Fiebre Aftosa

Patogenia

En términos simples la FA en bovinos susceptibles al virus se caracteriza por la inhalación o ingesta del virus seguido por la infección de las células del área orofaríngea (mucosas nasales, laringe, faringe, esófago, tráquea y pulmón) el virus se replica en estas áreas y luego se disemina a las zonas adyacentes a través de la corriente sanguínea y linfática, llegando a infectar los ganglios linfáticos y otras glándulas, infectando los sitios de preferencia para desarrollar las lesiones. Luego de ello el virus se presenta en las secreciones con alta concentración como los fluidos nasales, bucales, heces, orina, leche, mucus vaginal, semen etc. Comienza la aparición de las vesículas en la cavidad oral, nasal, patas y esporádicamente en rumen, salivación, descarga nasal y cojeras. Luego de un corto tiempo las vesículas se rompen formando úlceras y evolucionan los signos clínicos, finaliza la fiebre y la viremia para comenzar la producción de anticuerpos detectables. En este período se inicia la cicatrización de las lesiones del animal volviendo a alimentarse y disminuyen los títulos de virus en los fluidos y tejidos. Aunque la cicatrización se ha completado el virus persiste en la región faríngea del individuo dando como resultado el estado de portador.

Los elementos que definen la presentación de la enfermedad están relacionados con la dosis del virus a que está expuesto el individuo y los mecanismos de defensa con los cuales dispone para evitar la replicación y neutralizar la patogenia del agente.