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Más información sobre la Conferencia de Monterrey
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Documento preparado por la FAO, el FIDA y el PMA para la Conferencia
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En RealAudioDeclaraciones del Director General de la FAO, Jacques Diouf, sobre el mensaje que la FAO lleva a la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, que se celebra en Monterrey del 18 al 22 de marzo (Duración 1min2seg):
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En Mp3: En RealAudioDeclaraciones del Director General de la FAO, Jacques Diouf, sobre el mensaje que la FAO lleva a la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, que se celebra en Monterrey del 18 al 22 de marzo (Duración 1min2seg)
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Monterrey, México, 18 de marzo de
2002.- La Conferencia Internacional sobre la Financiación para
el Desarrollo (FpD) no puede fomentar un desarrollo económico de
amplia base a menos que no lleve a aumentar la financiación para
luchar contra el hambre y la pobreza rural, han advertido hoy
durante una conferencia de prensa tres organizaciones de las
Naciones Unidas.
La Organización de las
Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el
Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa
Mundial de Alimentos (PMA) han subrayado que "si no se
aumentan los fondos destinados a combatir el hambre y la pobreza
en el mundo, seguirán en pie los obstáculos capitales para el
desarrollo humano y económico. Es más, el hambre y la pobreza no
se reducirán a la mitad para el año 2015, como establecieron los
líderes de todo el mundo en la Cumbre del Milenio de 2000. Los
avances realizados en este sentido han estado muy por debajo del
promedio necesario". En un informe
conjunto elaborado para la conferencia de Monterrey, la FAO, el
FIDA y el PMA han identificado una doble estrategia para
conseguir una reducción substancial del hambre y la pobreza:
- Promover el desarrollo agrícola y rural,
principalmente a través del aumento de la productividad, sobre
todo entre los pequeños propietarios agrícolas, para conseguir
un crecimiento económico de amplia base, un aumento de la
disponibilidad de alimentos y una reducción sostenida de la
pobreza. - Mejorar el consumo de alimentos
para aumentar la productividad y el potencial productivo de
aquellos que se encuentran debilitados por el hambre,
permitiéndoles favorecerse de las oportunidades que ofrece el
desarrollo. La difusión del hambre y la
malnutrición en un mundo donde los alimentos abundan presupone
que la pobreza extrema es el motivo principal de la
subnutrición. Al mismo tiempo, el hambre y la malnutrición son
las causas fundamentales de la pobreza. De
los 1.200 millones de personas que viven en condiciones de
extrema pobreza - es decir, con una renta menor de un dólar por
día - el 75 por ciento vive en zonas rurales y se ganan la vida
principalmente a través de la agricultura. Y 780 millones de
personas en el mundo en vías de desarrollo pasan hambre todavía.
Además en los últimos quince años la ayuda a la agricultura y al
desarrollo rural ha disminuido de casi la mitad.
Las tres organizaciones de las Naciones Unidas han
invitado a la FpD a invertir su tendencia descendente en la
financiación al desarrollo. Así, los limitados recursos
financieros servirían para fomentar de forma más eficaz una
economía mundial más abierta y equitativa, el objetivo final de
la FpD. La FAO, el FIDA y el PMA han
recordado: "Los que sufren por el hambre y la
malnutrición están atrapados en un círculo vicioso: el escaso
consumo de alimentos y el mal estado nutricional provocan
vulnerabilidad a las enfermedades, baja productividad y pobreza
constante. Los datos muestran claramente que en las sociedades
en las que el hambre está muy difundido, el crecimiento global,
un elemento clave para la reducción sostenible de la pobreza, se
ve gravemente comprometido". El
Director General de la FAO, Jacques Diouf ha subrayado en su
discurso que "una persona hambrienta no puede trabajar
a pleno rendimiento. Si alrededor del 40 por ciento de la
población de un país está subnutrida, la economía, en conjunto,
carece de la energía necesaria para crecer" .
"Todavía más alarmante - ha
continuado - es que una persona hambrienta es una persona
furiosa, fácilmente influenciable por las afirmaciones de que el
sistema económico mundial no funciona y debe ser destrozado en
favor de algo radicalmente diferente".
Las tres agencias han hecho notas que "entre
1975 y 1999, los países que consiguieron reducir las cifras del
hambre fueron aquellos que invirtieron de forma substancial
mucho más en la agricultura que aquellos donde la subnutrición
sigue siendo muy difusa. Es preocupante que la formación de
capital para los trabajadores agrícolas se haya estancado o haya
disminuido en los países donde más del 20 por ciento de la
población está subnutrida y donde la agricultura es esencial
para la reducción de la pobreza y la seguridad
alimentaria". "Hay una
incongruencia entre el destino de las ayudas y la constatación
de que la pobreza se encuentrade forma abrumadora en las zonas
rurales", ha dicho Lennart Bage, Presidente del FIDA.
"El objetivo de las ayudas debe ser el de capacitar a
los campesinos pobres para conseguir una mejor calidad de vida,
para ellos mismos y sus familias, con una mejor integración
entre los factores de producción, los mercados y las
instituciones. El acceso a la tecnología también es muy
importante para aumentar su productividad".
Aunque haya oportunidades para el desarrollo, a menudo
las familias pobres no pueden beneficiarse de ellas. El acceso
directo a los alimentos, incluyendo la ayuda alimentaria cuando
sea necesaria, juega aquí un papel fundamental. Por eso, las
tres agencias de las Naciones Unidas han solicitado el
establecimiento de programas de ayuda alimentaria y de redes de
inocuidad de los alimentos cuyo objetivo sea la mejora del
estado nutricional de las familias campesinas pobres y el
prestarles ayuda para afianzar su seguridad alimentaria a largo
plazo. La Directora Ejecutiva del PMA,
Catherine Bertini, ha dicho: "Tenemos que recordar que
las personas hambrientas necesitan hoy nuestra ayuda. Esperamos
que el desarrollo económico a largo plazo les ayudará a salir de
la pobreza en el futuro, pero hay decenas de millones de padres
y madres que todas las mañanas se despiertan con la misma
pregunta: ¿Qué voy a dar hoy de comer a mis hijos? Tenemos que
ayudarles. Si esas familias están malnutridas se quedarán cada
vez más atrás. La ayuda alimentaria puede hacer frente hoy a sus
necesidades alimentarias y darles nuevas oportunidades para
mañana. Los programas de alimentación escolar, por ejemplo, han
aumentado las matrículas, sobre todo de niñas, en un 300 por
ciento en los países en vías de desarrollo. ¿Qué manera mejor
para promover el desarrollo que invertir en salud y educación
del mundo infantil?". Las tres
agencias de las Naciones Unidas han recordado que la
responsabilidad para salir del hambre y la pobreza compete en
primer lugar a las personas, a sus familias, a las comunidades y
gobiernos, y advierte que el porcentaje de inversión pública que
los países en desarrollo dedican a la agricultura y al
desarrollo rural está muy lejos de ser adecuada "sobre
todo, en los países donde la escasez alimentaria es muy
elevada". La FAO, el FIDA y el PMA
han concluido diciendo: "Estamos firmemente convencidos
de que es un error considerar la ayuda al desarrollo una obra de
caridad. Erradicar la pobreza extremada y el hambre es más que
un imperativo moral, va en interés de la comunidad internacional
y ello se traduce en paz, estabilidad política, desarrollo
global y prosperidad" .
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