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Bosques y Cambios Climáticos-“Oportunidades Emergentes”
por Carlos Marx R. Carneiro, Oficial Principal Forestal

Durante la última sesión del Comité Forestal de la FAO (COFO) realizada el pasado mes de marzo, en Roma, uno de los temas de la agenda era la elaboración de un programa de acción de la FAO para el sector forestal. Observé que dos “entidades programáticas” que han recibido mucha atención por parte de los casi 600 participantes fueron, “ los bosques y el agua” y “adaptación al cambio climático y mitigación del mismo”. La reducción de las emisiones causadas por la deforestación fue discutida en una sesión especial.

Sin embargo, un día antes de la apertura de COFO, la FAO organizó una sesión especial sobre agricultura sostenible  y cambio climático, inaugurada por el Director General de la Organización señor Jacques Diouf, cuya principal conferencia fue pronunciada por el Presidente de la República Federal de Nigeria, señor Olesegun Obasanjo. La reunión fue clara en demostrar la importancia política del tema del  manejo forestal sostenible  y los cambios climáticos.

La 20ª. Sesión del Comité de Agricultura de la FAO (COAG) que será realizada a finales de abril del 2007, destaca como uno de sus temas principales, la agricultura y el medio ambiente, en que analiza los aspectos de los cambios climáticos  y la interdependencia de la agricultura con el clima.

De igual forma, los 23 países de América Latina y el Caribe presentes en la última sesión de la Comisión Forestal para América Latina y el Caribe (COFLAC), reunida en junio del 2006 en Santo Domingo, República Dominicana, examinaron principalmente el tema de los cambios climáticos y sus consecuencias sobre el sector forestal de la Región.

No es mi objetivo, en este espacio de opinión, analizar, además, el informe del Panel Intergubernamental sobre Cambios Climáticos (IPPC), cuya segunda parte fue presentada recientemente en Bruselas, ya que tomaría mucho más espacio de lo que disponemos; de hecho, su impacto en la prensa internacional ya es por todos conocido.  Tampoco sería el caso revisar la cantidad sustantiva de talleres, seminarios, congresos que se organizaran en la región sobre el tema.

Sin embargo hay que reconocer que hay, actualmente, una oportunidad, un momento político que el sector debe inteligentemente aprovechar para contribuir a la solución del problema del calentamiento global.

Desde finales de la década pasada que se escribe y discute sobre cambios climáticos, y ese fue un proceso muy positivo y necesario de preparación.  De hecho, todo eso sirvió para que llegáramos a 2007 técnica y políticamente conscientes que sí llegó el momento de actuar pro activamente.

Tal como indicado en la última COFLAC, a medida que se adquirió mas información científica sobre el calentamiento global, el tema del cambio climático surgió como uno de los mayores desafíos ambientales del presente siglo. Aunque el aporte  de los gases de efecto invernadero en América Latina es aun relativamente pequeño, alcanzando el 8 por ciento de las emisiones globales en el año 2000, su participación de emisiones es amplia debido a los cambios en el uso de la tierra, y en eso contribuye la deforestación, como uno de los factores. Por esta razón, los pronósticos establecen que el cambio climático afectará de manera negativa a diversas regiones y sectores de América Latina.

El aumento de 3 a 4 ° C en la temperatura media anual en determinados lugares de América Central, disminuirá las precipitaciones entre un 35 y un 40 por ciento, mientras que en otras áreas, como en algunos estados de Brasil y provincias Argentinas, la lluvia podría aumentar.

El acelerado ritmo de deforestación en la cuenca hidrográfica del río Amazonas afectará de manera negativa el balance y suministro futuro de agua para la mayor parte de América del Sur. Ya es conocido, también, que el cambio climático afectará la estructura del bosque, reduciendo su biodiversidad y aumentando el riesgo de los incendios forestales. Según los cientistas, entre el 20 y 30% de las especies pueden estar amenazadas de extinción durante este siglo si la temperatura sufriera un aumento de 2 a 3°C en relación a 1990.
Otro factor que también está afectando el medio ambiente de la región latinoamericana, según  informe específico  del Comité de Agricultura de la FAO (COAG), es la ganadería extensiva, y señala que la producción pecuaria es una de las causas de los problemas ambientales , incluido el calentamiento global, degradación de la tierra, la contaminación de la atmósfera y del agua y la pérdida de biodiversidad. Y será necesario resolver el equilibrio entre los productos animales de un lado y los servicios ambientales por otro. Hay que conciliar la ganadería con el medio ambiente a través del fomento de la eficiencia mediante precios adecuados en el mercado, tomando en cuenta las externalidades ambientales, reduciendo los efectos ambientales y sociales adversos de la producción intensiva, y reorientando el pastoreo extensivo hacia la prestación de servicios ambientales.

Por otra parte, hay que considerar que los acuerdos internacionales sobre el cambio climático (como por ejemplo, el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático - CMNUCC, o el Protocolo de Kyoto), contienen obligaciones generales de incumbencia para todos los países miembros con respecto a los bosques, tales como:

  • manejar la sosteniblilidad de los bosques y conservar y aumentar su capacidad como reservas de carbono;
  • promover la forestación y la reforestación así como la energía renovable, e
  • incluir a los bosques en los inventarios nacionales de emisiones y eliminaciones de gases de efecto invernadero, en la transferencia de tecnología, y en los programas nacionales de adaptación al cambio climático.

O sea, los países deben prepararse para las oportunidades y desafíos no sólo para un primer período de compromisos que fue establecido para el 2008 – 2012, sino que, especialmente, para un segundo período de compromisos con el Protocolo de Kyoto, cuyas negociaciones ya han comenzado. Uno de los temas principales es reducir las emisiones por medio de eludir la deforestación, más comúnmente conocida como la “deforestación evitada”.
Hay que tener en cuenta que para diseñar proyectos y programas para el Mecanismo de Desarrollo Limpio del PK, se requiere conocer los requerimientos institucionales y legales relacionados con este mecanismo y comprender las bases científicas del manejo de las emisiones de los gases de efecto invernadero.

Sin embargo, el Panel Intergubernamental sobre Cambios Climáticos (IPCC) ha desarrollado la Guía de Prácticas Adecuadas sobre Uso de la Tierra, Cambios de Uso de la Tierra y Forestería donde se mencionan metodologías para estimar carbono en todos los componentes. De trascendental importancia es mantenerse al día  con las oportunidades del mercado internacional del carbono y aprender a negociar buenos contratos de venta y servicios en especial en los sectores forestales y bioenergía.

El sector forestal debe estar preparado en esta fase para  las preguntas metodológicas referentes a evitar la deforestación (establecimiento de la línea  de base, monitoreo y reconocimiento de la evitación de la deforestación).

Las oportunidades que están surgiendo son muchas y solo a título de ejemplo mencionaría la mas reciente, de abril del 2007, en que  el Banco Mundial aprobó la segunda fase del BioCarbon Fund en que las comunidades más pobres de los países en desarrollo podrán ser las más beneficiadas. El gobierno de Irlanda y España, la  Fundación Syngenta para la Agricultura Sostenible, y la Compañía ZeroEmissions  Carbon Trust,  se unirán a la iniciativa del Banco Mundial para discutir el plan de negocios de la segunda fase que ya alcanza los $EEUU 10 millones. El fondo es una asociación pública/privada que otorga financiamientos para la reducción de las emisiones de gases efecto invernadero y que fue creado para abrir el mercado de carbono para actividades forestales y agrícolas. Esa segunda fase apoyará proyectos de restauración de ecosistemas que secuestran o conservan carbono en los bosques así como en agro-ecosistemas, con un fuerte énfasis en la reducción de la pobreza y desarrollo socioeconómico. Esta fase tiene dos ventanas, la primera enfoca los certificados de proyectos que son elegibles bajo el MDL o bajo la Implementación Conjunta (IC). La segunda ventana canalizará recursos para actividades de restauración y conservación de bosques, re-vegetación y manejo agrícola.

Oportunidades como la mencionada anteriormente son hoy muchas y es necesario prepararse bien para aprovecharlas. Además, es importante integrar las oportunidades ofrecidas por el PK para la silvicultura a los programas forestales nacionales, utilizar las relaciones bilaterales con los países inversionistas o con las industrias para aumentar el interés, incluir los bosques en los planes de adaptación y en la solicitud de fondos, ya que ellos son aptos para ser financiados de manera total o parcial a través del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF), y asegurar que las preocupaciones forestales estén representadas en las estrategias nacionales y que el conocimiento acerca de los bosques esté disponible y sea utilizado en las  futuras negociaciones internacionales.

 

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