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EL
RIEGO EN URUGUAY
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Clima
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Se trata de un
clima templado, sin grandes oscilaciones térmicas anuales
y una pluviometría abundante aunque irregular. La temperatura
media anual varía desde 16°C en el sureste hasta los
20°C en el noreste. Las temperaturas máximas medias varían
entre 28 y 33°C y las mínimas medias entre los 6 y 9°C
en el sureste y noroeste respectivamente. Es frecuente la ocurrencia
de heladas de mayo a septiembre.
La precipitación anual varía entre 1 000 mm en el
sur del país y 1 300 mm en el norte. Los vientos fuertes
y contínuos, algo fríos en invierno y cálidos
en verano, soplan la mayor parte del año.
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Recursos
Hídricos
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La precipitación
media anual es de 1 182 mm, lo que supone un aporte de 210 km3/año
en todo su territorio. Los RHIR se estiman en 59 km3/año,
por lo que cerca del 72% de la precipitación se pierde en
evapotranspiración y evaporación directa de las masas
de agua.
Las principales cuencas hidrográficas son: Río Negro,
Río Uruguay, Río Santa Lucía, Río de
la Plata, Océano Atlántico y Laguna Merín,
todas ellas pertenecientes a la cuenca principal del río
de la Plata, excepto las dos últimas que vierten sus aguas
directamente al Océano Atlántico. La mayor parte de
estas cuencas presentan suelos con bajas tasas de infiltración,
que combinadas con una alta intensidad de precipitación conducen
a escorrentías superficiales elevadas y, como consecuencia,
largas fluctuaciones de los niveles y caudales fluviales.
Los ríos Uruguay y de la Plata son frontera entre Uruguay
y Argentina respectivamente, mientras que los ríos Yaguarón
(denominado río Branco en Brasil) y Cuareim recorren parte
de la frontera con Brasil en la zona norte. Por otro lado, la Laguna
Merín constituye un lago fronterizo entre Uruguay y Brasil.
El caudal procedente de otros países, especialmente por el
río Uruguay proveniente de Brasil y Argentina, se estima
en 65 km3/año, por lo que los RHTR son cercanos a 124 km3/año.
Los principales acuíferos que presentan buena condiciones
para su explotación y calidad de aguas son: Tacuarembó,
Raigón, Salto y Mercedes. El primero, situado en la parte
N-NW, es el más importante del país en extensión
(aproximadamente 4 200 000 ha), aunque la profundidad a la que se
encuentra, que supera en general los 500 m, hace inviable económicamente
su uso con fines de riego en el marco del mercado actual. En el
acuífero Raigón, que se encuentra en la cuenca del
río Santa Lucía, existe un creciente uso tanto en
el riego de hortalizas, frutales y maíz, como en el abastecimiento
de la población. Finalmente, el acuífero Salto, ubicado
al noroeste del país, está ampliamente utilizado para
el riego de hortalizas de primor. El acuífero Mercedes en
el litoral oeste del país, no se emplea en la actualidad
para el riego aunque presenta un buen potencial.
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Lagos
y embalses
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Las principales
embalses y centrales hidroeléctricas del país se localizan
en el río Uruguay (Salto Grande, con 5,0 km3) y río
Negro (Dr. Gabriel Terra con 8,85 km3, Rincón de Baygorria
con 0,57 km3 y Constitución o Palmar con 2,85 km3), con una
capacidad máxima total de 17,3 Km3.
Existen otros embalses de tamaño mediano, financiados con
presupuestos públicos y destinados al riego como Canelón
Grande en el río Santa Lucía, originalmente construido
para abastecimiento e industria pero recientemente destinado también
al riego, India Muerta que actualmente abastece unas 10 000 ha de
arroz en el Departamento de Rocha o Minas de Corrales con una superficie
regable de 3 500 ha. Adicionalmente, existen multitud de pequeñas
represas o tajamares con fines agrícolas (riego o abastecimiento
del ganado) financiadas de forma privada. La capacidad máxima
de almacenamiento de estas obras menores se estima en 1,4 km3.
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Extracción
del agua
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No se dispone
de datos actualizados sobre la extracción de agua por sectores.
No obstante, en el año 1997 el 94,2% del volumen embalsado
en obras de regulación se utilizaba para el riego, el 5,4%
en el suministro de agua potable y el 0,4% restante con fines industriales.
Estas mismas cifras eran del 95,5%, 1,4% y 3,2% para las tomas directas
de cursos hídricos.
Restaría conocer estos mismos porcentajes para las aguas
subterráneas, que son utilizadas principalmente en el abastecimiento
a la población y en la industria. Hasta el momento, la agricultura
de regadío ha utilizado de una forma escasa las aguas subterráneas,
previéndose sólo la continuación e incluso
ampliación de la explotación de los acuíferos
Raigón (Región Sur) y Salto (Región Norte).
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Desarrollo
del riego y el drenaje
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Aunque la precipitación
media anual supera los 1 000 mm en la mayor parte de Uruguay,
los períodos secos acentuados por la irregularidad de la
lluvia mensual son muy comunes, especialmente de noviembre a febrero.
Este déficit se incrementa de norte a sur.
En estas condiciones, se practica una agricultura de secano pero
se requiere un riego de apoyo para asegurar la producción
de algunos cultivos como el arroz, la caña de azúcar
o los cultivos hortícolas. En el caso de los frutales de
hoja caduca y cítricos, el riego se considera necesario
para asegurar la productividad y la calidad demandada por los
mercados locales y de exportación.
Aunque se desconoce la superficie potencial de riego en Uruguay,
la superficie total apta para el cultivo del arroz se estima en
605 000 ha (64% en la R. Este, 22% en la R. Centro, el 8% en la
R. Norte y el 6% restante en otras áreas), sin considerar
aquellas áreas que podrían ser transformadas mediante
inversiones en drenaje.
El sector privado ha sido el principal motor del desarrollo del
riego en Uruguay, especialmente los productores de arroz y compañías
agroindustriales. Las superficies puestas en riego por el sector
público se limitan a pequeños proyectos, que generalmente
presentan un mantenimiento escaso y requieren rehabilitación.
Estos proyectos son: Canelón Grande (1 100 ha), Colonia
España (815 ha), Chingolo, Tomás Berreta (360 ha),
Corrales (3 500 ha), Aguas Blancas (125 ha) o India Muerta, este
último inicialmente concebido para 12 000 ha. Aunque la
participación del sector público en la ejecución
de obras de riego ha sido escasa, sí se han llevado a cabo
numerosos estudios de factibilidad de medianos o grandes sistemas
de riego, que generalmente no resultaron factibles técnica,
económica o institucionalmente.
Desde el año 1996 hasta la actualidad, el Programa de Manejo
de Recursos Naturales y Desarrollo del Riego (PRENADER), ha venido
realizando una importante labor en la promoción del riego,
alumbramiento de aguas subterráneas y construcción
de obras de almacenamiento de agua con destino el riego.
La superficie bajo riego ha crecido de cerca de 52 000 ha en 1970
a 110 000 en 1986 y más de 155 000 ha en 1992. En la en
la zafra 1997-98, sólo la superficie regada de arroz alcanzaba
las 170 000 ha; este último cultivo ha tenido un crecimiento
medio superior a las 10 000 ha/año en el período
1990-1997 (ver figura 1). En los últimos años también
se ha producido un aumento en la superficie de frutales, cítricos,
cultivos hortícolas no tradicionales y cultivos de verano
(maíz y sorgo) bajo riego y ha sufrido una recesión
la superficie bajo riego de la caña de azúcar.

Figura
1. Evolución de la superficie de arroz sembrada en
el
período 1989-1998.
La
distribución por regiones de la superficie de arroz regada
en la zafra 1997-98, en base a la Primera Encuesta Nacional del
Arroz realizada por el MGAP, se detalla en la figura 2.

Figura
2. Distribución de la superficie de arroz sembrada
bajo riego en la zafra 1996-97, por Departamentos.
El
riego en Uruguay depende fundamentalmente de los recursos hídricos
superficiales; la variación frecuente en los caudales y
niveles de agua de los ríos hace que sean necesarias obras
de almacenamiento y regulación o sistemas de bombeo de
plataforma elevada para asegurar el suministro de agua. La totalidad
del arroz en Uruguay se riega a partir de aguas superficiales,
necesitando bombeo aproximadamente el 60% de esta superficie.
En la zafra 1997-98, la superficie regada a partir de represa
era de unas 80 000 ha, de las cuales cerca de 14 500 ha necesitaban
el bombeo. Por otro lado, cerca de 90 000 ha se regaban mediante
el bombeo directo desde un cauce natural. Cerca del 50% de la
superficie de riego dedicada a cultivos hortofrutícolas
utiliza aguas subterráneas, siendo el acuífero Raigón
en la Región Sur y el acuífero Salto en la Región
Norte, los más utilizados.
En el riego del arroz y la caña de azúcar se utiliza
el riego por superficie, por inundación y surcos respectivamente.
Por otra parte, la mayor parte del riego de los cultivos hortofrutícolas
y plantaciones de cítricos presenta en la actualidad sofisticados
sistemas de riego localizado que están reemplazando los
más tradicionales de riego por superficie y por aspersión.
En lo relativo a la eficiencia en el transporte y aplicación
del agua de riego, se pueden distinguir dos casos claramente diferenciados.
En primer lugar, en el caso de frutales y hortalizas, donde cada
vez son más frecuentes los riegos presurizados, el consumo
energético y las características de las instalaciones
hacen que la eficiencia sea alta. Por otro lado en el cultivo
del arroz, el régimen de tenencia de la tierra (medianeros,
que cultivan bajo contratos de arrendamiento de corta duración)
y la rotación de cultivos (arroz y pasto) desincentivan
el uso eficiente del agua, estimándose como cifra media
un consumo de 15 000 m3/ha.

Figura
3. Distribución de la superficie regada en Uruguay
en la zafra 1996-97, según cultivos.
De
la superficie en riego en la zafra 1996-1997, la mayor parte (93%)
estaba dedicada al arroz, estando la superficie restante repartida
entre la caña de azúcar (casi el 2%), los frutales
de hoja caduca, cítricos y cultivos hortícolas,
teniendo una importancia secundaria en superficie los cultivos
de verano (maíz y sorgo), las praderas, viñedos
y papa (ver figura 3).
La producción de frutales, tanto de secano como de regadío,
se concentra casi exclusivamente en la Región Sur, fundamentalmente
en el Departamento de Canelones, en las inmediaciones de Montevideo.
En cuanto a las regiones citrícolas bajo riego, éstas
se concentran sobre todo en las Regiones Norte (Salto y Paysandú)
y Sur (Canelones y San José).
En la Región Norte se cultivan cerca de 600 ha de cultivos
hortícolas (maíz dulce, brócoli y coliflor,
principalmente) en Salto, existiendo una pequeña superficie
de cultivo en invernadero o invernáculos (150 ha) y cultivos
protegidos en Artigas (90 ha) dedicada a los cultivos hortícolas.
También existen algunas superficies con sistemas de riego
para protección contra heladas de bajo costo (quinchos)
para cultivos de gran rentabilidad. Por otro lado, en esta Región
(Salto y Artigas) también se cultivan 3 400 ha de caña
de azúcar para la producción de alcohol, que se
riegan por surcos.
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Tendencias
en la gestión de los recursos hídricos
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El país
dispone de un sector privado dinámico e interesado en el
desarrollo del riego. La política del Gobierno es fomentar
la diversificación e intensificación de los cultivos
(PENTA, Programa de Exportaciones de Productos No Tradicionales
Agropecuarios) a través del desarrollo de la iniciativa privada.
Se promueve un cambio progresivo al cultivo de productos comerciales,
especialmente los hortícolas extratempranos para la exportación
(ajo, cebolla, frutilla o fresa, tomate, pimiento o morrón,etc.)
y la superficie dedicada a los cítricos.
También se prevé también un incremento en los
cultivos de verano (maíz, girasol, sorgo y soja) en rotación
con cereal-grano de invierno (trigo o cebada) o maíz para
el ensilado, de gran interés en la cuenca lechera en los
alrededores de Montevideo, San José y Colonia. Hay que destacar
que aunque la superficie y explotaciones dedicadas al maíz
ha descendido en esta última década, la producción
total sigue incrementándose gracias al aumento en los rendimientos
y la tendencia hacia la especialización en explotaciones
de mayor tamaño y con un mayor grado de intensificación
del cultivo.
La tendencia en el cultivo del sorgo es similar, aunque en ambos
casos existe una gran dependencia de la producción de Argentina.
Las acciones del PRENADER para los próximos años se
dirigen principalmente a los estudios de factibilidad y construcción
de pequeñas obras de riego de productores individuales, tratando
de promocionar también las asociaciones de beneficiarios.
En lo relativo a las medianas y grandes obras de riego, se analizan
en la actualidad opciones tendentes a promover proyectos de inversión
colectivos, en el contexto de la Ley de Declaración de interés
general del riego con destino agrario, sin perjuicio de otros usos
legítimos.
En cuanto a la rehabilitación de sistemas de riego ya existentes,
la falta de demanda por parte de los beneficiarios ha desaconsejado
su puesta en marcha. Se continuará con los Programas de Asistencia
Técnica a los productores en exportaciones agrícolas
no tradicionales, capacitación en riego, Programa Piloto
de "cosecha de aguas" (prácticas de captación
o recogida de aguas), estudios (explotación de acuíferos,
calidad de agua para riego, mejoras en la eficiencia, etc.) investigación
aplicada, aplicación de Sistemas de Información Geográfica
(SIG), predios demostrativos y el Programa Piloto de Microcuencas
en la Cuenca del río Santa Lucía.


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