Teherán/Roma, 9 de marzo de 2002.-
Para combatir la sequía, una necesidad de primer orden para los
países de Oriente Próximo, es necesario sensibilizar al más
alto nivel a los gobiernos y realizar planes eficaces para su
mitigación y gestión, ha dicho la Organización de las Naciones
Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) durante su
XXVI Conferencia Regional para el Cercano Oriente, inaugurada
hoy en Teherán.
Sensibilización y acción
rápida son los elementos claves para la mitigación y la gestión
de la sequía. La FAO ha pedido a los gobiernos de los países del
Cercano Oriente que formulen, adopten y lleven a cabo políticas
y programas nacionales para potenciar la producción de alimentos
y mejorar la seguridad alimentaria durante las épocas de sequía.
Además de ello, la cooperación regional e internacional es
también necesaria para luchar contra la sequía, ha añadido la
FAO, siguiendo las pautas de la Convención Internacional sobre
la Lucha contra la Desertificación y la Sequía (Junio 1994).
La FAO ha solicitado también a los
gobiernos del Cercano Oriente que establezcan un sistema de
vigilancia y alerta de la sequía y que apoyen la recién creada
Red de información sobre la sequía para el Cercano Oriente y el
Mediterráneo.
En la lucha contra la sequía,
la FAO subraya la necesidad de adoptar un enfoque participativo,
favoreciendo la implicación directa, desde la base, de las
comunidades rurales así como de las organizaciones no
gubernamentales (ong's), de los jóvenes y las mujeres a la
hora de formular y llevar a cabo políticas y programas
nacionales.
En los últimos años, la FAO ha
lanzado diversas iniciativas para ayudar a los países del
Cercano Oriente a luchar contra la sequía y la desertificación.
Entre ellas se encuentra el Programa Especial para la Seguridad
Alimentaria (PESA), en los países de bajos ingresos y con
déficit de alimentos, el Sistema Mundial de Información y Alerta
sobre la alimentación y la agricultura (SMIA), un Programa de
Acción Forestal Nacional y un Plan Internacional para el agua y
la agricultura sostenible.
En los últimos
20 años, muchos países de la FAO de la región del Cercano
Oriente, de la que forman parte 29 Estados que van desde el
Océano Atlántico hasta Asia Central, han atravesado sequías
prolongadas que en algunos casos han durado más de un año. Las
naciones más afectadas han sido Afganistán, la República
Islámica de Irán, Irak, Jordania, Marruecos, Pakistán, Siria y
Sudán.
Las sequías consecutivas han tenido
repercusiones devastadoras en la vida vegetal, animal y de los
seres humanos en varios países del Cercano Oriente. La sequía,
la degradación de las tierras y la desertificación provocan
carestía, pobreza, inquietud civil y, a veces, guerras. Afectan
al modo de vida de las personas reduciendo la producción de
alimentos, disminuyendo el poder adquisitivo y aumentando el
número de refugiados y desplazados internos que pasan a depender
de la ayuda internacional, ha dicho la FAO.
Las sequías afectan también gravemente a los
ecosistemas y a la biodiversidad. Por ejemplo, en la República
Islámica de Teherán, muchas marismas y lagos, de renombre
internacional, como la marisma de Hamoun, se han secado
completamente. En Sudán, las variedades de cultivo tradicionales
y autóctonas, que constituyen el alimento básico para los
habitantes de las zonas secas, se encuentran en peligro de
extinción.
Alrededor del 70 por ciento de
la superficie agrícola en la región del Cercano Oriente son
áridas o semiáridas. Sólo el 20 por ciento del total de las
tierras es cultivable. El desafío más grave para la agricultura
es la escasez de agua: el promedio anual de agua pluvial es 205
ms. y si bien la región ocupa el 14 por ciento de la superficie
mundial, sus recursos hídricos representan sólo el 2 por ciento
del total de los recursos internos hídricos renovables del
mundo, ha señalado la FAO.
Entre los 21
países declarados "sujetos a escasez de
aguas", 12 se encuentran en la región del Cercano
Oriente y muchos de ellos son países del Mediterráneo, según un
reciente estudio del Programa internacional para la
investigación y la tecnología sobre riego y avenamiento
(IPTRID), en colaboración con la FAO. "A pesar de la
escasez de aguas, el despilfarro hídrico es enorme y los
campesinos emplean grandes cantidades de agua de forma
errónea", subraya el estudio.
Sin
embargo, muchos países han alcanzado conocimientos sólidos a
nivel local de modos eficaces para reducir la demanda de agua,
agrega el citado informe. Un estudio de casos en Jordania
demuestra que las mejoras en el uso del riego por goteo se
tradujeron en un ahorro de agua del 25 al 50 por ciento, al
tiempo que aumentó además entre un 15 y un 20 por ciento el
rendimiento de los cultivos de pepino y tomate. En Marruecos,
la nueva tecnología de riego de nivelación mediante láser del
riego por sumersión se tradujo en un ahorro de agua del 20 por
ciento y el rendimiento de los cultivos de cereales aumentó del
30 por ciento, según el estudio IPTRID pero "los fallos
en la realización y en la gestión, sin embargo, han limitado
notablemente las previsiones de ahorro de agua y de aumento de
productividad".