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La erradicación del GBVM representa un gran desafío para la sanidad animal internacional, con una demanda de esfuerzo constante por parte de los sectores gubernamental y privado tanto de los países afectados para lograr la condición de libres como de los que desean preservar su condición de "libres". Esta parasitosis es una de las enfermedades transfronterizas más importantes en el ámbito mundial y como resultado de la "globalización" del comercio es que esta infestación es parte de las enfermedades de la lista B de la OIE de notificación obligatoria.
Esto obliga a los gobiernos y sectores privados de los países libres de Gusano Barrenador a permanecer alerta, mediante la implementación de estrictos programas de vigilancia epidemiológica en puertos y fronteras. Teniendo presente que tal vez sea más difícil superar el desafió actual, que el propio hecho que representó la erradicación de la enfermedad ya que, una vez eliminada la parasitosis, se debe reforzar los sistemas de vigilancia tanto de los sectores beneficiados con la erradicación como de las autoridades encargadas de otorgar los presupuestos para la vigilancia epidemiológica y cuarentena zoosanitaria, con la finalidad de impedir su reintroducción y mantener la condición que tanto esfuerzo ha costado.
Con respecto a los países afectados por el GBVM, el desafió inminente radica en que las agencias internacionales especializadas en salud animal y otras instituciones relacionadas con la materia, inicien pruebas de campo para determinar la eficacia de la TIE en el control y erradicación de esta parasitosis, y en caso de resultar positivas, establecer una estrategia regional para eliminar al insecto, considerando la situación geográfica y zoosanitaria, los sistemas de producción, y los aspectos sociopolíticos de los países afectados.
Control
En 1996, la FAO, a través de sus divisiones de Producción y Salud Animal (AGA) y Mixta FAO/OIEA (Oficina Internacional de Energía Atómica) de Técnicas Nucleares en la Agricultura (AGE), y conjuntamente con el Gobierno de lrak, iniciaron actividades de control para erradicar un brote de GBVM que afectaba 12 de las 18 provincias de ese país. Como resultado se obtuvo el reporte e identificación rutinaria de casos, que ascendieron a 58,000 en diciembre de 1997. Asimismo, con el propósito de estudiar la biología del C. bezziana, se estableció el laboratorio de crianza en condiciones de seguridad biológica en las instalaciones del Centro lraquí de Energía Atómica, ubicado en Bagdad. Las actividades de control de este laboratorio se extendieron a Kuwait, donde se habían presentado 42 casos en el mismo año.
En 1998, ante la posibilidad inminente de que la infestación avanzara hacia los países vecinos, se tomaron medidas de control, como cursos de capacitación para veterinarios y técnicos pecuarios de los países en riesgo del Medio Oriente, además de conferencias y talleres realizados en Malasia, Irán, Siria y Bahrein de 1998 a 2001. De la misma manera, como parte de esta estrategia el Gobierno de Australia organizó en Camberra, en noviembre de 2001, una conferencia internacional de expertos en Gusano Barrenador. El propósito era trazar los lineamientos para prevenir posibles brotes en su territorio (causados tanto por GBG, como por GBVM). La última actividad tenia como finalidad poner en marcha un programa regional contra el GBVM. Esa tentativa, que tuvo lugar en febrero de 2002 en Egipto, no prosperó entre los países participantes, a causa de la difícil situación sociopolítica que padece la región del golfo Pérsico.

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En Zimbabwe, el C. bezziana es considerado como el segundo parásito más importante del ganado después de la mosca tsetsé. Sin embargo, el C. bezziana no ha tenido un impacto económico en África comparable al C. hominivorax en el Continente Americano. Las posibles razones de esto son; la distribución de la mosca tsetsé en África es mayor que el C. bezziana. Además, puesto que el ganado africano tiende a ser manejado en números pequeños y bajo supervisión cercana, pueden ser tratados más puntualmente por las miasis que bajo condiciones de manejo extensivo en África o América. También el realizar regularmente baños de inmersión al ganado para el control de la garrapata en Zimbabwe y Sudáfrica ha tenido un efecto muy beneficioso en el control del GBVM.
La gravedad del problema sanitario y las cuantiosas pérdidas económicas que provocan las miasis cutáneas causadas por el GBVM, justifica claramente la implementación de programas de control y erradicación progresiva de la enfermedad en los países endémicos. Las campañas basadas en la experiencia de programas exitosos de erradicación en África del Norte, deben considerar los siguientes componentes:
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Campaña de divulgación y educación sanitaria continua sobre los métodos de control y erradicación.
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Fomento de las buenas prácticas ganaderas para disminuir el número de heridas susceptibles al ataque del parásito.
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Establecimiento de un programa de control de otros ectoparásitos.
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Estudio de las condiciones ecológicas y meteorológicas encaminadas a combatir al parásito.
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Control químico para reducir las poblaciones silvestres del insecto.
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Control de la movilización y cuarentena de animales en regiones o países libres del parásito, ya que la ausencia de dicha verificación constituye la forma más común de propagación de la enfermedad.
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Vigilancia epidemiológica constante, desde el predio ganadero hasta el ámbito nacional, y
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Para el caso del GBVM, es indispensable realizar una prueba de campo exitosa en la determinación de la efectividad de la TIE para eliminar la C. bezziana.
Erradicación
Aunque hasta ahora no se conoce otro método que la introducción de moscas estériles para erradicar la miasis, tanto del GBG como del GBVM, el exclusivo uso de esta técnica nunca podrá llevar a una erradicación completa de la parasitosis. Una parte vital de la campaña es la vigilancia intensiva concurrente, con campañas de inspección, control, prevención e información pública a los propietarios de ganado.
La liberación de grandes cantidades de machos estériles irradiados con rayos Gamma, en áreas endémicas y en áreas de brotes, ha ayudado en el control y erradicación de la enfermedad, estos machos estériles copulan con hembras fértiles silvestres resultando masas de huevos no viables, rompiendo así el ciclo de vida del insecto. Esta técnica es más eficiente durante el período de baja población. Además las poblaciones se reducen mediante el tratamiento de heridas, buenas prácticas de manejo de ganado y el uso de cebos con insecticida, lo cual les elimina su hábitat.
Debido que los programas de lucha contra este parásito abarcan áreas geográficas muy vastas, esto por la gran movilidad del parásito, es indispensable una activa y constante colaboración internacional en este terreno, para ello se recomienda:
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Reforzar las actividades de vigilancia epidemiológica en los países libres y afectados por las moscas del GBVM.
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Incrementar la participación de los agentes del sector de salud pública en la detección, reporte y diagnóstico de las miasis cutáneas.
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Apoyar la realización de pruebas de campo para evaluar la eficacia de la TIE como una Herramienta en la eliminación del GBVM.
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Elaborar procedimientos más estrictos de análisis de riesgo y control de los puntos críticos en las plantas productoras de insectos estériles del GBVM.
- Contar con un plan de contingencia ante catástrofes naturales o sociales, el cual permita la destrucción inmediata de poblaciones fértiles de moscas del GBVM en laboratorios entomológicos de investigación.
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