Roma, 15 de febrero de 2002.- Los habitantes de
las montañas se encuentran entre las poblaciones del mundo
donde está más difundida la subnutrición y el hambre, ha
declarado hoy David Harcharik, Subdirector General de la
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación (FAO).
Como prueba de la crisis que azota muchas de las
zonas de mayor altitud del mundo, Harcharik recordó que 52 de
los 81 países que recibieron ayuda de emergencia del Programa
Mundial de Alimentos (PAM) en el año 2000 fueron países
montañosos.
Durante una presentación
especial del Año Internacional de las Montañas que tuvo lugar en
la sede de la FAO en Roma, Harcharik afirmó que la más recientes
estimaciones indican que hay más de 800 millones de personas
subnutridas crónicas en el mundo. Si se diese una atención
especial a las necesidades de las personas que viven en las
montañas, prosiguió Harcharik, el número de personas subnutridas
o hambrientas en el mundo se reduciría de forma substancial.
En la Cumbre Mundial sobre la Alimentación
de 1996, los representantes de 185 naciones y la Comunidad
Europea se comprometieron a trabajar en favor de la erradicación
del hambre. Como primer paso, fijaron el objetivo de reducir a
la mitad el número de personas hambrientas para el año 2015.
Desgraciadamente, los datos actuales indican que el número de
personas subnutridas en el mundo disminuye a un promedio anual
de sólo 6 millones, muy por debajo de los 22 millones por año
necesarios para conseguir el objetivo marcado en 1996.
"Si pudiéramos mejorar las
condiciones de las comunidades de montaña, habríamos recorrido
ya una buena parte del camino que nos lleva a esta importante
meta", subrayó Harcharik.
Una de
cada diez personas en el mundo, alrededor de 600 millones en
total, viven en zonas montañosas. Si exceptuamos las localidades
de turismo de lujo o los pueblos donde duermen aquellos que
trabajan a diario en las ciudades de los países
industrializados, la mayor parte de los habitantes de las
montañas están subnutridos crónicamente.
Las razones de esta dura situación son complejas pero
están ligadas en su mayoría a la pobreza y a la marginación
política. Por ejemplo, las políticas y las decisiones relativas
a la ordenación de los recursos montañosos se toman lejos de las
montañas, y el poder y la influencia de sus habitantes sobre las
materias que les conciernen son extremadamente limitados.
Además, los habitantes de las montañas se
enfrentan con barreras físicas de envergadura, como el terreno
escarpado, los sistemas de comunicación, a menudo con graves
carencias y las carreteras inadecuadas. Pero los conflictos
armados son en la actualidad los obstáculos más grandes para la
mejora de las condiciones de las comunidades de montaña.
La mayor parte de los conflictos armados
del mundo actual tienen como escenario las montañas. En 1999, 23
de los 27 conflictos armados más graves de todo el mundo se
desarrollaron en zonas montañosas.
"¿Cómo se pueden producir alimentos en
situaciones de guerra?", se preguntó Harcharik.
"¿Cómo puedes intentar mejorar tu vida, soñar un futuro
mejor, cuando no sabes de dónde sacarás tu próxima comida o si
vivirás para comerla?".
La FAO es
el organismo de referencia de las Naciones Unidas para el Año
Internacional de las Montañas. Junto a ella toman parte en esta
iniciativa diversos organismos de las Naciones Unidas,
organizaciones no gubernamentales, el Foro de las Montañas,
organizaciones de habitantes de las montañas y más de 50 Comités
Nacionales que representan a países de todo el mundo, además de
muchos otros países que se preparan a unirse a este evento.
El objetivo prioritario de la FAO es
estimular a largo plazo la acción sobre el terreno, así como
fomentar la creación y los esfuerzos actuales de los Comités
Nacionales dedicados al Año Internacional de las Montañas.
Las montañas revisten una importancia
crucial para la entera vida del planeta. Son el hogar de al
menos una décima parte de la población del mundo; son fuente de
diversidad biológica, de minerales y bosques. Son también origen
de los ríos más importantes de la tierra. Más de 3.000 millones
de personas dependen de las montañas para conseguir agua dulce
para que crezcan los cultivos, para producir electricidad, para
sostener a las industrias y, por encima de todo, para beber.
Las Naciones Unidas han declarado el 2002
como Año Internacional de las Montañas, con el fin de aumentar
la conciencia sobre la importancia que revisten para todo el
mundo los ecosistemas de montaña y los retos con que se
enfrentan sus habitantes. Esta ocasión sin precedentes para
abordar las materias ligadas a la montaña y celebrar su cultura
tiene origen en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el
Medio Ambiente y el Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en
1992, en la que las montañas pasaron a ser el centro del
capítulo 13 del Programa 21, el paradigma del concepto de
desarrollo sostenible.
La celebración a
nivel nacional del Año Internacional de las Montañas es decisiva
pues los países tienen el poder de elaborar leyes y políticas
para fomentar el desarrollo sostenible de las zonas de montaña,
y así garantizar que el proceso de toma de decisiones incluya la
participación plena de los habitantes de la montaña.
Los pobladores de la montaña son los administradores
de los ecosistemas y los que conviven de forma más íntima con
las consecuencias de su destrucción. Sus conocimientos,
perspectivas y participación son vitales para el éxito de
cualquier esfuerzo para proteger el ambiente de las zonas de
montaña y para mitigar el hambre.