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Comunicados de prensa 98/38
INDUSTRIA PESQUERA MUNDIAL: SEGUN LA FAO LOS CAMBIOS EN
LOS CONTROLES DE CALIDAD REPRESENTAN UN NUEVO DESAFIO PARA
LOS PAISES EN VIAS DE DESARROLLO
SE ESTIMA EN MAS DE 250.000 MILLONES DE DOLARES USA EL
COMERCIO GLOBAL DEL PESCADO
Roma, 2 de Junio 1998. Según un estudio de la
Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO), las recientes
innovaciones en las medidas de control de calidad de los
productos pesqueros adoptadas por los principales
países importadores, representan un nuevo
desafío para las naciones en vías de
desarrollo y hacen necesario un aumento de las
inversiones.
La FAO llevó a cabo este estudio con motivo del
encuentro del Sub-Comité para la Industria Pesquera
celebrado en Bremen (Alemania) del 3 al 6 de Junio, en el
que delegados de unos 60 países y representantes de
Organizaciones Intergubernamentales (OMC Y OCDE entre otras)
y No Gubernamentales, como WWF y Greenpeace,
afrontarán temas de capital importancia ligados al
comercio internacional de productos pesqueros. En la agenda
del encuentro de este sub-comité del Comité de
Pesquerías de la FAO (COFI) están
incluídos temas que van desde la reciente
implantación de medidas de control de calidad en los
principales países importadores, hasta la excesiva
explotación de los recursos pesqueros, sin olvidar
las materias relativas a la protección del medio
ambiente.
El estudio recuerda que en Agosto de 1997, la Comunidad
Europea cesó de importar mariscos procedentes de
India, Bangladesh y Madagascar. En Diciembre de 1997, fue
adoptado un procedimiento que prohibía la
importación de mariscos frescos que viniesen de
Kenya, Tanzania, Mozambique y Uganda.
"El impacto de esas medidas fue muy grave para la
industria marisquera de los países exportadores y se
tradujo en la pérdida de puestos de trabajo y en la
bajada de ingresos en divisas extranjeras por una cifra de
varios cientos de millones de dólares USA", subraya
la especialista en industria pesquera de la FAO Helga
Josupeit.
La Organización sostiene además que "las
inversiones necesarias para adecuar un establecimiento de
elaboración del pescado a las nuevas normas son de
notable entidad, y muchas empresas consideran que la entrada
en vigor de la nueva reglamentación sobre los
productos pesqueros representa de hecho un procedimiento no
arancelario contra el impuesto sobre el valor añadido
de los productos procedentes de los países en
vías de desarrollo".
Otro obstáculo a esa industria podría
representarlo el etiquetado con indicaciones
ecológicas p.e. el certificado de que el pescado
proceda de fuentes o recursos administrados de forma
sostenible. Para el experto de pesquerías de la FAO,
Erhard Ruckes, "existe el peligro de que los pescadores de
pequeña escala de los países en vías de
desarrollo se vean desaventajados por las dificultades que
podrían encontrar a la hora de certificar su
producción pesquera".
Según Ruckes "el pescado representa el producto
alimentario de exportación más importante para
los países en vías de desarrollo. Precede con
mucho al café, a los plátanos y al
té".
"Para muchos países en desarrollo, la industria
pesquera es una significativa fuente de ingresos en divisa
extranjera. La cifra neta de exportaciones de estos
países subió de los 5.200 millones de
dólares USA en 1985 a los 17.200 millones de
dólares USA en 1996, agregó el experto de
pesquerías de la FAO.
Los países desarrollados se adjudican más
del 80 por ciento de la cifra de importación total de
productos pesqueros. Japón es el principal
importador, seguido por los Estados Unidos y la Comunidad
Europea.
"En 1996, la producción pesquera mundial,
comprendida la acuicultura, totalizó 121 millones de
toneladas por un valor que sobrepasaba los 120.000 millones
de dólares USA. Teniendo en cuenta las tasas
comerciales o el valor añadido de cara al consumidor,
el mercado global del pescado rebasa los 250.000 millones de
dólares", puntualizó Ruckes.
Durante la reunión de Bremen se hablará
también de las tendencias en la explotación de
los recursos pesqueros y de sus implicaciones en la
industria, así como de las recientes iniciativas
internacionales sobre la administración pesquera.
Se calcula que en 1994 alrededor del 35 por ciento de los
200 recursos pesqueros marinos más importantes daban
señales de descenso en el rendimiento, el 25 por
ciento mantenía una explotación estable a
niveles altos y en el restante 40 por ciento el rendimiento
había aumentado. Para la FAO: "El potencial de
expansión ulterior de estos recursos es estrictamente
limitado, a pesar de la extensión de algunas
pesquerías hacia aguas más profundas".
Ruckes declaró que "varios países han
manifestado el deseo de que la FAO juegue un papel
más importante en la elaboración de los
criterios para la catalogación de especies en el
marco de la Convención sobre el Comercio
Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora
Silvestres (CITES). CITES subraya que cuando una especie
está amenazada hasta un punto cercano a la
extinción, su comercialización a nivel
internacional tendría que prohibirse o verse sometida
a rigurosas medidas de control. El pasado mes de Junio todas
las especies de esturión fueron catalogadas en un
apéndice de la Convención. La consecuencia de
mayor relieve fue la regulación del mercado
internacional del caviar.
La FAO ha desarrollado un proyecto para el
establecimiento del Sistema Global de Información
sobre Pesquerías (FIGIS) que se centrará en
primer lugar en la información y en el
análisis de la situación biológica de
los recursos acuáticos. En una segunda etapa,
incluirá información substancial sobre el
comercio que abarcará desde los productos hasta los
precios, pasando por las tendencias del mercado y los datos
sobre los países de origen y destino.
En Bremen la FAO revisará por otra parte su
cooperación con el Fondo Común para los
Productos Básicos encaminada a la asistencia a los
productores pesqueros de pequeña escala en los
países en vías de desarrollo.
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