vez depende más de los productos agrícolas de importación.

El alimento básico de Kosovo es el trigo, y el informe calcula que esa provincia necesitará 367 000 toneladas de este grano. La producción local prevista equivale a 113 000 toneladas, que cubrirá apenas el 30 por ciento de esas necesidades internas. Se calcula que las reservas actuales de trigo son de 26 000 toneladas, con lo que quedan 228 000 toneladas de déficit para cubrir con importaciones. Las entregas de ayuda alimentaria y los compromisos ya realizados suman 143 000 toneladas. Las 85 000 toneladas faltantes tendrán que reunirse con donativos o importaciones comerciales.

El informe señala algunos indicios positivos de estabilización de la seguridad en Kosovo. El sector privado del comercio de alimentos, que había florecido en ausencia de un apoyo agrícola efectivo del gobierno antes de la guerra, se ha reanudado muy rápidamente. Según el informe, los mercados estaban abastecidos de hortalizas de gran calidad de Macedonia y otras zonas, a precios parecidos a los de 1998. La misión espera que el sector privado pronto pueda responder a la demanda local de trigo. Con todo, debido al extenso daño causado por la guerra, el informe de la misión afirma que "el tiempo básico para una recuperación inicial es por lo menos de un año".

2 de septiembre de 1999

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