Roma, 12 de marzo 2002.- Alrededor
de 30.000 familias en las zonas rurales del norte de Afganistán
han recibido 1.500 toneladas de semillas de trigo y
fertilizantes para la siembra de primavera, entregadas por la
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación (FAO), según un anuncio hecho público hoy. La FAO
calcula que los campesinos podrán por fin cosechar 16.000
toneladas de trigo gracias a las semillas
distribuidas.
"Esperamos que como resultado de la
distribución una familia campesina de seis miembros pueda ser
autosuficiente de trigo por unos seis meses después de la
cosecha", ha dicho Anne M. Bauer, punto de referencia
de la FAO para Afganistán.
Las semillas se
han distribuido para la siembra de primavera a los campesinos
más pobres, a los repatriados y a los prófugos internos en las
zonas más remotas del norte de Afganistán en las provincias de
Faryab y Saripul. Las personas sufren de escasez de alimentos
provocada por la sequía y la guerra.
El
proyecto se ha llevado a cabo en colaboración con organizaciones
no gubernamentales como Save the Children (EE.UU), Coordination
of Humanitarian Assistance (Pakistán) y ACTED (Francia), que ha
facilitado también los fertilizantes para completar la
distribución de semillas. Estados Unidos ha financiado la
distribución de semillas con un millón de dólares
aproximadamente.
"Alrededor del 85
por ciento de la población afgana depende de la
agricultura", ha confirmado Anne M. Bauer. " A
pesar de la lluvia y las nevadas de principios de año, la
producción de trigo, el alimento básico del país, se ha visto
gravemente amenazado por la escasez de insumos agrícolas. Los
proyectos de emergencia de la FAO capacitarán a los campesinos
para reanudar este año la producción de alimentos".
Según la FAO, la disponibilidad de trigo
descendió de 144 kg. en 1998/99 a 112 kg. por persona y año en
2001/2002, cuando la necesidad básica de consumo de trigo por
persona se cifra en 180 kg. por año.
La FAO
está ahora gestionando otras 2.800 toneladas de semillas de
trigo y 1.500 toneladas de fertilizantes, 26 toneladas de
semillas de verduras y aperos de mano para ayudar a otras 88.000
familias más.
La FAO ha vuelto a abrir
también sus oficinas en Kabul y Mazar-I-Sharif. Se están
recibiendo fondos para reintegrar el personal internacional en
las oficinas de ese organismo en Jalalabad, Khandahar y Herat.
La FAO proseguirá y difundirá sus
actividades de desarrollo que se han llevado a cabo a diversos
niveles durante muchos años. Entre ellas, se encuentran un
programa de multiplicación de semillas, mejoras en la producción
ganadera, prevención de las enfermedades animales, una campaña
de vacunas y ayuda para las mujeres cabeza de familia mediante
la producción avícola y láctea en pequeña escala. Alrededor del
40 por ciento del personal nacional de la FAO en Afganistán se
dedica ya a estas actividades.
Desde el
pasado mes de septiembre, la FAO ha recibido 12 millones de
dólares para sus actividades de emergencia y restablecimiento,
principalmente por parte de Estados Unidos, la Comunidad Europea
(Oficina de Ayuda Humanitaria), Alemania, Irlanda, Países Bajos,
Noruega, Suiza y Reino Unido. La FAO solicita ahora, para hacer
frente a las necesidades a medio y largo plazo, 36 millones de
dólares.