Revista
Agroforestería en las Américas

Avances de investigación


Fortaleciendo la producción de leche y los ingresos de las familias rurales en Kenya1

Steve Franzel2, Mick O'Neill3, Ralph Roothaert4,
Hellen Arimi5, Festus Murithi6 y Debra Lodoen7

 

Una alternativa viable Colaboradores
Un asombroso potencial Casa construida con dinero de la leche
¿Cómo pasó?

 

La lechería es una actividad económica importante en la zona cafetalera del Distrito de Embu, Kenya, donde más de 80% de granjeros tiene al menos una vaca. Los productores guardan una porción grande de su producción para alimentar a sus familias y el resto se vende, proporcionando ingresos para cubrir otras necesidades alimenticias como azúcar, harina arroz, medicinas, ropa y gastos escolares. Desgraciadamente, las escasas fuentes proteicas para animales obliga a muchos granjeros a gastar muchos de esos preciosos ingresos en concentrados comerciales. La investigación agroforestal ha mostrado que el forraje de leguminosas arbóreas como calliandra (Calliandra calothyrsus) puede usarse como un suplemento de alta calidad para la alimentación de vacas lecheras con asombrosos beneficios potenciales para el sector de lechería de minifundio de Kenya. Este artículo describe esos beneficios y la experiencia de una productora exitosa en el distrito de Embu, quienes han descubierto mediante el uso de la calliandra -y la agroforestería en general- una diferencia real en su calidad de vida.

La mayor dificultad para mejorar la productividad del sector ganadero en sub Sahara en África es la baja calidad y cantidad de los recursos alimenticios. La fuente principal de alimento para vacas de la lechería en las regiones montañosas de Kenya central es una gramínea llamada napier (Pennisetum purpureum), complementada durante la estación seca por residuos de cosecha de maíz y frijol, hojas y pseudotallos de musaceas y forrajes de árboles nativos. Pero la aguda escasez de proteína obliga al 45% de los productores a comprar concentrados comerciales para vacas lecheras (nominalmente con 16% de proteína cruda) para complementar la dieta básica.

Los productores del distrito de Embu consideran la ganadería de leche como la segunda actividad generadora de dinero en efectivo después del café; aproximadamente el 80% de los productores realizan actividades de lechería mejoradas utilizando sistemas con un mínimo de pastoreo, corte y acarreo y sin pastoreo. La demanda por leche es alta; un poco se vende en forma privada, otro poco se comercializa en cooperativas de leche en Kenya y un gran porcentaje es reservada para el consumo de la casa.

Aunque el servicio de extensión del Instituto de Investigación Agrícola de Kenya recomienda 4 kg de concentrado/día para cada vaca lechera, los productores generalmente proporcionan menos de eso a sus vacas. Los finqueros se quejan que no tienen suficiente dinero para comprar los concentrados comerciales para la lechería y dudan de su valor nutritivo, además, son caros y difíciles de transportar desde los mercados a sus hogares. La relación entre los precios de la leche y el concentrado comercial no es favorable. Las proyecciones de importación de carne y leche señalan un aumento drástico en el consumo de estos productos, razón por la cual, está creciendo el interés en forrajes leguminosos arbóreos ya que podrían ser una ayuda para resolver el problema alimenticio.

Experimentos y ensayos en finca en el distrito de Embu, coordinados por el Proyecto Nacional de Investigación Agroforestal, identificaron a C. calothyrsus como un árbol leguminoso forrajero que podría utilizarse como un suplemento para la alimentación de vacas lecheras. Los productores de leche en pequeña escala colaboran en el proyecto como productores testigo, utilizan arbolitos producidos en sus propios viveros en cantidades suficientes para dar forraje de calidad a una vaca durante un año.

 

Una alternativa viable

El tamaño de las granjas en las regiones montañosas de Kenya central (1.9 ha en promedio), ha obligado a los investigadores y productores a enfocarse en integrar calliandra en sus sistemas de producción, en lugar de establecerlos en plantaciones forrajeras compactas. Los ensayos en finca mostraron que calliandra podría plantarse entre los árboles del estrato superior en los linderos de la finca, en setos vivos alrededor de las casas, en bandas en contorno y en líneas con pasto napier. En ensayos de alimentación en fincas se confirmó la efectividad de calliandra tanto como un suplemento en la dieta básica, como sustituto de concentrados para vacas lecheras. Un kilogramo de calliandra seco tiene la misma cantidad de proteína digestible que 1 kg de concentrado. En base fresca, 3 kg de calliandra equivalen a 1 kg de concentrado y los efectos de calliandra y concentrado fueron aditivos, sugiriendo que los dos alimentos son nutritivamente intercambiables. La investigación del proyecto indicó que un productor necesitaría aproximadamente 500 árboles para alimentar una vaca a lo largo de un año a una tasa de 2 kg la materia seca (6 kg de material fresco)/día. Una granja típica de 1.5 ha tiene un perímetro suficiente y nichos interiores para acomodar dos veces ese número de árboles del calliandra.

Un asombroso potencial

Alimentando con calliandra como substituto, el productor ahorra el dinero que habría sido gastado comprando y transportando 730 kg de concentrado/vaca durante un año. En un estudio de presupuesto parcial evaluando calliandra como substituto de concentrados comerciales para lechería, los beneficios incrementales por año después del primer año fueron 11 veces más alto que los costos incrementales. Los beneficios netos/vaca/año después del primer año fueron de US$ 163. Simplemente expresado, usando calliandra se aumenta el ingreso anual del productor por más de US$ 150/vaca/año.

En Kenya hay aproximadamente 400 000 productores de leche propietarios de minifundios; cada uno tiene aproximadamente 1.7 vacas por finca. Por consiguiente, los beneficios potenciales de adoptar calliandra suman más de US$ 102 millones/año en solo el sector minifundista. Calliandra también tiene un potencial importante en el sector de la lechería de gran escala, que proporciona el 30% de la leche de Kenya. Productores de muchos otros sitios en el este y sur de África, incluso Etiopía, Uganda, Tanzania y Zimbabwe están probando calliandra y otras especies de árboles como forraje.

¿Cómo pasó?

El Proyecto Nacional de Investigación Agroforestal intensificó sus esfuerzos en diseminación; desde 1997 se desarrollaron grupos y viveros comunales, donde se difundió información sobre los beneficios potenciales de calliandra a los productores. Inicialmente, 12 grupos de productores recibieron 1 kg cada uno de semillas de calliandra y las instrucciones de manejo del vivero. Ellos sembraron sus semillas en febrero de 1997 y plantaron los arbolitos en el primer período lluvioso (abril), en 178 fincas. En la segunda estación lluviosa continuaron plantando árboles en dos distritos vecinos. Un total de 234 granjeros de 14 viveros comunales en Embu transplantaron 49 000 arbolitos de calliandra.

Casi 95 500 arbolitos se transplantaron de estos viveros a los campos de más de 410 productores durante las dos estaciones lluviosas de 1997. Basados en la necesidad de 500 arbolitos/vaca/año, se plantaron suficientes para alimentar a más de 190 vacas. A un beneficio neto de US$ 150/vaca/año, esto representó una contribución de US$ 28 500/año en la comunidad-y de US$ 102 millones proyectado para los dueños del sector de minifundios lecheros lo cual significó un impresionante primer paso.

Colaboradores

El Proyecto de Investigación Agroforestal Nacional es una colaboración entre el Instituto de Investigaciones Agrícola de Kenya, el Instituto de Investigación Silvícola de Kenya e ICRAF. Los fondos provenienen de una donación de la Agencia de Cooperación para el desarrollo Internacional Sueca.

 

1 Traducido de Agroforestry Today 10 (2): 12-15 por Luis Meléndez, Editor Revista Agroforestería en las Américas, CATIE
2 Economista Agrícola principal del ICRAF, PO Box 30677, Nairobi, Kenya; e-mail: sfranzel@cgnet.com
3 Agrónomo y Zootecnista Investigadores del Proyecto Nacional de Investigación Agroforestal ICRAF, Embu, Kenya. E.mail: icraf.embu@cgnet.com
4 Oficial de Producción Animal, Ministerio de Agricultura, Desarrollo y Mercadeo Ganadero. P.O Box 672 Embu, Kenya.
5 Estudiante de PhD del Dpto de Agricultura Veterinaria Epidemiología, Unidad de Investigación Economica de la Universidad de Reading, PO Box 236, e.mail: F:M:Murrithi@reading.ac.uk
6 Editora de Agroforestry Today