Budapest, 25 de febrero de 2002.-
La inocuidad y la calidad de los alimentos deben potenciarse en
todos los países europeos ya que las enfermedades de origen
alimentario han aumentado considerablemente en todo el
continente durante los últimos diez años. Lo han dicho en un
comunicado conjunto, que se publica hoy, la Organización de las
Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la
Organización Mundial de la Salud (OMS). En particular, aumentan
las enfermedades de origen microbiológico como la salmonella y
el campilobacter, así como los casos de alimentos contaminados
por substancias químicas, como dioxina, plomo y
cadmio.
El comunicado se ha dado a conocer durante la
inauguración de la Primera Conferencia paneuropea sobre
Inocuidad y Calidad de los Alimentos que se celebra en Budapest.
Expertos en inocuidad de los alimentos de más de 40 países,
además de productores y asociaciones de consumidores de Europa
Occidental, Central y Oriental, y de otros países en transición,
se reúnen en Budapest del 25 al 28 de febrero para discutir cómo
mejorar la inocuidad de los alimentos y reforzar la confianza de
los consumidores después de los recientes casos de alarma en
este ámbito.
La reunión está organizada por
FAO y OMS. La patrocina también la Comunidad Europea y diversos
países miembros de la FAO y la OMS.
"Si bien los alimentos en Europa son hoy más
inocuos que nunca, no podemos darnos por satisfechos. Gracias a
sistemas de control más eficaces se están descubriendo cada vez
más casos de enfermedades de origen alimentario. El número de
personas aquejadas por estas enfermedades, o que incluso
fallecen a consecuencia de ellas, sigue siendo demasiado
alto", ha afirmado Hartwig de Haen, Subdirector General
de la FAO.
"La OMS retiene que,
cada año, en todo el mundo, se producen miles de millones de
casos de enfermedades de origen alimentario. Una de cada tres
personas en los países industrializados puede verse afectada
cada año por enfermedades de este tipo, lo que comporta
sufrimientos para la persona y pérdidas económicas de miles de
millones de dólares. Los que corren más peligro son los niños,
las mujeres gestantes, las personas enfermas, pobres y
ancianas", ha subrayado David Nabarro, Director
Ejecutivo de la OMS.
"El
consumidor tiene derecho a una alimentación inocua en todos los
países europeos. Hay que garantizar en todo el continente la
inocuidad 'desde el campo a la mesa'. Para ahorrar
costes e impedir la contaminación, la inocuidad de los alimentos
debe comenzar con buenas técnicas agrícolas", ha dicho
De Haen.
Las políticas nacionales y la
reglamentación de la inocuidad y calidad de los alimentos siguen
siendo muy diferentes en los países europeos, ha constatado De
Haen. "Los sistemas de control de inocuidad de los
alimentos en Europa Central y Oriental, y en las Repúblicas de
Asia Central difieren mucho de los de la Unión Europea, así como
entre ellos mismos. Desde luego, Europa no aspira a tener una
dieta única. El reto es: armonía en la diversidad. Necesitamos
acercar unas a otras las diferentes políticas de inocuidad y
calidad de los alimentos en Europa, para proteger la salud y el
bienestar de los consumidores. Los diversos sistemas de
inocuidad de los alimentos deben pasar a ser análogos y
plenamente transparentes".
"Los problemas de inocuidad de los alimentos
en las pasadas décadas se han visto agravados por la escasa
colaboración entre las diversas autoridades a nivel nacional. La
FAO, junto con la OMS y los Estados Miembros, se esfuerzan para
elaborar nuevas estrategias de prevención basadas en pruebas
fehacientes para reducir los peligros de enfermedad. Esta tarea
abarca toda la cadena de producción alimentaria", ha
dicho Nabarro. "Fomentamos el diálogo con los
consumidores. Alentamos la colaboración interdisciplinaria desde
el campo hasta la mesa. Las autoridades a nivel nacional y las
organizaciones internacionales deben cooperar y aunar sus
esfuerzos en esta materia".
La
salmonella sigue siendo el agente que con más frecuencia provoca
brotes de enfermedades de origen alimentario en los países de
Europa Occidental y Oriental, Según han constatado la FAO y la
OMS. Los brotes se producen tanto en los hogares como en las
cocinas de las cadenas de restaurantes, cafeterías, servicios de
hostelería, escuelas, guarderías y hospitales.
Por otra parte, el campilobacter es, en la actualidad,
el patógeno gastrointestinal más común en muchos países, entre
ellos Dinamarca, Finlandia, Islandia, Irlanda, Países Bajos,
Noruega, Suecia, Suiza y Reino Unido. La campilobacteriosis es
una infección bacteriana que afecta al aparato intestinal.
La contaminación de los alimentos debida a
las substancias químicas es otra de las mayores preocupaciones
en materia de salud pública. En Europa Central y Oriental la
contaminación de los alimentos está provocada, en buena parte,
por la contaminación industrial del aire, el terreno y las
aguas. Uno de los puntos más contaminados es la zona del Mar de
Aral. El empleo durante casi 30 años de agua de riego para el
monocultivo de algodón y el vasto uso de insecticidas,
plaguicidas y herbicidas ha provocado una situación crítica para
la salud de la población.
La FAO y la OMS
recomiendan que todos los países cuenten con sistemas de
evaluación y gestión de los riesgos basados en presupuestos
científicos para afrontar los peligros microbiológicos y
químicos en los alimentos. En algunos países es necesario
reforzar la infraestructura para conseguir un nivel de
protección más elevado. "Las instituciones agrícolas y
sanitarias deben trabajar juntas para garantizar la inocuidad de
los alimentos", ha subrayado De Haen.
En la actualidad, la FAO y la OMS están llevando a
cabo una serie de evaluaciones de peligros microbiológicos, las
primeras a nivel internacional. Los patógenos de origen
alimentario a los que, según los datos de los expertos, hay que
prestar atención inmediata son: listeria en alimentos listos
para el consumo, campilobacter en las aves de corral, vibrión en
los mariscos, y salmonella en huevos y pollos. "Estas
evaluaciones de riesgos servirán a los países miembros como
esquemas para adaptarlos luego a su situación nacional y
ayudarlos a afrontar las amenazas de estos patógenos de la forma
más eficaz", ha dicho Nabarro.
La
FAO y la OMS han subrayado las numerosas ventajas de una
alimentación más inocua y de mejor calidad. "Una
alimentación más inocua significa una incidencia menor de
enfermedades de origen alimentario, reducción de los costes de
la sanidad pública, menos barreras para el comercio
internacional, menores pérdidas de productividad y mayor
competitividad"