Roma/Ginebra, 8 de marzo 2002.- El
grupo de trabajo de la Comisión del Codex Alimentarius ha
llegado a un acuerdo sobre la propuesta final del documento de
"Principios para el análisis de riesgos de los
alimentos derivados de la biotecnología", según ha
anunciado hoy la Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de
la Salud (OMS).
El acuerdo, firmado el miércoles 7 de marzo,
fue recibido con un gran aplauso por parte de los 226
participantes en la reunión del Grupo de Trabajo del Codex
Intergubernamental sobre alimentos derivados de la
biotecnología, celebrada en Yokohama (Japón).
Los principios facilitarán un marco para evaluar los
aspectos nutricionales y de inocuidad de los alimentos
modificados genéticamente. Definirán además la necesidad de una
evaluación sobre la inocuidad anterior a la comercialización de
todos los alimentos de ese tipo, basándose en un análisis caso
por caso. Según la FAO y la OMS, la evaluación debe analizar
tanto los efectos previsibles como los potenciales, identificar
los peligros nuevos o modificados e individuar los cambios
relevantes para la salud de los seres humanos, especialmente en
lo que se refiere a los nutrientes clave y a los ingredientes
potencialmente causantes de alergias.
Los
principios establecen la necesidad de contar con autoridades que
despejen las dudas en la evaluación de la inocuidad y para
implementar las medidas apropiadas para la gestión de estas
incertidumbres. Un enfoque posible, descrito en los principios,
es el de la vigilancia después de la comercialización. Los
principios facilitan también consejos relacionados con la
metodología analítica y otras herramientas útiles en los casos
de gestión de los riesgos. En este sector, aseguran la FAO y la
OMS, el Grupo de trabajo "ha llegado a un nuevo acuerdo
muy importante relativo a la localización de los productos
modificados genéticamente con el propósito de facilitar su
retirada del mercado cuando se dé un peligro para la salud
humana".
El grupo de trabajo ha
consensuado también los requisitos necesarios para evaluar las
plantas modificadas genéticamente, incluidos los controles sobre
sus efectos alérgicos.
El acuerdo puede
constituir también una piedra angular en las negociaciones
internacionales concernientes al empleo de sistemas de
localización relativas a los alimentos en el comercio
internacional, afirman FAO y OMS.
Los
principios subrayan además que es necesario un mayor esfuerzo
para mejorar la capacidad de las autoridades reguladoras, sobre
todo en los países en vías de desarrollo, para poder llevar a
cabo eficazmente la evaluación y la gestión de los alimentos
modificados genéticamente.
El grupo de
trabajo, que se reúne en Japón desde el año 2000, continuará
fijando las directrices de la evaluación de riesgos para los
alimentos modificados genéticamente derivados de
microorganismos. Proseguirá su labor hasta marzo de 2003. Una
vez concluido el documento, el Grupo de trabajo lo someterá a la
Comisión del Codex Alimentarius de la FAO y la OMS, para su
adopción en la próxima reunión que se celebrará en julio de 2003
en Roma (Italia).
El Codex Alimentarius o
Código de Alimentación, se ha convertido en el punto de
referencia capital a nivel mundial para consumidores,
productores y elaboradores de alimentos, así como para los
organismos nacionales de control de los alimentos y el mercado
del comercio internacional. El código ha influido en la
mentalidad de los productores y elaboradores de alimentos, así
como en la toma de conciencia de sus destinatarios finales, los
consumidores. Su influencia se extiende a todos los continentes,
y su aportación a la protección de la salud pública y a los
métodos correctos en el comercio de alimentos es muy
importante.