Budapest, 28 de febrero de 2002 -
La primera Conferencia Paneuropea sobre Inocuidad y Calidad de
los Alimentos ha invitado a los países de Europa Central y
Oriental a unirse al Sistema de Alerta Temprana para los
productos alimenticios, ya operativa en la Unión Europea. Según
el informe de la reunión, el sistema "se ha demostrado
como un instrumento al servicio de la salud pública, de la
protección de los consumidores y de la transparencia en el
comercio internacional de productos
alimentarios".
Participan actualmente en el sistema 15 Estados
Miembros de la Unión Europea, además de Noruega, Liechtenstein e
Islandia. Si un producto constituye un riesgo grave e inmediato
para la salud de los consumidores, los países tienen la
obligación de informar a la Comisión Europea para identificar y
retirar el producto del mercado. Esta información deberá ser
difundida entre todos los países miembros del sistema para que,
a su vez, tomen las medidas necesarias.
La
Conferencia Paneuropea sobre Inocuidad y Calidad de los
Alimentos, convocada por la Organización de las Naciones Unidas
para la Agricultura y la Alimentación(FAO)y la Organización
Mundial para la Salud (OMS)y auspiciada por el Gobierno húngaro,
ha tocado fin hoy, tras cuatro días de debates.
La Conferencia ha sido un importante paso adelante
hacia la mejora de la inocuidad y la calidad de los alimentos en
la región europea, han reconocido la FAO y la OMS. Algunas
enfermedades de origen microbiológico como la Salmonellosis o la
campylobacter están aumentando su incidencia en Europa por lo
que se hacen necesarios mayores controles para evitar su
expansión. Otros de los problemas abordados fueron los casos de
alimentos contaminados por sustancias químicas como la dioxina,
el plomo y el cadmio, así como los residuos de pesticidas. Los
sistemas de seguridad alimentaria en la región europea no son
siempre transparentes y necesitan ser mejorados, han reconocido
las dos agencias de Naciones Unidas.
La
Conferencia ha pedido a los países que fortalezcan y armonicen
sus sistemas de vigilancia de enfermedades, las investigaciones
sobre los brotes infecciosos, los sistemas de recogida de datos
así como los métodos de diagnóstico sobre inocuidad y calidad de
los alimentos.
"Es necesario
incrementar la compatibilidad de los sistemas de inocuidad de
los alimentos mediante la armonización, la transparencia y la
equivalencia de los controles y los reglamentos en
Europa", según se recoge en el informe final.
"Es necesaria una mayor
cooperación entre los sectores de la salud y la producción de
alimentos, de la agricultura y de la pesca para la seguridad y
la calidad de los alimentos".
Hace
falta reforzar el control de la calidad y la inocuidad de los
alimentos "en toda la cadena alimentaria, incluidos
controles internos de alimentos destinados al consumo humano y
animal", según el informe. Hace falta definir, por vías
legales, la responsabilidad de las industrias agroalimentarias
en la calidad de los alimentos que producen.
"Se debe hacer pública la información sobre
los resultados de los controles de calidad y de los resultados
de las inspecciones publicas". Muchos países todavía
consideran reservadas estas informaciones, han asegurado la FAO
y la OMS.
Todos los países deberían
examinar "las informaciones sobre la seguridad de los
alimentos y los valores nutricionales que figuran en las
etiquetas de los productos con el fin de garantizar que las
informaciones que reciben los consumidores sean adecuadas y no
lleven a engaño".
La Conferencia
ha invitado a crear asociaciones de consumidores fuertes e
independientes. Un dialogo abierto entre los científicos, los
gestores de riesgos, los productores y los consumidores en todas
las etapas del proceso de toma de decisiones es fundamental para
comprender la evaluación de riesgos, la gestión de las crisis y
cómo informar sobre ellas.
La información y
la educación en materia de higiene de los alimentos debería
servir a aumentar la competencia de los trabajadores y la
eficacia de los inspectores en toda la cadena alimentaria. La
educación de los consumidores debe comenzar en la escuela.
La Conferencia ha invitado a la FAO, la OMS
y a los donantes europeos a apoyar a los países en transición a
mejorar su capacidad de control de los alimentos mediante la
formación, el fortalecimiento de sus instituciones y a la
legislación.
"No sólo los
candidatos a la adhesión a la Unión Europea necesitan ayuda para
mejorar sus sistemas de seguridad alimentaria y calidad de sus
alimentos. También los países en transición de Europa lo
necesitan. No debe haber dos grupos diferentes de países en
Europa," ha dicho la Presidenta de la Conferencia, la
húngara Diana Banati.
La reunión de
Budapest ha contado con la participación de expertos en
inocuidad de los alimentos de 47 países, así como asociaciones
de consumidores y de productores de alimentos de Europa
oriental, Central y occidental y de otros países en transición.
Las recomendaciones de la Conferencia serán
sometidas a consideración de los ministros presentes en la 23a.
Conferencia regional de la FAO para Europa (Chipre, 29-31 mayo
de 2002) y la 52a. reunión del Comité regional de la OMS para
Europa (Copenhague, 16-19 septiembre de 2002).