RPD de Corea: se necesita ayuda internacional para combatir la malnutrición y reanimar la producción agrícola

En la República Popular Democrática de Corea recientemente no ha habido sequías ni graves inundaciones como las que asolaron el país entre 1995 y 1997, pero la situación del suministro de alimentos sigue siendo en extremo precaria.

Esencial la ayuda internacional para impedir la muerte por inanición en la RPD de Corea
Foto PMA/Tom Haskell
WFP photo/Tom Haskell

Una reciente misión de evaluación del suministro de alimentos de la FAO y el PMA, enviada a la RPD de Corea en octubre descubrió que el país ya no puede mantener reservas estratégicas de alimentos para las situaciones de urgencia, ni a través de importaciones ni con su propia producción. El informe advierte que "cualquier futura cosecha malograda, en un país que depende sobre todo de una cosecha anual, puede tener efectos catastróficos en una escala inconcebible".

El informe cita el deterioro económico constante de la RPD de Corea como principal razón de que su sector agrícola no sea capaz de satisfacer las necesidades alimentarias mínimas del país. Debido a una escasez crítica de capital y de inversión extranjera, la RPD de Corea no ha podido importar fertilizantes ni gasolina o refacciones para la maquinaria agrícola. Esto ha hecho disminuir constantemente los niveles de la producción agropecuaria y aumentar las pérdidas poscosecha.

Debido en gran parte a la ayuda internacional recibida en 1999, los agricultores han podido disponer de casi el doble del volumen de fertilizantes del año anterior. Esto contribuyó a un aumento del 14 por ciento de la producción de arroz. Con todo, Corea del Norte sólo cuenta con una tercera parte del suministro de fertilizantes necesarios para obtener los máximos rendimientos y mantener la fertilidad de los suelos. Además, el informe calcula que el 15 por ciento de la producción de arroz se perdió por problemas persistentes de transporte y trillado, además de la humedad que hubo durante la cosecha.

La seguridad alimentaria futura de la RPD de Corea dependerá de la cooperación internacional para restablecer el sector agropecuario del país
Foto PMA/Tom Haskell
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Asimismo, la cosecha de maíz se redujo un 30 por ciento a 1,24 millones de toneladas en 1999, en parte debido a lluvias más escasas de lo normal en mayo y junio. Con todo, se está sembrando una superficie menor de maíz, ya que se está alentando a los campesinos a producir patatas y otros cultivos, como trigo y cebada. Estos cultivos producen dos cosechas al año, lo que reduce la dependencia del país de una sola cosecha, además de que así se aprovecha mejor el periodo tradicionalmente escaso que va del descongelamiento de la primavera a la siembra de arroz y maíz del verano.

El informe de la evaluación anticipa que la producción total de cereales de Corea del Norte en 1999-2000 (con la cosecha de patatas expresada en equivalencia de cereales) será apenas inferior a 3,5 millones de toneladas, muy por debajo de la necesidad estimada del país de poco más de 4,7 millones de toneladas. Corea del Norte sólo puede permitirse importar 300 000 toneladas de alimentos, de modo que será necesario cubrir el déficit de casi 1,3 millones de toneladas con ayuda alimentaria internacional. La que ya se está tramitando de emergencia equivale a 370 000 toneladas, lo que deja pendiente un déficit de 623 000 toneladas.

En los últimos cuatro años "se ha evitado una hambruna muy extendida sólo gracias a la coordinación de esfuerzos y al volumen sin precedentes de ayuda alimentaria humanitaria proporcionada por la comunidad internacional", según el informe. El sistema de las Naciones Unidas está solicitando asistencia internacional constante para entregar ayuda alimentaria y reanimar la producción agrícola en la RPD de Corea. La misión de evaluación prevé la persistencia de la escasez crónica de alimentos en ese país y que una grave desnutrición, sobre todo entre los niños, empeore por enfermedades como la diarrea, debidas a la mala calidad del agua y de la higiene. La misión además señaló que conforme se ha deteriorado la situación alimentaria, otras enfermedades graves, inclusive la malaria y la tuberculosis, han surgido de nuevo. Los resultados, dice en el informe, son "un círculo vicioso de mala nutrición y falta de salud".

15 de noviembre de 1999

 

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