Teherán/Roma, 7 de marzo de 2002. -
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación (FAO) inaugura su XXVI Conferencia Regional para el
Cercano Oriente en el Grand Hotel Azadi en Teherán. Ministros y
expertos de agricultura, montes y pesca de 29 países evaluarán
la situación actual de la alimentación y la agricultura en la
región del Cercano Oriente, analizarán los progresos conseguidos
desde la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996 y
estudiarán los temas de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación:
cinco años después (CMA:cad) en programa del 10 al 13 de junio
de 2002, en Roma
La CMA:cad se ha convocado para movilizar la voluntad
política y los recursos financieros necesarios para luchar
contra el hambre. Se pedirá a los líderes que identifiquen las
medidas necesarias para conseguir los objetivos de la Cumbre
Mundial sobre la Alimentación de 1996 e indiquen cómo acelerar
el proceso. Durante la cumbre del 1996, los representantes de
185 naciones y de la Comunidad Europea se comprometieron a
trabajar para la erradicación del hambre. Como primer paso
esencial, establecieron el objetivo de reducir a la mitad para
el año 2015 el número de personas hambrientas.
En Teherán, durante cinco días, expertos y ministros
de agricultura del Cercano Oriente y Norte de África discutirán
también planes a largo plazo para la mitigación y la gestión de
la sequía, oportunidades para el desarrollo sostenible y
actividades relacionadas con la celebración del Año
Internacional de las Montañas (www.mountains2002.org).
La escasez de agua es el desafío más serio
a la agricultura en todo el Cercano Oriente. La región ocupa el
14 por ciento de la superficie terrestre, pero sus recursos
hídricos son solamente el 2 por ciento del total de los recursos
internos de aguas renovables del mundo, dice la FAO. Además,
alrededor del 70 por ciento de la superficie agrícola en la zona
es árida o semiárida y sólo el 20 por ciento del total del
terreno es cultivable.
Los participantes
analizarán también los problemas de la escasa cubierta forestal
y de otros temas como las políticas de liberalización del
comercio, el comercio intra-regional, las enfermedades del
ganado y la biodiversidad en la agricultura, los montes y la
pesca. En la región del Cercano Oriente, los bosques desaparecen
a un ritmo más rápido que en la mayor parte del mundo. Esto se
debe sobre todo a la incapacidad o al fracaso de la mayor parte
de las políticas nacionales, tanto forestales como de
utilización de los terrenos, a la hora de afrontar eficazmente
las demandas relativas a los bosques y los recursos arbóreos.
El total de la superficie forestal de los países del Cercano
Oriente representa el 5,8 por ciento de la superficie total de
las tierras, según la FAO.
En 1999, la
República Islámica de Irán, con la asistencia técnica de la FAO,
lanzó el Proceso de Teherán, una iniciativa para ayudar a los
países en vías de desarrollo a invertir la tendencia relativa de
su cubierta forestal. Más de 70 países en vías de desarrollo
(entre 300 y 400 millones de personas) están afectados por la
escasa cubierta forestal, según datos de la FAO.
Respecto al comercio de productos agrícolas, un
documento elaborado por la FAO para la Conferencia de Teherán,
subraya la "elevada dependencia" de la región
de la importación de alimentos. Para la región del Cercano
Oriente, en conjunto, las importaciones de cereales, en
proporción al consumo anual total, pasaron del 15 por ciento
entre 1970-1975, al 33 por ciento entre 1997-1999. Muchos países
importan todavía más del 50 por ciento de sus necesidades de
trigo y de harina de trigo. Según el documento, la agricultura
intra-regional, en general, sigue siendo escasa y anquilosada.
El informe recomienda que se potencie la ayuda técnica
encaminada al establecimiento de una red regional para las
políticas agrícolas.
Otro documento
redactado para la Conferencia subraya que la región del Cercano
Oriente es única desde el punto de vista de los recursos
genéticos de las plantas. "La diversidad presente en la
región es fuente de rasgos distintivos importantes para mejorar
las plantas de cultivo. Sin embargo, la mayor parte de esta
diversidad, alrededor del 10 por ciento de la flora, está
amenazada por la erosión genética", alerta el
documento.