|
Los efectos de la mosca del GBVM suelen ser menos espectaculares que los efectos de las grandes epizootias. Sin embargo, su impacto en la economía ganadera no es por ello menor, particularmente en los países tropicales y sub tropicales donde se encuentra mayormente.
Durante mucho tiempo la lucha contra estos parásitos ha sido fundamentalmente química, basado en insecticidas de origen natural y sintéticos. Pero se ha observado que el uso de estos productos presentan una serie de problemas:
-
Su toxicidad respecto a los animales.
-
Contaminación medioambiental, principalmente cuando difunden directamente.
-
Residuos que permanecen en carne y leche, que pueden ser dañinos para el consumidor.
-
Alto costo de estos productos en países en vías de desarrollo, que no cuentan con las divisas necesarias.
-
Desarrollo de fenómenos de resistencia de las moscas a estos pesticidas.
Todo esto, ha implicado una investigación permanente para descubrir moléculas con acciones distintas lo cual es cada vez más costoso y difícil. En especial por las reglamentaciones relacionadas con estos compuestos químicos
Por todo ello la tendencia actual apunta a un sistema de lucha integrada contra los parásitos, capaz de combinar de modo óptimo los métodos biológicos, mecánicos, genéticos y químicos. Agregando medidas de vigilancia y control para impedir la extensión geográfica del parásito.
Dentro de las miasis cutáneas, el GBVM ocupa el primer lugar junto con el GBG, tanto por su patología como por las pérdidas económicas que resultan de su acción.
Las pérdidas causadas a la industria ganadera iraquí por la presencia de GBVM son: las muertes de animales, disminución de la producción de leche y carne, daños a las pieles y susceptibilidad a enfermedades secundarias, aumento de la mano de obra, compra de insecticidas, antibióticos y vitaminas, honorarios veterinarios y la posibilidad de acelerar la extinción de especies en riesgo. La significación económica de la presencia de GBVM en Irak es difícil de evaluar, por las circunstancias económicas y financieras especiales, para 1996 el cambio oficial era de 0.31 dólares por Dinar iraquí.
Durante 1979, la oficina australiana de salud animal estimó las consecuencias económicas del establecimiento de GBVM en el país, en base a una predicción algo conservadora. Las pérdidas anuales predichas más pesimista fueron de 38.7 millones de dólares en la industria ovina, 33.0 millones de dólares en la industria ganadera bovina y 1.4 millones de dólares en el área de las aves de corral, cerdo y ganado lechero, con un total de 110 millones de dólares al año en perdidas económicas. La estimación más optimista era 45.7 millones de dólares por año en la industria ganadera. Actualmente, el gobierno australiano ha hecho una inversión considerable en investigación y medidas preventivas, para evitar su introducción de los países endémicos vecinos.
En 1996, Irak estaba bajo los efectos de un embargo económico internacional y la importación de drogas veterinarias no era permitida. Las pocas drogas veterinarias encontradas en el mercado estaban a precio internacional. Debido a esta situación, los dueños de ganado en algunos casos, sacrificaban sus animales infestados para consumo doméstico. En otros casos recurrían a los servicios de veterinario privado para un consejo profesional y tratar el animal, el costo medio del servicio era de 28 dólares, incluido el tratamiento de una semana. El sueldo mensual mínimo en el país es de 97.5 dólares. Otra alternativa es transportar el animal a los hospitales de los funcionarios y recibir el servicio gratis o con un costo mínimo de 3 dólares. Bajo este panorama el dueño necesita: pagar cerca del equivalente de tres sueldos por el tratamiento del animal infestado; o vender el animal antes de su acabado y metas del programa de producción.
Irak se puede tomar desde el punto de vista económico como una isla, debido a las restricciones internacionales, puede ser válido utilizar las figuras desarrolladas en la región del Caribe en la cual algunos de los países están haciendo frente a dificultades económicas para importar las drogas veterinarias, debido a la carencia de moneda fuerte, para estimar las pérdidas económicas de vivir con el problema del GBVM. Se infieren que un año de prevención y tratamiento, éste tiene un costo de 5.0 dólares/animal/año. En el caso de Irak, con una población de 11.2 millones de animales puede tener un costo total de 56 millones de dólares.
Obviamente estos escenarios antedichos o su combinación, representan un serio impacto económico a la agricultura y ganadería iraquí. Se recomienda en el futuro la necesidad de estudios y detalles a nivel nacional y regional de las consecuencias económicas de la presencia de esta miasis.
|