recursos recursosbibliotecainstrumentos de campo lecciones aprendidas
lecciones aprendidas @ 
participación 

recursos > biblioteca - instrumentos de campo - lecciones aprendidas
interactiva  > novedades - contáctenos - listas de correo - discusión
acerca de > participación: nuestra perspectiva - quiénes somos - faq - el equipo - curso (en inglés)
vínculos  > sitios web - organizaciones - medios de vida sostenible
inicio

 
Lecciones aprendidas

 

Título:

Experiencias positivas del trabajo de las mujeres sindicalistas de la Coordinadora Latinoamericana de Sindicatos Bananeros y Agroindustria (COLSIBA).

   

Autores:

Iris Munguia, COLSIBA (Costa Rica).

   

Incorporación laboral de mujer en la industria bananera: la vida de la mujer bananera.

Fue a principios de 1905, que en Honduras se fue asentando la industria bananera, creada por Samuel Semurray, las primeras compañías fueron Hubbard-Zemurray Company; más tarde, hacia el comienzo de la primera guerra mundial, la United Fruit Company adquirió el 35% de las acciones de la segunda compañía creada por Zemurray, la Cuyamel Fruit Company. La United Fruit Company pasó de la comercialización a la producción directa de los bananos en Honduras obteniendo concesiones a nombre de dos compañías que fundó a este efecto en 1912: la Tela Railroad Company y la Trujillo Railroad Company. En 1914, esas dos compañías detentaban en conjunto 15.000 acres de tierra, o sea más de 6.000 hectáreas.

En contrapartida de las tierras otorgadas por el Estado hondureño, la Tela Railroad Company se comprometió a construir 12 kilómetros de línea ferroviaria por porción de 6.000 hectáreas concedidas, y la Trujillo Railroad Company, 20 kilómetros por la porción de 10.000 hectáreas cedidas.

La United Fruit Company se había convertido de este modo en un verdadero imperio, un "Estado en el Estado" en cada país donde esta desarrollaba sus operaciones. Esta compañía poseía su propia flota (White Fleet) y, hacia 1913, se evaluaba en alrededor de 852.000 acres, casi 345.000 hectáreas, las tierras que detentaba en América Latina. Era además propietaria de 669 millas de línea ferroviaria en los diferentes países de la región. Se le consideraba con toda razón la compañía americana más importante de la América Central.

Al comienzo de esta historia, el trabajo en las fincas bananeras, fue exclusivamente desarrollado por obreros. Fue en 1960 que en la compañía Tela Railroad Company se decidió crear una nueva modalidad de empleo que fuese desarrollado exclusivamente por mujeres. Como parte de una amplia reestructuración impulsada por el embarque en contenedores y una nueva variedad de banano que se magullaba con mayor facilidad, ocasionando pérdidas. Se pensó en las mujeres por su gran habilidad para la realización de trabajo manual, era necesario cortar los racimos de banano en “manos”, lavarlas y colocarlas cuidadosamente en cajas estandarizadas de 42 libras.

Casi todas las mujeres trabajadoras bananeras laboraban en las empacadoras. A las mujeres no se les emplea en lo que se denomina la parte agrícola de la producción de banano – la  labor de abrirse paso a través de los campos, cortando racimos de 75-120 libras la realizan los hombres y cargándolos hacia los cables que los conducen a las plantas empacadoras. En estas compañías tampoco se ha permitido a las mujeres mostrar sus habilidades y capacidad para desarrollar y accesar a los múltiples oficios calificados como conductor de tractor, carpintero o mecánico fumigador de cosechas, puestos que son mucho mejor pagados que los de las plantas empacadoras. En las empacadoras, por contraste, hombres y mujeres comparten muchos de los mismos trabajos, como “desflorando” la fruta (quitando pequeñas flores secas de las puntas de los bananos), cortando manos o lavándolas. Otros trabajos son aún específicos de género: sólo las mujeres pegan las etiquetas de las marcas; sólo los hombres cortan los grandes racimos iníciales o cargan las cajas hacia los contenedores Todos los puestos de las mujeres trabajadoras bananeras son, por tanto, aturdidoramente simples y monótonos. Permanecen de pie de 8 a 14 horas diarias (la media es de 10 a 12 horas), por seis y algunas veces siete días a la semana, realizando una buena cantidad de movimientos repetitivos. Los espacios destinados para su trabajo son en una gran galera abierta al estilo de una línea de montaje. En las regiones donde el banano crece, la temperatura oscila entre 95 y 105 grados durante todo el año y es sofocantemente húmeda. Entre el sudor, el agua que se esparce y los tanques de agua rociados con fungicidas, pesticidas y latex proveniente de los bananos cortados, las áreas de empaque permanecen las mujeres empapadas de sudor y agua.

El Sindicato de trabajadores de la Tela Raid Road Company SITRATERCO nace el 28 de Agosto de 1954, significando para el movimiento sindical, como el sindicato insigne de Honduras. Sus luchas y reivindicaciones han sido digno ejemplo de dignidad y beligerancia para el movimiento sindical en general. Pero no se puede obviar, por mucho que la historia quiera escribirse de otra manera, el papel que las mujeres han jugado siempre en estas luchas. Es por eso que en 1990, 36 años después de la huelga del 54, las mujeres afiliadas al sindicato comenzaron queriendo formar un comité femenino que viniera a  dar repuesta a los problemas en términos de discriminación por genero que se daba en todos los espacios que las mujeres se movían (sindical laboral domestico, publico) esta idea no era apoyada por los compañeros varones, pero las mujeres seguían luchando y luchando hasta que lograron conformar el comité, luego se les presenta la oportunidad de formar dos cuadros en un proceso educativo auspiciado por Danida/OIT y fue como estas tomaron el acuerdo de nombrar dos mujeres, que se les miraba que tenían  compromiso y sensibilidad hacia el trabajo por la dignidad y la justicia laboral, decisión de asumir un gran reto, no protagonizado hasta ese momento por mujeres, porque solamente hombres asumían la responsabilidad de dar educación y formación a las bases: Iris Munguía y Norma Murillo se formaron con mucho sacrificio y esmero como facilitadoras, su cuota de responsabilidad significó muchas veces dejar solos a  los hijos e hijas pequeños, al cuidado de otras personas para poder ellas, involucrarse a tiempo completo en un proceso de formación  para conocer temas específicos sobre los problemas de las mujeres, trabajo y sindicatos en el sector agrícola de naciones en desarrollo. Las jornadas se desarrollaron en Costa Rica con el patrocinio de la OIT/ DANIDA. Cada tres meses, durante dos años, Iris y Norma viajaban a Costa Rica donde estudiaban por dos semanas. Cuando regresaban a casa después de cada curso, Iris y Norma, a su vez, capacitaban a las otras once mujeres del Comité Femenino del SITRATERCO en los temas que ellas habían recibido. Para facilitar esos talleres se apoyaban en los 26 cuadernillos que se habían elaborado en el mismo proceso de formación y servían de apoyo a las diferentes organizaciones que participaron de Centro América y el Caribe, de una serie denominada “El Papel de las Trabajadoras Rurales en la Sociedad, con temas como “Hablemos de la Diferencia”, “Mujer y Sociedad” “Mujer y Trabajo”. Las mujeres del Comité Femenino, a su vez, prometían capacitar, cada una, a 25 mujeres de base. Fue un proceso muy valioso y un gran esfuerzo, pues no  se había vivido la  experiencia de esa manera, para poder lograr la educación y empoderamiento colectivo sostenido con pocos recursos. Toda la actividad tenía lugar los domingos, después de trabajar, durante cuatro años. “El trabajo no fue fácil ya que era el único día que las compañeras tenían para estar con sus hijos y asear la casa”, recuerda “Carmen” una de las del grupo original. “Por eso las visitaba en su casa para concientizarlas y motivarlas para que asistieran, las jornadas se desarrollaban por espacio de tres horas, los domingos  por la tarde”. Pero el entusiasmo era enorme. “El hecho de que algunas de ellas no sabían ni leer ni escribir no fue impedimento para que participaran”.

Estas mujeres lideresas elaboran un plan de trabajo, para poder lograr concientizar y educar a más mujeres de otras fincas de la compañía y en ese tiempo eran 24 sub seccionales o sea uno por centro de trabajo.
La experiencia vivida por Iris y Norma acompañadas del comité femenino de Sitraterco fue el crecimiento para que desde El Programa de la Mujer de Cosibah se trasladara hacia los sindicatos del valle del Aguan afiliados a COSIBAH, en los que también se organizan los comité femeninos de los sindicatos y las mujeres desde su trabajo logran incidir hasta  lograr que en algunos sindicatos; se lograron reformar Los Estatutos para que la Secretaría de la Mujer quedara incorporada dentro de la estructura, y que a través de la capacitación continua y sistemática contribuir al empoderamiento a las mujeres.


Cómo lo logramos?

Se realiza una minuciosa selección de participantes, las que deben de llenar un perfil de entrada que les permita participar en la formación de lideresas, proceso que se realiza con temas básicos desarrollados durante un año y se logra formar a 25 mujeres de los sindicatos miembros de Cosibah. Ellas mismas son  las responsables de capacitar las bases de cada organización sindical en temas básicos sindicales y laborales.

La Secretaría de la Mujer de la Coordinadora Latinoamericana de Sindicatos Bananeros y Agroindustriales ( COLSIBA) ha impulsado acciones para transformar los valores presentes en la cultura femenina y masculina que mantienen a las mujeres alejadas de los sindicatos debido a las prácticas sexistas y excluyentes que persisten en las estructuras sindicales.

En atención a lo anterior ya se han dado avances para el adelanto de las condiciones de las mujeres bananeras mediante estrategias de acción como la formación de la Red de Mujeres sindicalistas Trabajadoras Bananeras, único ejemplo organizativo en Latinoamérica, construido a través del programa de la mujer COLSIBA, también la Agenda Regional de las Mujeres Bananeras instrumento que les permite planificar y orientar mejor su  trabajo.  La elaboración de la  Plataforma Reivindicativa de las Mujeres Bananeras, (PRMB)  herramienta que permite reivindicar los derechos de las mujeres, esta iniciativa tiene el objetivo de que en los mecanismos de negociación incluyan los intereses y las necesidades de las mujeres bananeras y estratégicamente fortalezcan al sector femenino sindical bananero para mejorar sus condiciones de vida como trabajadoras y como partícipes en la organización sindical.

¿Cómo surgió la Plataforma Reivindicativa de las Mujeres Bananeras (PRMB)?

Fue un proceso de análisis y estudio que duró tres años; implicó mucho esfuerzo y compromiso, desarrollando talleres y encuentros para conocer a fondo las condiciones de trabajo de las mujeres de la Red, implicó la revisión de cada uno de los contratos colectivos de los sindicatos en los 7 países que conformaban  la COLSIBA; ( Colombia, Ecuador,  Panama, Costa Rica, Nicaragua, Honduras y Guatemala) el estudio de los contratos colectivos nos permitió conocer que no existía ninguna clausula especifica que beneficiara a las mujeres, desde sus necesidades especificas, es así como se construyen  clausulas especificas para beneficio de las mujeres y puedan ser incorporadas en los contratos colectivos.

Esta  PRMB estratégicamente  permite la incorporación de las mujeres dentro de las comisiones de negociación colectiva y defender sus propuestas, ha mejorado las condiciones de trabajo de las mujeres, su socialización ha sido ejemplo para que otros sectores de mujeres organizadas impulsen y promuevan sus reivindicaciones específicas como mujeres, ejemplo: trabajadoras de salud, obreras de maquila, trabajadoras del sector gubernamental.

Podemos mencionar que  las mujeres bananeras han podido escribir su propia historia para reivindicar y visibilizar sus  luchas, los aportes, las propuestas, la contribución al movimiento sindical, desde un cargo en los comités femeninos, desde la base o desde la junta directiva, en algunos casos. La historia no recoge en ningún momento la participación y contribución de las mujeres, por eso fue necesario vivir la experiencia de rescatarla y escribir el libro: “Lo que hemos vivido”. Es una serie testimonial de las mujeres bananeras y su incorporación en la lucha sindical, poder hablar de los tropiezos, satisfacciones, miedos, encuentros, desencuentros, en su vida como sindicalistas.

También el Libro “El Poder de las Mujeres es Poder Sindical escrito por la Doctora en  Historia Danna Frank catedrática de la Universidad de San Diego California Este libro recoge las experiencias de las mujeres y sus luchas por lograr mejorar su participación política en las estructuras de las organizaciones sindicales compuestas por hombres por mas de tres décadas, lo mismo que mejorar su calidad de vida mediante reivindicaciones negociadas en los contratos colectivos.

Hay que reconocer el avance de las mujeres bananeras en sus luchas, no ha sido fácil enfrentar los retos que implica tratar de contribuir a desaprender la cultura machista y patriarcal heredadas, se trata de una lucha por la igualdad entre los géneros, en la que las mujeres igual ocupen cargos de dirección y toma de decisiones, en la que las propuestas  y opiniones de las mujeres no causen risitas sarcásticas desde los mismos  compañeros de clase.

 

 



 Grupo Informal de
 Trabajo Enfoques y Métodos Participativos
...para el apoyo de sistemas de vida y desarrollo sostenible 
y la Seguridad Alimentaria