Marrakech, 28 enero del 2002.- Hoy se ha
inaugurado el primer Foro Mundial de Reguladores de la
Inocuidad Alimentaria, cuyo objetivo es individuar las maneras
de mejorar la salubridad de los alimentos en todo el mundo y en
cada paso de la cadena alimentaria, desde los agricultores hasta
los consumidores, pasando por los manufactureros y vendedores al
por menor.
A lo largo de tres días,
unos 300 participantes procedentes de 120 países y diferentes
organizaciones presentarán y discutirán sus éxitos y fracasos en
la lucha contra las enfermedades de origen alimentario. El
intercambio de experiencias en este foro servirá de ayuda a los
países a la hora de mejorar sus estrategias y sistemas en
materia de inocuidad de los alimentos y, en último término, a
reducir la pesada carga de las enfermedades de origen
alimentario.
Los participantes analizarán,
entre otros temas, la gestión de emergencias de inocuidad
alimentaria, cómo atajar los daños de las sustancias químicas y
los peligros microbiológicos ya identificados o nuevos, y cómo
hacer frente a las necesidades de los países en vías de
desarrollo.
Los nuevos desafíos en materia
de inocuidad de los alimentos son el resultado de una serie de
cambios en las substancias químicas y en los agentes
microbiológicos, en los cambios en los modelos de consumo, de la
urbanización, de los nuevos métodos de producción de los
alimentos, de las tecnologías modernas y del incremento del
comercio y el tráfico internacional.
Las
enfermedades de origen alimentario constituyen un motivo grave
de preocupación. Según estima la Organización Mundial de la
Salud, más de 2 millones de personas, sobre todo niños, mueren
cada año a causa de diarrea provocada por el consumo de agua y
alimentos contaminados. Incluso en los países desarrollados, una
tercera parte de la población sufre cada año afecciones de
origen alimentario. La inocuidad de los alimentos, un sector
crítico de la sanidad pública, es un tema de alta prioridad
tanto para la FAO como para la OMS.
Gro
Harlem Brundtland, Directora general de la OMS afirma:
"Muchos países informan de un aumento significativo de
las enfermedades de origen alimentario. Es necesario reflexionar
sobre estos datos. Tenemos que intentar mejorar nuestros
sistemas de inocuidad alimentaria y evitar repetir los errores
del pasado. La OMS, en colaboración con la FAO y sus estados
miembros están trabajando con ahínco para elaborar estrategias
de prevención, basadas en nuevas pruebas para disminuir los
riesgos de enfermedades a lo largo de la cadena de producción
alimentaria".
Los principales
peligros están bien identificados y se pueden tomar medidas,
eficaces y ya experimentadas, para proteger a la población.
Algunos países han intensificado sus esfuerzos contra algunos
agentes patógenos y han conseguido buenos resultados en el marco
de cinco a diez años. El primer paso que deben dar los gobiernos
es colocar el tema de la inocuidad alimentaria como tema
prioritario en su agenda política.
Los
problemas de inocuidad alimentaria pueden tener repercusiones
gravísimas en la economía de una nación. Según el Departamento
para el ambiente, la alimentación y los asuntos rurales del
Reino Unido, el grueso del gasto público a consecuencia de la
crisis provocada por la Encefalopatía Espongiforme Bovina,
enfermedad de las "vacas locas", se remontó a
3.400 millones de libras esterlinas entre los años 1996-2000.
Los problemas de inocuidad de los alimentos perjudican a los
países en vías de desarrollo obstaculizando su desarrollo
económico. Las exportaciones de alimentos, una fuente importante
de divisas e ingresos, son rechazadas si no cumplen las normas
de los países importadores, lo que se traduce en la pérdida de
trabajo en las industrias alimentarias y agrícolas de los países
más pobres. La productividad decae en todos los sectores debido
a las enfermedades que contraen un buen número de trabajadores.
El turismo internacional no alcanza su potencial máximo. En
resumen, se perpetua el ciclo de la pobreza.
"La inocuidad de los alimentos es una
responsabilidad que deben compartir los países desarrollados y
los que están en vías de desarrollo", afirmó el
Director General de la FAO, Jacques Diouf, en un mensaje grabado
en vídeo y enviado al Forum. "Debido a la creciente
globalización del mercado de los productos alimentarios, los
requisitos sanitarios que exigen los países importadores deben
encaminarse a la protección de los consumidores y no levantar
barreras técnicas al comercio".
Diouf invitó con urgencia a los países desarrollados a
"dotar a los países en vías desarrollo con ayuda
técnica y financiera".
El Foro
Mundial servirá de ayuda para reforzar la cooperación
internacional en materia de seguridad alimentaria entre los
países. Cuando el abastecimiento de alimentos adquiere cada vez
más una dimensión global, ningún país puede resolver en
solitario sus problemas de inocuidad alimentaria.
La Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de
la Salud (OMS) han organizado de forma conjunta el Foro
siguiendo las sugerencias de sus países miembros. El comunicado
final de la cumbre del G-8 de Okinawa (Japón), celebrada en
2000, solicitaba a los dos organismos de las Naciones Unidas que
organizaran "encuentros internacionales periódicos de
reguladores de inocuidad alimentaria".