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Somalia: un informe especial revisa la seguridad alimentaria
El informe especial anticipa que la producción de cereales de la estación gu, sobre todo la de sorgo y maíz, será de 136 000 toneladas. Aunque se trata de un incremento del 18 por ciento respecto a la catastrófica cosecha gu de 1998, representa apenas dos terceras partes de la media posterior a la guerra (1993-1998). Las lluvias irregulares y en menor volumen de lo normal han contribuido a reducir la producción de cereales, pero el informe aclara que desde la caída del gobierno somalí en 1991 y el inicio del actual conflicto civil, los niveles de producción de alimentos en general han sido bajos. Han contribuido al bajo rendimiento agrícola los daños a la infraestructura y la falta de insumos, debido al conflicto civil. Escasean las refacciones y el combustible para los tractores; la falta de plaguicidas ha causado la proliferación de plagas, sobre todo orugas militares, gusanos barrenadores del maíz y queleas. El conflicto, sobre todo en el centro y el sur de Somalia, ha obstaculizado además el comercio de alimentos y la distribución de ayuda alimentaria. A partir de sus resultados, la misión concluye que de 1,2 a 1,5 millones de somalíes corren peligro de inseguridad alimentaria y necesitan ayuda internacional, sobre todo ahora que "prácticamente se han agotado los métodos de supervivencia" tras seis malas cosechas consecutivas. El informe indica que el aumento de los precios de los alimentos, reflejo de las limitadas reservas restantes, también están agudizando la inseguridad alimentaria en todo el país. Los precios del sorgo habían aumentado entre 27 por ciento en Barrdheere y 79 por ciento en Mogadishu. Ocurre lo mismo en el caso del maíz, salvo en Baardheere, donde los precios disminuyeron 12 por ciento. Además, al incrementar el circulante las facciones enemigas han atizado la inflación, sobre todo en Mogadishu. El informe señala que los sectores de la población más vulnerables a la escasez de alimentos son los pequeños pastores y los trabajadores sin especialización. El valor de una cabra en sorgo ha disminuido más de 27 por ciento, y el valor de la leche de camella se ha reducido entre 17 y 54 por ciento. En 1998, un trabajador sin calificación en Bardheere podía comprar casi 17 kilogramos de sorgo con un día de salario, pero a mediados de 1999 el mismo trabajador apenas si podía adquirir 3 kilogramos. Desde fines de la estación gu ha llovido un poco, lo que ha estimulado la agricultura en distintas regiones y ha contribuido a reponer las reservas de agua. Se prevé que la producción de cereales, sobre todo maíz, y los cultivos de ciclo corto, como el caupí, el ajonjolí y las hortalizas, prosperen debido a esta lluvia "extemporánea". También se informa de que gracias a la lluvia, el ganado está en buenas condiciones. Son buenas noticias para la economía del país, ya que el sector pecuario representa cerca del 60 por ciento del PIB de Somalia y 80 por ciento de sus divisas. El comercio de ganado ha mejorado ligeramente desde la eliminación de la prohibición saudita contra el ganado somalí, impuesto para prevenir la difusión de la fiebre de Rift Valley. Con todo, el informe señala que los precios del ganado siguen estando relativamente bajos y que la productividad sigue siendo baja por la escasez de medicamentos y servicios veterinarios. Después de la estación gu, la segunda más importante en Somalia es la estación deyr, que va de octubre a diciembre. En una estación deyr normal antes a la guerra se hubieran recogido 95 mil toneladas de cereales. No obstante, por los últimos pronósticos del tiempo del Instituto Internacional de Investigación sobre la Predicción del Clima (IRICP) relativos a un volumen de lluvias inferior a lo normal, la misión no prevé una producción de cereales de la temporada deyr del año en curso superior a la media de la posguerra, de 70 mil toneladas. 10 de septiembre de 1999 Más información:
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