Roma, 18 de marzo de 2002.- Alrededor de 90
países han llegado a un acuerdo sobre las nuevas directrices en
materia de embalajes de madera que puedan contener insectos que
atacan la madera, ha anunciado hoy la Organización de las
Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Las nuevas directrices reconocen la posibilidad
de que las plagas puedan penetrar y difundirse mediante los
embalajes confeccionados con madera no tratada. Estas plagas
pueden suponer una grave amenaza para los árboles, ha dicho la
FAO.
Las directrices, adoptadas por la
Comisión Interina de Medidas Fitosanitarias, de la Convención
Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF), se proponen
armonizar las diversas reglas internacionales sobre los
embalajes de madera.
En los últimos años,
por ejemplo, los Estados Unidos han impuesto medidas de
cuarentena encaminadas a prevenir la introducción de coleópteros
longicornes asiáticos en los embalajes de madera procedentes de
China. China, por su parte, ha introducido sus propios
requisitos de tratamiento y documentación para los embalajes de
madera procedentes de los Estados Unidos que tendrían que evitar
la introducción del nematodo de los pinares y la Unión Europea
ha adoptado reglas de control de los nematodos en los embalajes
de coníferas, tanto de Estados Unidos como de China.
Sobre el tapete se encuentra no solamente el problema
de proteger a los bosques de plagas importadas, sino el flujo
libre del comercio mundial en su conjunto, ya que los embalajes
de madera, en forma de jergones, cajones, jaulas o madera de
estibar se emplea en más del 70 por ciento de todos los envíos
entre las naciones, ha recordado la FAO.
Los exportadores deberían garantizar que el material
de embalaje estuviera libre de plagas, certificando con un
símbolo reconocido en todo el mundo que ha sido sometido al
calor o fumigado.
"Las nuevas
directrices ayudarán de forma significativa a limitar el peligro
de difusión de plagas, dice Robert Griffin, coordinador del
Secretariado del CIPF, con base en la FAO. "Supondrán a
la vez un beneficio inmediato para los comerciantes y la
industria de fletes y un medio para potenciar la protección de
los bosques de todo el mundo".
Pero las medidas fitosanitarias injustificadas pueden
suponer barreras para el comercio, ha advertido Griffin.
"Esas medidas de protección deben equipararse en todo
el mundo mediante el empleo de normas internacionales que
garanticen el comercio seguro. La protección debe basarse en
preocupaciones legítimas y no crear barreras al
comercio".
Entre las 13 normas
internacionales adoptadas desde 1993 bajo la CIPF se encuentran
directrices para el análisis de los peligros de plagas,
requisitos para el establecimiento de zonas libres de plagas y
un código de conducta para la importación y la difusión de
agentes de control biológico. "La normas, directrices y
sugerencias elaboradas en el ámbito de la CIPF están reconocidas
por la Organización Mundial del Comercio (OMC) como los medios
más adecuados de armonización", ha recordado Griffin.
Para los países en vías de desarrollo se
hace cada vez más difícil adecuarse a las normas internacionales
de sus socios comerciales, porque carecen de conocimientos e
infraestructuras. Por este motivo, la FAO y los países
desarrollados facilitan asistencia técnica y formación para
modernizar las medidas fitosanitarias en los países en vías de
desarrollo para que puedan hacer frente a las obligaciones
internacionales.