|
|
|
 |
|
EL
RIEGO EN VENEZUELA
|
| |
 |
Clima
|
 |
|
La ubicación
geográfica de Venezuela define un clima tropical con características
cálido lluviosas en la mayor parte del país. Sin embargo,
en la Región Andina y algunas zonas del Macizo Guayanés,
el clima es templado de altura tropical, mientras que en los alrededores
del Golfo de Venezuela y la zona costera de Cumaná, el clima
es cálido seco.
La precipitación se reparte en dos estaciones: una lluviosa
y otra seca que varían de acuerdo con el área geográfica.
En la mayor parte de la zona central del país, la precipitación
varía de 1 000 a 1 500 mm, distribuidos de forma uniforme
de mayo a noviembre, mientras que el resto del año la precipitación
es escasa o casi nula. En el Caribe y parte de Los Llanos, la precipitación
es cercana a los 800 mm (entre julio y octubre), mientras que en
las zonas semiáridas del noroeste, la precipitación
es inferior a los 300 mm.
|
 |
Recursos
Hídricos
|
 |
Venezuela tiene una precipitación anual media de 2 044 mm,
que suponen 1 864 km3/año sobre el territorio. El país
cuenta con abundantes recursos hídricos superficiales en
las grandes cuencas que conforman su hidrografía: ríos
Orinoco y Cuyuní (vertiente Atlántica), río
Negro (vertiente Amazonas), Lago de Maracaibo y Mar Caribe (vertiente
Caribe) y la cuenca endorreica del Lago Valencia. Los recursos hídricos
internos renovables se estiman en 722 km3/año, con un 85
por ciento del total generado en la margen derecha del río
Orinoco. El resto del territorio, aquellas cuencas que drenan al
Mar Caribe o al Lago Maracaibo, aportan el 15 por ciento restante.
De esta forma, la parte norte de Venezuela, donde se asienta el
mayor porcentaje de la población y las principales actividades
económicas, es la más escasa en recursos hídricos.
El río Orinoco nace en el Macizo Guayanés, su cuenca
ocupa el 70,2 por ciento del territorio nacional. En su parte media,
se separa en dos cursos: un primer curso que continúa hasta
su desembocadura en el Delta Amacuro y un segundo cauce, denominado
río Casiquiare, que une el río Orinoco y el río
Negro, este último perteneciente a la cuenca del Amazonas.
Los ríos Casiquiare y Cuyoní suponen las salidas de
mayor relevancia; el segundo continúa en territorio guayanés
hasta su desembocadura en el Océano Atlántico.
Los principales
aportes procedentes de otros países provienen de los ríos
de la margen izquierda del río Orinoco, todos ellos procedentes
de Colombia, que se cifran en unos 511 km3/año, por lo
que los RHTR ascienden a 1 233 km3/año.
Las regiones que presentan las formaciones acuíferas más
relevantes se localizan en la Costa Occidental del Lago de Maracaibo,
la Mesa de Guanipa y la parte Occidental del río Apure.
La recarga de los acuíferos proviene fundamentalmente de
la infiltración directa y de las recargas de los cauces
de agua superficiales, además de las recargas subterráneas
provenientes de las filtraciones de la Cordillera. Los recursos
hídricos subterráneos renovables se estiman en 227
km3/año.
Se estima que los recursos hídricos aprovechables son de
93 millones de m3/año en las aguas superficiales y 22,3
millones de m3/año en las aguas subterráneas, que
suponen un 12 por ciento de los RHTR.
|
 |
Lagos
y embalses
|
 |
|
Existen 96 embalses
en Venezuela, que almacenan cerca de 157 km3. Su potencial hidroeléctrico
es uno de los más importantes de toda América Latina,
con el 92 por ciento de dicho potencial ubicado en la margen derecha
del río Orinoco (Región Guayana). El 60 por ciento
de su energía eléctrica se genera a partir de centrales
hidroeléctricas.
|
 |
Extracción
del agua
|
 |
El consumo
de agua por sectores estimado en 1996 estaba distribuido de la
siguiente forma: el sector agropecuario demandaba el 46 por ciento
del recurso utilizado en el país, el 43 por ciento era
utilizado para el abastecimiento de la población y el 11
por ciento restante para uso industrial, para una extracción
total aproximada de 4,10 km3/año (ver figura 1).

Figura
1. Extracciones del agua en Venezuela por sectores.
Extracción total: 4,10 km3 en 1996.
Según
HIDROVEN, la población abastecida de agua potable en 1996
era del 80 por ciento, tanto en el sector urbano como en el rural,
mientras que la población con saneamiento (recolección
de aguas residuales) era del 69 y 53 por ciento, respectivamente.
En el sector urbano, sólo el 6 por ciento de las aguas
residuales reciben algún tipo de tratamiento.
El problema crítico en lo relativo al abastecimiento de
la población y saneamiento es que el 91 por ciento de la
población urbana del país se concentra a lo largo
de la Cordillera de Los Andes y la Costa. Esta circustancia, unida
a la escasez relativa de agua en estas áreas, hace que
se presenten conflictos entre los diferentes sectores y que sea
necesario el trasvase desde otras cuencas excedentarias. La realización
de estas obras ha supuesto unos grandes costes de inversión,
así como elevados costes de operación y mantenimiento,
principalmente debido a consumo energético del bombeo.
La localización de industrias altamente consumidoras de
agua, como el sector petroquímico, químico, siderúrgico,
alimenticio y de producción de papel, ha tendido a incrementar
las demandas en aquellas zonas que presentaban una situación
deficitaria, haciendo más crítico el panorama. En
algunos casos, las aguas dedicadas al riego han sido comprometidas
para el abastecimiento de la población o la industria.
|
 |
Desarrollo
del riego y el drenaje
|
 |
Aunque a finales del siglo pasado se pusieron en riego algunas
áreas, los primeros proyectos modernos de riego público
se comenzaron a desarrollar a partir de 1940, con la creación
de la Dirección de Obras de Riego en el Ministerio de Obras
Públicas (MOP). Sin embargo, es a finales de los años
40, con la publicación de las "Consideraciones básicas
para la elaboración de un plan nacional de irrigación"
a desarrollar durante el período 1950-70, cuando se inicia
la ejecución de obras hidráulicas destinadas a riego,
con el objetivo de conseguir satisfacer la demanda de alimento
a través de la incorporación de tierras al riego
y/o el saneamiento de áreas inundadas periódicamente.
Hasta el año 1958, el Gobierno sólo había
desarrollado 13 700 ha. A partir de ese año, se estableció
una política de asentamiento de pequeños agricultores
y se inició la ayuda del Estado al sector privado, fundamentalmente
a través de la ayuda crediticia para pozos y equipos de
bombeo. En 1965, el área puesta en riego en el sector público
se había incrementado a 63 000 ha, la mayor parte integradas
por riego a pequeña escala en la zona de Los Andes y en
las planicies de la costa norte, cerca de Lago Valencia. En 1976,
con la creación de la Dirección General de Riego
en el Ministerio de Agricultura y Cría (MAC) y la transferencia
de la Dirección de Funcionamiento (Operación y Mantenimiento)
de la Dirección de Obras Hidráulicas del MOP, se
concentró en un solo Organismo el desarrollo agrícola
bajo riego.
En las décadas de los 70 y 80 el crecimiento fue moderado
pero sostenido, para llegar a finales de los 80 con una superficie
cercana a las 180 000 ha.
Dicha superficie sufrió un crecimiento considerable en
el año 1998, debido al comienzo de la ejecución
del documento "Política y Plan Nacional de Riego y
Saneamiento de Tierras", desarrollado por la Dirección
General Sectorial de Infraestructura del MAC y el Consejo Nacional
de Riego y Saneamiento de Tierras (CONARSAT). La evolución
de la superficie bajo riego y regada en Venezuela se detalla en
la figura 2.
Figura
2. Evolución de la superficie bajo riego y regada en
los
Distritos de Riego Públicos (DRP).
En
el sector privado, en cambio, la superficie bajo riego experimentó
un fuerte crecimiento en la década de los 80, pasando de
285 000 ha en 1980 a unas 340 000 ha en 1989. Las principales
razones de este crecimiento fueron: la política del Gobierno
de disminuir los precios de la energía, bajas tasas de
interés para fomentar la inversión, existencia en
el mercado de equipamiento, bien adaptado a las condiciones locales,
a buen precio y la existencia de empresarios que demostraron que
se podían recuperar las inversiones con cultivos de alto
valor, principalmente hortofrutícolas. En general, se dispone
de escasa información sobre el riego privado en Venezuela
(superficies, cultivos, técnicas de riego, origen del agua
de riego, etc.).
Se considera que Venezuela tiene una gran potencialidad para incrementar
el área bajo riego. En 1984, el Ministerio de Agricultura
y Cría realizó un estudio a nivel nacional con el
objeto de identificar y priorizar las áreas potencialmente
regables. Teniendo en cuenta el clima, los suelos y los recursos
hídricos, así como la tradición de riego,
aspectos económicos y el impacto regional, el resultado
final del análisis definió un total de 1,4 millones
de ha en todo el país, de las cuales aproximadamente la
mitad vendría abastecida a través de agua subterránea
y el resto con agua superficial. En general, la disponibilidad
de suelos (2 676 000 ha) es ampliamente superior a la superficie
con disponibilidad de recursos hídricos de calidad. Estudios
más recientes cifran en 1,7 millones de ha la superficie
potencial de riego, de las cuales el 35 por ciento sería
regado a partir de aguas subterráneas y el 65 por ciento
a partir de aguas superficiales.

Figura
3. Distribución de los DRP por regiones; superficie
puesta en
riego y regada en 1989.
El
área con infraestructura de riego en el sector público
en 1998 era de 228 699 ha, de las cuales en ese año se
estima que se regaron 127 000 ha. Los DRP se agrupan para propósitos
administrativos en 24 proyectos de riego. La distribución
de la superficie puesta en riego en el sector público por
Estados en 1989, último año del cual se tienen cifras
fiables, se detalla en la figura 3.
Los sistemas de riego bajo la administración del sector
público tienen grandes restricciones presupuestarias. Por
ello, la operación y mantenimiento de dichos sistemas generalmente
es escasa y los sistemas funcionan con limitaciones. En 1998,
sólo se regó aproximadamente el 54 por ciento de
la superficie puesta en riego en el sector público, principalmente
debido al: deterioro de los equipos y obras de riego por falta
de un adecuado mantenimiento, falta de finalización de
las redes secundarias y terciarias de los sistemas iniciados y
escasas facilidades para el desarrollo parcelario.
En el año 1996, el CONARSAT comenzó con el proceso
de transferencia de la gestión de la operación,
mantenimiento y administración de los Distritos de Riego
Públicos a sus usuarios, que se materializó con
la transferencia de los sistemas de Riego Guanare, Guanapito y
Taiguaguay (estados de Portuguesa, Guárico y Aragua). Durante
1998 se inició la coordinación de los preparativos
de Acto de Transferencia de los Sistemas de Riego Río Boconó
y Santo Domingo. También se llevaron a cabo diferentes
trabajos para la rehabilitación, así como la consolidación
y el establecimiento de los costos de operación y mantenimiento
y determinación de las tarifas de riego, ya que hasta el
momento el agricultor no contribuye con tarifa alguna, a excepción
de algunos casos en los que se utiliza agua procedente del bombeo.
Por otra parte, en el sector privado en 1989 se regaban 341 520
ha (ver figura 4).
Se estima que dicha superficie se ha mantenido o incluso aumentado
en los últimos años, aunque no se dispone de datos
fidedignos. En el caso de los sistemas de riego privados, el agricultor
corre íntegramente con los costes de operación y
mantenimiento y, en general, disponen de equipos con un mayor
nivel tecnológico.

Figura
4. Distribución de la superficie bajo riego en el sector
privado por regiones (1989).
En
la zona de los Andes y en las Vegas (valles del Orinoco y sus
afluentes), existe una componente importante de riego a pequeña
escala. Los agricultores cultivan una amplia variedad de cultivos
alimentarios y también comerciales.
De la superficie
regada en 1989 en el sector público, la mayor parte se
hacía mediante captaciones por gravedad a partir de corrientes
superficiales; un mínimo porcentaje utilizaba sólo
agua procedente de bombeo y existían sistemas mixtos que
aprovechan ambos recursos (ver figura 5).

Figura
5. Origen del agua de riego en los DRP (1989).
Una
significativa proporción de la superficie regada en el
sector privado para cultivos de alto valor como la caña
de azúcar o los frutales (Llanos del Oeste y Planicie del
Lago Maracaibo), opera a partir de pozos y sistemas a presión
(aspersión y riego localizado). También existen
tomas directas de cauces superficiales donde un agricultor o un
grupo de ellos construye una captación.
Cerca del 80 por ciento de la superficie regada en 1989 utilizaba
la técnica de riego por superficie, mientras que un 16
por ciento era regado por aspersión y un 5 por ciento por
riego localizado (ver figura 6). Una importante parte de la superficie
del sector privado, riega por surcos la caña de azúcar
y por pozas circulares los frutales. El arroz y los pastos, se
riegan por inundación.

Figura
6. Técnicas de riego en porcentaje por sectores (1989).
La
distribución de los principales cultivos cosechados en
los sistemas de riego públicos en 1989, se detalla en la
figura 7. Según estos datos, la proporción de la
superficie cosechada en la estación seca y lluviosa era
del 55 y 45 por ciento respectivamente.

Figura
7. Superficies cosechadas en los DRP (1989).
El
coste total de inversión, considerando los costes del desarrollo
parcelario y de la red de riego y drenaje, así como los
trabajos de caminos y suministro de energía, varían
según el proyecto entre 2 000 y 5 000 EE.UU./ha (1989).
Estos costes de construcción se han mantenido casi constantes
en EE.UU./ha, en las décadas de los 70 y los 80 debido
principalmente al bajo coste de la mano de obra, el subsidio del
precio del cemento, los costes de amortización de la maquinaria,
ayudados por su participación en proyectos de construcción
de carreteras y edificaciones, y la disponibilidad de los contratistas
y materiales de construcción en el país. Los costes
de operación y mantenimiento medios en los DRP eran cercanos
a los 90 EE.UU./ha.
En el sector privado, en el año 1990, los costos de puesta
en riego eran algo menores. Los costes de instalación parcelaria,
sin considerar los costes de captación, transporte y desarrollo
del regadío (red general de drenaje, energía, caminos,
etc.) eran muy variables, variando entre 800 y 1 300 EE.UU./ha
en el caso del riego localizado, entre 800 y 1 000 EE.UU./ha en
aspersión y 1 000 EE.UU./ha para las máquinas pívot.
Las características topográficas y fisiográficas
de las llanuras venezolanas hacen que exista una superficie representativa
susceptible de sufrir inundaciones periódicas. Se ha estimado,
de una forma preliminar, en unos 8,5 millones de ha la superficie
con necesidad de saneamiento o drenaje. En el año 1990
existían proyectos para un total 6,5 millones de ha. La
superficie ejecutada era de 1,2 millones de ha, con cerca de 600
000 ha a ejecutar en un corto plazo. Desde 1995, gracias al Plan
de Inversiones para la Transformación del Sector Agropecuario
(PITSA) se han ejecutado diferentes proyectos de saneamiento de
tierras.
La superficie con problemas de salinidad asociados a niveles freáticos
altos por causas naturales o motivados por el riego no es significativa
y se corresponde con pequeñas zonas aisladas con características
de clima árido, ubicadas en los estados de Zulia y Falcón.
En Matícora (Falcón), el Centro Interamericano de
Desarrollo de Aguas y Tierras (CIDIAT), con sede en Mérida,
ha recuperado áreas para el cultivo mediante el tratamiento
y manejo de suelos con problemas de sodicidad.
En 1995, se diagnosticaron 22 056 casos de malaria, siendo los
Estados Federales de Amazonas (2 729), Bolívar (10 002),
Sucre (3 777) y Tachira (1 254), los más afectados.
|
 |
Tendencias
en la gestión de los recursos hídricos
|
 |
|
La Política
de la Dirección General Sectorial de Infraestructura Agrícola
específicamente relacionada con el aprovechamiento integral
de las áreas bajo riego y saneamiento de tierras o drenaje
dentro del sector público, se centra en los siguientes aspectos:
Fortalecimiento institucional del Consejo Nacional de Riego y Saneamiento
de Tierras (CONARSAT).
Implementación, coordinación y evaluación de
la Política Nacional de Riego y Saneamiento de Tierras, aplicadas
en las áreas de producción bajo riego del sector público
y privado.
Evaluación y control de la gestión de las Empresas
Regionales de Desarrollo Hidráulico.
Determinación e implementación de un régimen
tarifario por concepto del servicio de riego y drenaje, acorde con
las características propias de los sistemas de riego.
Continuar con el proceso de Transferencia de los Sistemas de Riego
a los Usuarios, Organización de usuarios y capacitación
de profesionales y técnicos que participan en el proceso
productivo de las áreas de producción bajo riego.
Los recursos financieros se dirigen a la consolidación de
los 80 sistemas de riego para mantenerlos en condiciones de funcionamiento
para incrementar el área bajo riego, incrementar la capacidad
de almacenamiento, canalización de cauces para evitar los
daños por inundaciones, saneamiento y adecuación de
superficies para incorporarlas a la superficie bajo riego. Dentro
del Plan de Inversiones para la Transformación del Sector
Agropecuario (PITSA) del Banco Mundial y Banco Inter-Americano de
Desarrollo, que se encuentra en la fase final de su ejecución,
se han llevado a cabo parte de estos proyectos .


|
|