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EL
RIEGO EN REPÚBLICA DOMINICANA
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Clima
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El clima de la República Dominicana tiene un carácter
marcadamente tropical húmedo, aunque la insularidad y la
heterogénea topografía de la isla determinan los regímenes
climáticos locales, que varían desde árido
hasta lluvioso. En la estación lluviosa, las masas de aire
frío generan una bajada en las temperaturas. En los picos
altos son frecuentes las heladas, mientras que en las tierras bajas
las temperaturas medias varían de 23 a 33°C a lo largo
de todo el año. En la estación seca, la Zona de Convergencia
Intertropical determina el clima en la isla.
En cuanto a la distribución espacial de la precipitación
media anual, ésta es tremendamente cambiante de unas regiones
a otras. Estos registros tienen también una marcada diferencia
interanual, que determina el desarrollo de los cultivos de secano
de las áreas semi-áridas. En general, se puede distinguir
una estación seca (diciembre a marzo) de otra lluviosa (mayo
a noviembre), siendo marzo el mes más seco, y mayo el más
lluvioso, a excepción de la Cordillera Septentrional donde,
debido a los primeros vientos alisios, la época más
lluviosa es de noviembre a enero. La exposición a los vientos
alisios del nordeste durante más de la mitad del año
causa una precipitación abundante en el flanco norte de la
Cordillera Septentrional. En la época lluviosa son frecuentes
los huracanes, que traen fuertes vientos y lluvias, causando grandes
daños ambientales y pérdidas económicas.
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Recursos
Hídricos
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La precipitación
media anual es de 1 500 mm, que suponen un volumen anual de agua
en todo el territorio de 73 km3. De este volumen total, cerca
del 70 por ciento se pierde en evapotranspiración y evaporación
directa de las masas de agua, por lo que los RHIR anuales son
de 21 km3. La escorrentía superficial total se estima en
19,5 km3/año, con un caudal base de 11,7 km3/año.
La disposición orográfica del país determina
cuatro grandes vertientes: Mar Caribe, Océano Atlántico,
Haití y Cuenca endorreica de El Enriquillo. Estas vertientes,
a su vez, se dividen en 14 cuencas o unidades hidrográficas,
cuyas principales características se detallan en la siguiente
tabla. Existen transferencias o trasvases de las cuencas excedentarias
a las cuencas deficitarias.
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Principales
cuencas hidrográficas de la República Dominicana
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| Vertiente
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Cuenca
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Superfici
drenada
(km²) |
Precipitación
media anual)
(mm) |
Escorrentía
media anual1
(106 m3 ) |
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Caribe |
Sierra de Bahoruco |
2 814 |
750 a 2 000 |
9 500 |
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Río Yaque del Sur |
5 345 |
700 a 1 500 |
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Azua, Bani y San Cristóbal |
4 460 |
750 a 2 000 |
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Río Ozama |
2 706 |
1 400 a 2 250 |
|
San Pedro de Marcorís y La Romana |
4 629 |
1 000 a 2 250 |
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Higuey |
2 207 |
1 000 a 1 750 |
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Atlántico |
Miches y Sabana del Mar |
2 265 |
2 000 a 2 700 |
10 480 |
|
Península de Samaná |
854 |
-
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Zona Costera del Norte |
4 266 |
1 000 a 2 300 |
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Río Yuna |
5 630 |
1 170 a 2 250 |
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Río Yaque del Norte |
7 053 |
500 a 2 000 |
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Río Dajabón |
858 |
750 a 2 000 |
|
Haití |
Río Artibonito |
2 653 |
1 200 a 2 000 |
1 015 |
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Enriquillo |
Lago Enriquillo |
3 048 |
600 a 750 |
(2) |
| TOTAL |
48
730 |
1
500 |
20
995 |
(1) Se trata
de la escorrentía total, suma de la escorrentía
superficial y subterránea. (2) La escorrentía generada
en la cuenca endorreica del Lago Enriquillo está incluida
en la vertiente Caribe.
Con Haití
existen distintos tratados sobre los límites fluviales
entre los dos países y otros proyectos conjuntos. También
existen varias normas acordadas por los dos países respecto
a los ríos fronterizos. Los ríos que entran en Haití
son: Masacre y Dajabón, mientras que este último,
el río Artibonito y el río Libón sirven también
como frontera entre ambos países. Las entradas de Haití
a la República Dominicana no son representativas.
Existe un Plan Nacional de Aprovechamiento y Control de las Aguas
Subterráneas (PLANIACAS, 1983) que evaluó la existencia
de importantes formaciones acuíferas. Desde ese estudio
hasta 1998 sólo se han realizado estudios puntuales por
el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI),
Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo
(CAASD) e Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados
(INAPA).
Según el estudio antes mencionado, el país se dividió
en 14 zonas hidrogeológicas, en las cuales se realizó
la medida de niveles piezométricos, inventario de pozos,
datos hidrogeológicos y cartografía, determinando
los valores de las tasas anuales de la recarga media, que se estima
en 1 510 millones de m3, y que constituye el potencial exportable
del país.
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Lagos
y embalses
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La capacidad
máxima de los embalses de la República Dominicana
es de 2 144 millones de m3, de los cuales los grandes embalses
(aquellos cuya capacidad es superior a los 100 millones de m3)
almacenan el 85 por ciento de la capacidad total. En su mayor
parte, se trata de embalses multipropósito (abastecimiento
a la población, control de avenidas, riego e hidroeléctrico),
excepto algunos pequeños embalses que son utilizados sólo
para la generación de energía eléctrica.
Los embalses de mayor capacidad son Hatillo (700 millones de m3)
en el río Yuna, Sabana Yegua (560 millones de m3) en el
río Yaque del Sur, Bao (244 millones de m3) en el río
Bao y Jiguey (169 millones de m3) y Valdesía (137 millones
de m3), ambos en el río Nizao.
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Extracción
del agua
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Figura
1. Extracción del agua por sectores.
Total: 8 339 millones de m3 en 1993.
El
consumo de agua por sectores en 1993, según el Plan Nacional
de Ordenamiento de los Recursos Hídricos (PNORH), estaba
distribuido de la siguiente forma: el sector agropecuario demandaba
7 384 millones de m3 del recurso utilizado en el país, aproximadamente
916 millones de m3 eran utilizados para el abastecimiento a la población
y 39 millones de m3 los restantes usos (industrial, pecuario y turístico).
La extracción de aguas subterráneas en 1993 era de
386 millones de m3 (ver figura 1).
En 1993, el 68 por ciento de la población del país
tenía acceso a agua potable, mientras que entre el 27 y 30
por ciento de la población tenía acceso a un sistema
de saneamiento. Este bajo porcentaje ha provocado la contaminación
de las aguas subterráneas.
También existen problemas de contaminación de las
aguas superficiales por vertidos urbanos, vertidos industriales
y contaminación agraria difusa, especialmente en los ríos
Ozama, Yaque del Norte, Yuna y Yaque del Sur. El desarrollo demográfico
y turístico de las zonas litorales ha originado frecuentes
casos de sobrexplotación de acuíferos e intrusión
marina.
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Desarrollo
del riego y el drenaje
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Aunque ya en
el siglo XIX, con la construcción del Canal Juan Caballero,
y a inicios del XX con el canal Luis Bogaert, canal Santana y el
Proyecto Manzanillo, existían áreas bajo riego, el
desarrollo más importante del riego en la República
Dominicana comenzó en los años 20 con la construcción
de los principales sistemas de riego, localizados en las inmediaciones
de los principales núcleos urbanos. En 1941, la superficie
puesta en riego alcanzaba las 32 000 ha, incrementándose
a 79 000 ha a partir de 1944, gracias al extenso programa de puesta
en riego. En 1954, la superficie bajo riego era de 132 000 ha con
la construcción de los canales fronterizos y las transformaciones
llevadas a cabo en los Valles de San Juan y Neyba. Dicho desarrollo
sufrió un estancamiento en la década de los 60, en
la que se llevó a cabo la construcción de diferentes
embalses multipropósito.
En los años 70 comenzó un nuevo programa, con el objetivo
de construir grandes sistemas de riego. En este mismo período,
continuaron las inversiones en embalses e infraestructura hidráulica,
llegando a 1980 con una superficie puesta en riego de 200 000 ha.
El desarrollo de superficies bajo riego ha continuado en estos últimos
años, contando en 1999 con una superficie bajo riego cercana
a las 270 000 ha.
La superficie potencial de riego se estima según el INDRHI
en 710 000 ha, teniendo en cuenta tanto la aptitud de los suelos
como la disponibilidad del recurso hídrico. La mayor parte
de la áreas regadas se localiza en los valles situados entre
las cadenas montañosas, que presentan una precipitación
de media a baja y algunas limitaciones en sus suelos: pendiente,
profundidad del suelo y, en algunos casos, problemas de salinidad
asociados al riego o a la presencia de capas freáticas salinas.
La práctica totalidad de la superficie bajo riego en la República
Dominicana está constituida por Sistemas de Riego Públicos
(SRP) divididos en pequeños (menores de 1 000 ha) y grandes
(mayores de 1 000 ha), bajo la gestión del INDRHI. Esta clasificación
también coincide con los sistemas de riego tradicionales
y modernos, respectivamente. Los primeros ocupan una superficie
cercana a las 97 710 ha, perteneciendo las 172 000 ha restantes
al segundo grupo. Existen diez áreas administrativas denominadas
Distritos de Riego (DR). Estos DR no coinciden en sus límites
con las cuencas hidrográficas y están compuestos por
un total de 290 sistemas de riego, diferenciados generalmente por
la fuente de suministro de agua. El número de usuarios de
estos sistemas de riego es de 69 652. En la figura 2 se detalla
la superficie puesta en riego en cada uno de los Distritos.

Figura 2. Superficie bajo riego en los Distritos de Riego
Públicos en 1999. Superficie total bajo riego: 269 710
ha. Número de usuarios: 81 515.
En
1984 se publicó un reglamento que facultaba al INDRHI a
la transferencia, de forma gradual, de las actividades de operación
y mantenimiento y recolección de las tarifas de riego a
los usuarios. Dicho proceso comenzó en 1987 a través
del proyecto de manejo de agua parcelario (PROMAF). Como resultado
de dicho proceso, hasta mayo de 1998, el INDRHI había transferido
10 sistemas de riego, compuesto cada uno por diferentes asociaciones
de usuarios, para un total de 86 840 ha y 28 950 usuarios.
En cuanto al origen del agua de riego, un 22 por ciento de la
superficie regada se abastece a partir de aguas subterráneas.
En las aguas superficiales, aproximadamente el 61 por ciento se
realiza a través de tomas de embalses que dominan las áreas
regadas por gravedad y el 39 por ciento restante a partir de derivaciones
de ríos y arroyos (ver figura 3).

Figura
3. Origen del agua superficial de riego en 1994.
La
técnica de riego más utilizada es la del riego por
superficie, especialmente por surcos, siendo regado por inundación,
sólo el arroz. La superficie con aspersión o riego
localizado está limitada a pequeñas superficies
y no alcanza las 2 000 ha.
Pese a la política gubernamental hacia la diversificación
de los cultivos en sustitución del cultivo de la caña
de azúcar, sigue siendo éste uno de los principales
cultivos del país, junto con el arroz (principalmente en
el Este y la cuenca del Yuna), el plátano y el guineo,
la habichuela roja y negra, el tabaco, los cultivos hortofrutícolas
(aguacate, lechosa, mango y cítricos, tomate industrial,
cebolla, ají, berenjena, sandía, melón, papa,
batata, etc.), los pastos, yuca, maíz y sorgo.
Existen varias áreas en la República Dominicana
afectadas por problemas de drenaje y salinidad, localizadas en
el Valle del Cibao, Santiago Montecristi, Azua, San Juan de la
Manguana, Neyba y Barahona. Como zona de mayor problemas de escorrentía,
cabe destacar la provincia María Trinidad Sánchez,
en la zona del Bajo Yuna, y la zona costera del Este (provincia
de Altagracia). Se considera que, en dichas áreas, existen
cerca de 125 000 ha pobremente drenadas y cerca de 80 000 ha con
problemas de salinidad.
Las enfermedades transmitidas por el agua tienen gran incidencia
en el índice de mortandad de la población.
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Tendencias
en la gestión de los recursos hídricos
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La política
de recursos hídricos formulada por el INDRHI a corto plazo
tiene como campos prioritarios:
- Información
básica para la gestión integrada de los recursos
hídricos.
- Plan de
prevención de desastres naturales: sistema nacional de
seguimiento de huracanes, mejora de la red de comunicaciones,
ampliación de la Red Sísmica, planes de actuación
frente al impacto de sequías extremas y construcción
de obras de protección contra las inundaciones.
- Evaluación
de la disponibilidad de aguas subterráneas.
- Ampliación
del programa Calidad de las Aguas.
- Ejecución
de proyectos binacionales, República Dominicana-Haití,
en las cuencas hidrográficas comunes (Artibonito y otras).
- Proyecto
de manejo de cuencas (PROMATREC) en las Provincias Peravia,
Santiago y Azua, así como el manejo de la cuenca hidrográfica
del Río Nizao.
- Aspectos
institucionales y legales. Existe un Proyecto de ley para el
código de aguas formulado por el INDRHI, con el propósito
de modernizar la legislación sobre aguas. Entre los componentes
significativos que conforman este proyecto, en la versión
revisada y modificada por la Comisión Nacional de Aguas
Públicas, destacan los relativos al dominio de las aguas
y sus usos, determinando la prioridad y preferencia para el
abastecimiento de poblaciones y establecimiento de normativas
para los restantes usos, la conservación y preservación
de las aguas subterráneas y las obras hidráulicas.
- Educación
y participación comunitaria, mediante el programa Cultura
del Agua, para la creación de una voluntad colectiva
contra la contaminación, fomento del ahorro de agua y
preservación de las cuencas hidrográficas.
En
lo relativo al riego y el drenaje, dentro de las políticas
del Gobierno, se encuentra la ampliación de la superficie
bajo riego mediante la construcción de nuevos sistemas de
riego y mejora en la eficiencia de los ya existentes. En la actualidad
se encuentra en ejecución el proyecto del embalse Monción,
que garantizar á el riego de 18 750 hectáreas en las
Provincias de Santiago Rodríguez, Valverde-Mao y Montecristi,
además de abastecer el gran acueducto de la línea
Noroeste y generar 140 millones de kwh de energía eléctrica
al sistema nacional interconectado.
Se
contempla la rehabilitación de sistemas de riego ya existentes.
El Programa de Mejoramiento y Administración de Sistemas
de Riego por los usuarios (PROMASIR) contempla como acciones fundamentales
la rehabilitación de 40 sistemas de riego en toda la geografía
nacional, los cuales serán dotados con estructuras modernas
de medición y distribución. Para mejorar la eficiencia,
se implementará una campaña de capacitación
y organización de los usuarios, con el propósito de
transferir,en condiciones óptimas, la administración
de los sistemas de riego a los encargados de llevar a cabo esta
actividad. El programa tendrá importantes intervenciones
en los sistemas de riego de 14 provincias, para beneficiar 80 000
hectáreas y 20 000 agricultores de bajos ingresos, e indirectamente
a otros 10 000.
También
se están realizando las rehabilitaciones del Proyecto Aglipo
II (Distrito de Riego Bajo Yuna, entre las Provincias María
Trinidad Sánchez y Duarte), consistentes en la construcción
de obras de infraestructura hidráulica y vial y la rehabilitación
de suelos en 75 520 ha, para dedicarlas a la producción de
arroz, así como el Proyecto de Desarrollo Agrícola
de San Juan de la Maguana (PRODAS) que garantizará la producción
de 3 021 ha. Este último proyecto incluye una componente
de recuperación de los suelos salinos de la margen derecha
del río San Juan mediante la construcción de drenes
abiertos principales y parcelarios entubados. Con el proyecto se
recuperarán 5 110 hectáreas actualmente afectadas.
Continuará
su decisión de propiciar la formación de Juntas de
Regantes, así como de fortalecer las actividades de investigación
aplicada, extensión rural, asistencia técnica, transferencia
y adopción de la tecnología generada y capacitación
para las organizaciones de regantes ya existentes, con el objeto
de dotarlas con la adecuada capacidad gerencial y técnica
para la administración eficiente de los sistemas de riego.

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