Comunicados de prensa de la FAO 97/10

Comunicados de prensa

 Archivo 1997


Comunicados de prensa 97/10

NUEVO RECORD DE PRODUCCION PESQUERA MUNDIAL, SEGUN LA FAO, DEBIDO A LA ACUICULTURA


ROMA, 17 de marzo. La producción de pescado, impulsada principalmente por la acuicultura, ha alcanzado un nuevo récord, según afirmó hoy en Roma la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) al dar a conocer el último informe sobre el tema, El Estado Mundial de la Pesca y la Acuicultura, 1996, aunque también señala que para satisfacer la demanda creciente de pescado hará falta una mejor ordenación que evite una presión excesiva sobre los principales recursos marinos.

En el informe, que se presenta a la reunión bienal del Comité de Pesca de la Organización, se insta también a que se trabaje para rehabilitar los recursos degradados, aprovechar mejor los recursos poco utilizados, reducir los descartes y desperdicios y evitar la sobrepesca de recursos cuya explotación rebasa los límites de la sostenibilidad. Por medio de estas medidas, señala el informe de la FAO, podrían obtenerse otros 20 millones de toneladas más de pescado.

Los datos que aparecen en El Estado Mundial de la Pesca y la Acuicultura indican que la producción de pescado de 1995 alcanzó un nuevo récord de 112,3 millones de toneladas, frente al total de 109,6 millones registrado en 1994. Según las primeras indicaciones, la producción de 1996 no sería muy diferente de la de 1995.

Moritaka Hayashi, Subdirector General de la FAO y Jefe del Departamento de Pesca, confirmó al iniciarse la reunión de cuatro días del citado Comité, que se celebra en la sede de la FAO con la participación de un centenar de países, que las fuerzas del mercado no bastan por sí solas para garantizar una producción pesquera sostenible en el futuro. "Con respecto al problema especial de sobrepesca, la historia demuestra que se debe a la capitalización excesiva de la industria pesquera y a la necesidad de aumentar los rendimientos en pequeña escala lo que ha provocado el agotamiento de algunas pesquerías y poblaciones de peces".

En el informe citado se señala que, durante la primera mitad de los años noventa, la comunidad internacional realizó varios intentos de ordenación de la pesca para garantizar su sostenibilidad, que culminaron con la aprobación del Código de Conducta para la Pesca Responsable por la Conferencia de la FAO celebrada en Roma en octubre de 1995.

En el estudio sobre el potencial de pesca, en el que se examina la dinámica de las 200 especies principales de peces marinos del mundo, se demuestra el rápido incremento de la presión pesquera, señalando que "el número de especies para las que es preciso establecer medidas de ordenación está aumentando gradualmente, de casi ninguna en 1950 a más del 60 por ciento en 1994, lo que subraya la necesidad urgente de medidas eficaces para controlar y reducir la pesca.

"En cuanto a los recursos cuyo nivel actual de producción es inferior a los máximos registrados en el pasado, será posible recuperar estos niveles mediante una reducción del esfuerzo de pesca y, en la mayoría de los casos, tratando de mejorar al mismo tiempo el aprovechamiento del pescado capturado. Se podrá conseguir esto elevando notablemente la edad y talla de los peces que pueden capturarse, prohibiendo la explotación de peces juveniles, aumentando el tamaño de las mallas y estableciendo zonas de veda temporal o permanente donde se concentran los peces jóvenes", afirma el citado informe.


La información disponible indica que la producción de la pesca de captura podría aumentar al menos en 10 millones de toneladas, y que podrían obtenerse otros incrementos de magnitud desconocida mejorando las actividades pesqueras y por medio de la maricultura.

En todo caso, según el informe, "los principales aumentos de la producción procederán de la acuicultura y de la expansión ulterior de la pesca de aquellos recursos cuyas capturas mundiales siguen en aumento, entre los que figura el 40 por ciento de las principales especies de peces".

Por lo que respecta a la demanda, según un cálculo por lo bajo incluido en el informe, totalizaría entre 110 y 120 millones de toneladas en el año 2010, frente a 75-80 millones en 1994/95. En 1995, el total de las capturas mundiales de pescado ascendió a 90,7 millones de toneladas, correspondiendo a 10 países el 70 por ciento de este volumen total. La producción procedente de la maricultura y la acuicultura continental ascendió a unos 21,6 millones de toneladas, el 80 por ciento de las cuales se produjo en cinco países de Asia ( China, India, Japón, República de Corea y Filipinas) donde predominó la producción de carpas.

La contribución de la acuicultura a la producción pesquera mundial ha ido aumentando desde los años ochenta, según el informe, y sigue siendo una de las actividades de producción de alimentos que crece con mayor rapidez a nivel mundial.

En 1995 se utilizaron 31,5 millones de toneladas de pescado para producir harina, mientras que el total destinado al consumo directo (80,8 millones de toneladas) representó un nuevo récord, por lo que el promedio de las disponibilidades anuales per cápita de pescado como alimento es de 14 kg (equivalente de peso en vivo).

En cuanto al comercio, se dice en el informe que "el valor del comercio internacional de pescado sigue aumentando: hace 10 años, el valor de las exportaciones de pescado fue de 17 000 millones de dólares; en 1990, ascendió a 35 800 millones y, en 1994, a 47 000 millones." Hay indicaciones de que en 1995 el valor de las exportaciones mundiales de pescado superó los 50 000 millones de dólares.

Las importaciones de pescado de los países desarrollados representaron en 1995 el 85 por ciento del total mundial en valor. Japón siguió siendo el principal importador de productos pesqueros, importando un 30 por ciento del total mundial. En 1995, aumentaron las importaciones de pescado de los tres principales importadores mundiales (Japón, la UE y EE.UU.).

El señor Hayashi señaló hoy en Roma que "la preocupación de la opinión pública internacional respecto de la pesca y la acuicultura se centra en los sectores en los que se halla más amenazada la capacidad a largo plazo de proporcionar alimento e ingresos. Las causas principales de ello son la sobrepesca, las capturas incidentales y descartes así como la degradación del ecosistema acuático". Refiriéndose a la función importante de la pesca con respecto a la seguridad alimentaria, reconocida recientemente en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación celebrada en Roma el pasado año, Hayashi afirmó que "aunque los suministros de alimentos de origen marino pueden mantener el ritmo de crecimiento de la demanda a nivel mundial, esto no quiere decir que se lleguen a satisfacer las necesidades de todos los consumidores. Es posible, aunque no inevitable, que a largo plazo empeoren las condiciones de quienes padecen pobreza e inseguridad alimentaria crónicas, debido a que las subidas de los precios y problemas en la distribución pueden hacer que los alimentos de origen marino, lo mismo que otros alimentos ricos en proteínas, queden fuera de su alcance". Por ello, instó al Comité a que estudiara una combinación de soluciones tecnológicas, económicas y jurídicas a estos problemas.


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