Indice Página siguiente



1. Producción Animal y el Medio Ambiente en Centroamérica

Henning Steinfeld

El sistema de producción prevaleciente en Latino América es el doble propósito, en el que el productor "comparte" con el ternero la producción de leche de las vacas para consumo familiar y/o para su venta.
Foto: Enrique Murgueitio.

1. Introducción

La ganadería en Centroamérica atraviesa un proceso de transformación, como en todas partes del mundo. Este es alimentado por la demanda por carne y leche, lo cual pone gran presión en los limitados recursos naturales.

Cerca del 38% (94 millones de hectáreas) del área total de Centroamérica está constituida por tierras de pastoreo. El uso de la tierra para sistemas de pastoreo intensivo se incrementó continuamente durante las últimas décadas, y esto ocurrió principalmente en lo que fueron tierras de bosque. En algunos países como Costa Rica, Nicaragua y El Salvador se produjo una reducción dramática en el área boscosa. Este es uno de los aspectos más preocupantes, ya que la producción de ganado se ha dado con aumentos muy modestos en productividad y bajo un sistema extensivo.

Mientras el sector ganadero adopta tecnologías en forma muy lenta; por otro lado se produce una expansión rápida de la producción de animales monogástricos, especialmente pollos. Esto último ocurre especialmente en áreas cercanas a los centros urbanos, lo cual produce impactos ambientales negativos en la tierra, el agua y el aire; e indirectamente causa bajas en la biodiversidad.

La producción de ganado y aves y los impactos ambientales relacionados, son el resultado de un conjunto de políticas -entre ellas las macroeconómicas-, y los cambios en el modelo de desarrollo, especialmente en lo que concierne a la aceleración del comercio internacional y los cambios en los patrones de consumo. Los efectos combinados de estos factores presentan un desafío, para la agenda de desarrollo, para los propios productores y para las acciones de investigación.

2. Factores Predominantes

2.1 Cambios en la Demanda

Uno de los elementos de mayor influencia es el cambio es la demanda por productos animales. Ello ocurre por los ajustes en población, urbanización y aumento en el ingreso, tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados. En el caso particular de Centroamérica, la población actual es de aproximadamente 30 millones y aumenta a una tasa anual del 2.3 por ciento (FAO, 1999b). Sumado a ello, la rápida urbanización, especialmente en las ciudades capitales, alimenta fuertemente la demanda por productos animales.

El aumento del ingreso es otro de los factores que determina en gran medida la cantidad y el tipo de productos animales consumidos y, por lo tanto, los patrones de producción y de comercio. Típicamente, los productos animales tienen una alta elasticidad de ingreso en los países en desarrollo, de modo que el ingreso gastado en ellos aumenta más que proporcionalmente. Las dietas mejoran en calidad, se diversifican y la proteína animal tiende a ser dominante. El ingreso per capita en Centroamérica aumentó a una tasa anual de 1.3 por ciento durante los últimos 10 años (Banco Mundial, 1999).

2.2 Cambios en las Políticas

En los últimos años se evidencia un cambio generalizado en las políticas nacionales, caracterizado por la reducción de los gastos gubernamentales y la disminución de la intervención del Estado en la producción y los mercados. Mientras esto ha causado una reducción de los servicios públicos de apoyo a la producción; por otro lado ha originado alguna participación de la empresa privada en este campo. La mayoría de los países de Centroamérica está poniendo más énfasis en las fuerzas del mercado y las economías están siendo desreguladas.

La liberalización de los mercados es acompañada por una motivación para que las decisiones de producción se tomen considerando más las preferencias en los mercados, estimulando así la competencia en calidad y precios. Con la liberalización en el comercio internacional, la búsqueda de la autoeficiencia se ha hecho cada vez menos importante como un objetivo de política y, por lo tanto, los mecanismos de precios de garantía y otras medidas de subsidio están eliminándose.

Los servicios de extensión pública agropecuaria han disminuido como parte de la reducción en los presupuestos, y los países de la región están haciendo un esfuerzo por renovar sus medidas de política sectorial. Al mismo tiempo, se está logrando alguna descentralización hacia las instancias locales, y se procura que las decisiones y definiciones de estrategia las tomen las organizaciones del sector privado, pero el proceso es lento.

En relación con el desarrollo de infraestructura como puertos, carreteras y electricidad, los gobiernos de la región han hecho un esfuerzo notable en este campo. Sin embargo, los avances son limitados, ya que las condiciones de clima y desastres naturales han demandado erogaciones no presupuestadas. Algunas inversiones privadas en la ganadería, como por ejemplo, la modernización de las plantas industriales, almacenamiento en frío, plantas lácteas y otras relacionadas, han aumentado. No obstante, distan mucho de los niveles deseados. Por otro lado, gran parte de esta infraestructura industrial se ha hecho en los propios centros urbanos o en los alrededores inmediatos, resultando en problemas ambientales.

2.3 Comercio Internacional

Siete años de negociaciones en la Ronda Uruguay del GATT han provisto un nuevo marco de referencia para modificar las políticas nacionales en relación con el comercio y otras políticas para la producción, favoreciendo mecanismos como las bolsas de productos agropecuarios, las subastas ganaderas y otros. En términos de la política comercial, casi todas las medidas no arancelarias se han tarificado y, en general, las tarifas se han reducido. En algunos casos se han establecido condiciones de acceso mínimo.

Este conjunto de medidas está orientado a fomentar el comercio regional e internacional; sin embargo, la región en conjunto -y cada uno de los países- han aumentado sus importaciones, más que sus exportaciones. El comercio intraregional de productos agropecuarios se ha incrementado notablemente en comparación con la década de los ochenta. Con el rápido aumento en la demanda por productos de la ganadería, puede esperarse que este sector esté sometido a una presión considerable, para competir con las posibles importaciones. Los ajustes en producción vendrán por el lado de las innovaciones tecnológicas y los desplazamientos de la localización de la producción entre regiones.

2.4 Cambios en las Especies y en sus Funciones

La ganadería no sólo produce alimentos, sino que además provee otros bienes y servicios. En sistemas de producción mixtos, el ganado y las aves son importantes proveedores de abono orgánico y en algunas especies, como los cerdos y las aves, estos abonos pueden reciclarse para ser usados como alimento para los rumiantes. Aunque en menor cuantía que en las décadas pasadas los bueyes aún son usados por varios miles de pequeños productores como animales de tracción. Para los productores más pequeños la retención del ganado también es una de las formas de ahorro y de manejo de riesgos.

A medida que las economías se desarrollan y la demanda por alimentos de origen animal crece, disminuyen las demás funciones del ganado, ya que se desarrollan mecanismos financieros y de seguros, y la tracción animal se reemplaza por la mecanización. La producción de abono también disminuye en importancia a medida que los productores tienen más acceso a los abonos químicos. Sin embargo, el uso de abono orgánico para producción de hortalizas y para la lombricultura está siendo objeto de interesantes experiencias en pequeñas unidades agropecuarias.

Otro aspecto de la tendencia es que los monogástricos aumentan más rápido que los rumiantes, ya que los primeros son más eficientes en la producción de carnes, cuando los espacios son limitados o cuando se obtiene acceso a alimentos concentrados. Por ejemplo, en Centroamérica la producción de carne de pollo ha aumentado en 1367 por ciento desde 1961; mientras que la carne bovina en el mismo período aumentó en 219 por ciento (FAO, 1999a).

2.5 Desplazamientos Geográficos

En Centroamérica se observan dos desplazamientos agroecológicos básicos. Por un lado, hay un movimiento de las zonas marginales (tierras más secas y montañosas) hacia las zonas subhúmedas y menos pobladas y; por otro lado, desde las zonas rurales hacia las zonas urbanas. Las zonas húmedas y subhúmedas aún tienen un gran potencial en términos de la producción agrícola, con abundantes recursos naturales y biodiversidad; mientras que en las zonas marginales ya se explotaron los recursos hasta sus niveles máximos. Esto último implicaría que se puede esperar un desplazamiento de los sistemas de pastos hacia aquellos basados en cultivos para la producción animal.

Aún más importante que lo anterior es el hecho de que este cambio está relacionado con la creciente "urbanización" de la producción pecuaria (aves y cerdos y establos lecheros), la cual se encuentra cerca de los centros urbanos de consumo por el mejor acceso a mercados y a la infraestructura. De hecho, este tipo de producción pecuaria, independiente de las condiciones agroecológicas, deja atrás cualquier producción basada en la tierra. Esta tendencia está en línea con el cambio observado en especies bovinas, porcinas y de aves, en particular. Por causa de la falta de infraestructura, la carencia de economías de escala y las insuficientes facilidades de mercado, algunas áreas rurales enfrentan una pesada competencia con la producción urbana. A largo plazo, esta tendencia hacia la urbanización de la producción animal es claramente no sostenible, mayormente por problemas de desechos y políticas de salud pública.

2.6 Cambios Estructurales

Los cambios geográficos de áreas marginales a húmedas, y de rurales a urbanas puede verse como un cambio de una producción ganadera basada en los recursos, a una basada en la demanda. Mientras el pastoreo extensivo y la producción de forrajes tienen un limitado potencial de expansión en el corto plazo, las tierras de buenos pastos se están convirtiendo en tierra de cultivos, dejando cada vez las tierras más pobres para pastoreo.

Como respuesta a la rápidamente creciente población humana, la producción industrial intensiva, que escapó exitosamente de las limitaciones de tierra, ha crecido dramáticamente aparejada a la producción de granos. Como los cerdos y aves son mejores procesadores de la proteína de los concentrados que los rumiantes, ha dominado la producción de carne de cerdo y de pollo.

Como respuesta al desarrollo tecnológico y a los requerimientos del mercado, que cada vez necesitan mayor eficiencia económica, el tamaño de cada unidad productiva también ha aumentado, particularmente en la producción de animales monogástricos en áreas independientes. Como resultado, la fuerza de trabajo vinculada a las actividades pecuarias está en declive en muchos países.

Con escalas que se incrementan y orientaciones productivas de mercado más fuertes, deben establecerse mecanismos para asegurar un flujo regular de estándares cualitativos de producción, especialmente para procesar. Con frecuencia se alcanza lo anterior a través de contratos de producción ganadería-finca, donde el actual proceso de engorde-producción es contratado por una compañía que provee insumos, tales como reservorios de alimentos, e insumos alimenticios y veterinarios, y eso compra de nuevo el producto final a un precio predeterminado.

En particular, la producción de carne de pollo a menudo ha evolucionado de una simple operación de finca, a una compleja operación vertical, de industrias y empresas relacionadas, incluyendo la producción de granos para alimentación animal, fábricas de concentrados, mataderos y plantas procesadoras, cadenas de restaurantes de comidas rápidas y tiendas de ventas al por mayor.

2.7 Cambios Tecnológicos

El crecimiento rápido de los sistemas de producción ganadera industrial se basa en la adopción de muchas tecnologías nuevas. Estas están diseñadas para maximizar el uso de los recursos escasos, especialmente alimentos, e involucrar el desarrollo de genotipos, biotecnología e innovaciones generales en la cría y el cuidado veterinario del ganado, además de avances en los eslabones anteriores y posteriores de las cadenas.

El sector tradicional basado en los recursos provee una multitud de servicios a las fincas orientadas hacia la subsistencia. Aunque este sector no es eficiente en términos de la introducción de insumos, utiliza recursos de usos limitados o no alternativos y, por la misma razón, su potencial de expandirse más allá de las tasas de crecimiento moderado, está constreñido por una tecnología fácil de asimilar, el acceso al mercado y las economías de baja escala. A menudo estos sistemas son ciclos cerrados de nutrientes y energía en los que la asimilación de la tecnología es generalmente lenta, a menos que se rompan estos ciclos.

3. Problemas Ambientales de la Producción Ganadera Extensiva

3.1 Interacciones Ganadería-Medio Ambiente

La producción agrícola, incluyendo la ganadería, está basada en recursos naturales tales como tierra, agua, aire y plantas. Los sistemas de producción ganadera tienen diferentes interfases con la naturaleza. En Centroamérica se observa además, una degradación inducida por la pobreza, relacionada con la baja productividad y que se manifiesta en forma de deforestación y sobrepastoreo.

También hay contaminación y un agotamiento nutricional, derivado de grandes transferencias de nutrientes, asociadas con formas de producción ganadera sumamente intensivas. Asimismo, hay problemas globales detrás de los sistemas productivos y del medio productivo inmediato, tales como las emisiones de gases causantes del efecto invernadero.

3.2 El Pastoreo y la Degradación Asociada

Los sistemas de pastoreo están basados en su mayoría en tierras de pastos nativos, con integración de cultivos nula o limitada. A menudo estos sistemas no involucran insumos de fuera de la finca. Los animales de pastoreo pueden mejorar la cubierta del suelo dispersando semillas con sus pezuñas y a través del estiércol, mientras se controla el crecimiento de matorrales. También rompen las capas gruesas del suelo y remueven la biomasa que, de otra manera, podría proveer combustible para incendios no controlados de arbustos. Estos impactos estimulan el cultivo de pastos, mejoran la germinación de las semillas y también mejoran la tierra y la vegetación.

Aunque los beneficios potenciales del sistema referido son considerables, el problema surge por el sobrepastoreo. El pastoreo pesado causa la compactación de la cobertura del suelo y la erosión, disminuye la fertilidad de la tierra, el contenido de materia orgánica y la filtración y acumulación de agua. El sobrepastoreo en áreas montañosas puede además, acelerar la erosión.

3.3 Deforestación

Limpiar el bosque y la sabana en las áreas húmedas para establecer pasturas causa que los nutrientes del suelo se lixivien rápidamente. La mala hierba desplaza a los pastos y las pasturas artificiales sólo pueden sostenerse por un período máximo de diez años. En Centroamérica muchas áreas de pastos han sido abandonadas a causa de la degradación. La regeneración natural de bosques es bastante difícil, especialmente donde las áreas limpiadas son extensas.

De cualquier manera, bajo un buen manejo y usando tecnología moderna, el establecimiento de pasturas y la introducción de ganado puede ser la "segunda mejor opción" para mantener la fertilidad del suelo. Por ejemplo, en 1994 el CIAT desarrolló un sistema estable de manejo de tierra, usando pasto y la fijación de Nitrógeno a través de leguminosas, que también son atractivas para los propietarios de minifundios.

En Centroamérica el bosque tropical aún cubre casi 70 millones de hectáreas (FAO, 1999a). Estas áreas contienen una gran fracción de la biodiversidad mundial, y muchas especies de flora y fauna son únicas de estas áreas. Desde 1959 se perdieron más de 15.6 millones de hectáreas de bosque tropical húmedo, con varios factores contribuyentes, incluyendo la ganadería, la siembra de cultivos y la explotación forestal.

La deforestación inducida por la ganadería es una de las causas principales de la pérdida de algunas especies animales y vegetales únicas en el bosque tropical húmedo de Centroamérica. Desde 1950 el área centroamericana bajo pasturas ha aumentado de 3.5 millones a 9.5 millones de hectáreas, y el número de ganado ha pasado de 4.2 millones a 9.6 millones de cabezas durante el mismo período (Kaimonitz, 1995).

La especulación territorial, los procedimientos de titulación y los incentivos financieros provistos por los gobiernos han sido la razones principales para la deforestación inducida por la ganadería (Kaimonitz, 1995). La especulación de la tierra está fuertemente influenciada por la construcción de carreteras, ya que los precios de las tierras están muy correlacionados con la distancia a la que estén de un camino útil en cualquier época del año.

En muchos países, los procedimientos de titulación aún requieren que la tierra esté bajo uso agrícola antes de que se pueda dar un título. Tales procedimientos, por supuesto, incentivan la deforestación. Las políticas de incentivos a fines de los sesentas y en los setentas, que proveían tasas de interés subsidiadas con condiciones indulgentes de reembolso y subsidios a la exportación de carne, han jugado un rol importante en la expansión de la ganadería.

Ahora esas políticas están desfasadas y se ha reducido la inversión en grandes fincas por los propietarios ausentes. Esto se refleja en la reducción del área deforestada. En los ochentas el bosque tropical húmedo desapareció a una cifra annual de 439.000 hectáreas por año en Centroamérica. Esto ha disminuido a 320.000 hectáreas anuales en el período 1990-1994; aunque debe verse en la perspectiva de que en 1990 sólo quedaban 19 millones de hectáreas.

Cuadro 1: Cambio en la cobertura boscosa en Centroamérica.


País

Total Bosque 1990 (1000 ha)

Total Bosque 1995 (1000 ha)

Total Cambio 1990-95 (1000 ha)

Tasa de Cambio Annual (%)

Belice

1,995

1,962

-33

-0.3

Costa Rica

1,455

1,248

-207

-3.0

El Salvador

124

105

- 19

-3.3

Guatemala

4,253

3,841

- 412

-2.0

Honduras

4,626

4,115

- 511

-2.3

México

57,927

55,387

- 2,540

-0.9

Nicaragua

6,314

5,560

- 754

-2.5

Panamá

3,118

2,800

-318

-2.1

Total

79,812

75,018

-4,794

-1.2

Fuente: FAO, 1999a

Algunos países han dado pasos para eliminar o reducir sustancialmente los subsidios en la ganadería y en otros sectores que han tenido efectos negativos no intencionados en los bosques. Estas políticas de reforma han estado frecuentemente apoyadas por la propagación de medidas fiscales de austeridad y, en algunas circunstancias, por la reducción de los mercados internacionales para los productos subsidiados.

En el caso de la deforestación asociada con la ganadería, existe la posibilidad de una expansión horizontal de la producción, de manera tal que cree un desincentivo para la intensificación. De cualquier manera, en la raíz de este problema ambiental existe un crecimiento de población y una baja integración de mercado, además de fallas institucionales.

Mientras la pérdida de bosque aún es alarmante, la tendencia a cifras de deforestación más lentas y la recuperación de áreas boscosas es alentadora. La ganadería aún está asociada con ese proceso en la medida que no libera áreas que pueden ser reincorporadas a la actividad forestal en forma suficientemente rápida. La intensificación del pastoreo y de la producción animal necesitarán proveer la principal vía para acrecentar el área de bosques. Mirando hacia el futuro, los ajustes en las políticas agrícolas jugarán un rol muy importante para inducir el cambio.

Se busca que el ajuste espacial de la agricultura a la calidad de la tierra, a través de un proceso de aprendizaje y ayudado por los incentivos del mercado, tenga como consecuencia la concentración de la agricultura y las pasturas en las áreas mejor indicadas para ello (Mather and Needle, 1998). Hay evidencia de que esto puede pasar aún en la ausencia de un cambio técnico, aunque la tendencia es que se acentúe si ocurre un mejoramiento tecnológico. Entonces, la tierra liberada de la agricultura está disponible para la reforestación y no para los cultivos o pasturas como primera opción.

Esto implica que si la agricultura está cada vez más correlacionada con tierras de mejor calidad, el corolario es que los bosques estén crecientemente asociados con tierras más pobres. En términos de políticas este ajuste agrícola puede apoyarse con una valoración apropiada de la capacidad de la tierra, incluyendo la preparación de mapas, y creando regímenes flexibles de propiedad, que permitan la reubicación de una actividad agrícola óptima en términos de calidad de la tierra.

4. Problemas Ambientales de la Producción Ganadera Intensiva (Industrial)

A menudo los sistemas basados en la tierra fallan en su respuesta cuando la demanda por productos animales se incrementa rápidamente. Esto conduce a concentraciones de animales que están fuera de balance con la capacidad para absorber los desperdicios y para producir alimentos producidos en las tierras de acceso inmediato. Las altas concentraciones de animales cercanas a las aglomeraciones humanas conllevan enormes problemas ambientales y riesgos para la salud pública.

Las oportunidades que surgen de la fuerte demanda del mercado por carne y leche, chocan con el potencial limitado para expandir la base de los recursos convencionales en la que se apoya la ganadería tradicional; por ejemplo, tierra para pastoreo y recursos alimenticios de poco uso alternativo.

De forma creciente, el sector ganadero en Centroamérica recurre a insumos externos, de notable y alta calidad alimentaria; pero también recursos genéticos más productivos, mejor salud animal y mejores prácticas de manejo. La importancia del forraje como alimento está decreciendo a expensas de subproductos de cereales y agroindustriales. Los cereales son los mayores componentes del alimento concentrado del ganado. Un 27 por ciento del total de cereal suplido en Centroamérica es consumido por el ganado (FAO, 1999a). Mientras la carne bovina representaba el 45 por ciento del total de la producción cárnica en Centroamérica en 1970, ésta ha disminuido a un 32 por ciento en 1998. (FAO, 1999a).

La producción industrial, que está basada exclusivamente en los insumos externos, conlleva enormes problemas de contaminación y riesgos para la salud humana. A causa de la pobre infraestructura y, por consiguiente, de los altos costos de transporte, estos sistemas usualmente se encuentran cerca de los centros urbanos para hacer más fácil la distribución. Las concentraciones de población animal están fuera de balance con la capacidad de absorción de desperdicios y la oferta de alimentos en las tierras aledañas. Debido a que existen riesgos de contaminación y de salud, esta producción está moviéndose poco a poco fuera de los límites de las ciudades tan pronto como lo permite el desarrollo de infraestructura.

En áreas de gran concentración animal, se filtra el exceso de nitrógeno y de fósforo en las aguas subterráneas perjudicando los ecosistemas acuáticos. Los suelos se saturan y los excedentes de nutrientes se filtran a las aguas superficiales y contaminan el ambiente (Narrod et al., 1994). Generalmente, esos excedentes de nutrientes pueden afectar a ecosistemas particularmente valiosos, tales como aquellos adaptados a suelos de condiciones pobres, permitiendo el usurpamiento de flora y fauna que están adaptadas a suelos fértiles, y de esa forma reduciendo la biodiversidad global. Según Bos y de Wit (1996), un 44, 50 y 20 por ciento del nitrógeno excretado por los cerdos, aves y gallinas empollando, respectivamente, se pierde antes de ser aplicado a la tierra.

Estas situaciones de excedentes de nutrientes también producen cantidades excesivas de metales pesados, contenidos en alimentos como estimulantes para el crecimiento (cobre y zinc mayormente), o simples contaminantes (cadmio). Si el agregar metales pesados al suelo se excede la asimilación de los cultivos, esto podría afectar la flora y fauna del suelo, formulando riesgos para la salud de humanos y animales (Bos y de Wit, 1996).

La ganadería y los desechos ganaderos también producen gases que contribuyen al cambio climático global. Algunos son locales, como el amoníaco. Otros, como el dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O) afectan la atmósfera causando el calentamiento global o efecto invernadero.

El metano es producido principalmente por rumiantes y por la digestión de subproductos alimenticios. En promedio, un 6 por ciento de la energía alimenticia se descompone en metano (US Environmental Protection Agency, 1995). Las emisiones de metano son el resultado directo de la capacidad de los rumiantes de digerir grandes cantidades de pastos fibrosos y otros alimentos que no pueden usarse para el consumo humano. Las emisiones de metano por unidad de producto son mayores cuando la calidad del alimento y el nivel de producción es bajo, condiciones que prevalecen en el trópico húmedo y seco y en los subtrópicos. El metano también emana del abono almacenado bajo condiciones anaeróbicas, en particular (USEPA, 1995) del manejo de abono bajo dichas condiciones (producción porcina de gran escala).

5. Estrategias para Sistemas de Producción Ganadera

Poner el medio ambiente en primer plano no significa que sólo cuentan los objetivos ambientales. Por el contrario, sólo cuando los objetivos económicos y sociales están unidos se pueden alcanzar efectivamente las metas ambientales.

Los sistemas de pastoreo continuarán siendo una fuente de productos animales producidos de forma extensiva. En estos sistemas se puede intensificar la producción incorporando nuevas tecnologías, especialmente en las áreas de mayor potencial (áreas subhúmedas y altas). A menudo esto puede ser facilitado por instituciones más fuertes, apoyo local y regulación de acceso a los recursos.

Donde hay potencial para los sistemas mixtos, las políticas deben facilitar la transición de sistemas de pastoreo a sistemas de fincas mixtos en los trópicos semiáridos y semihúmedos. Esto se logrará a través de cultivos integrados y la ganadería (manejo de abono, alimentación residual, cultivos de forrajes, etc.). También pueden intensificarse diversificando y ampliando otros usos para estos sistemas de pastoreo.

Los sistemas mixtos de fincas experimentarán la intensificación continua y un crecimiento significativo. Pueden alcanzarse logros importantes en productividad a través de incrementos en los nutrientes y flujos de energía entre los cultivos y las actividades ganaderas. El rol de la ganadería, además de la producción es aumentar la calidad de los recursos naturales. La estabilidad económica y ambiental de este sistema lo convierte en el foco principal para la transferencia y el desarrollo tecnológico.

Los sistemas intensivos deben integrarse en un concepto más amplio de uso de la tierra, particularmente para la producción porcina y de aves. Esto unirá las tecnologías para proteger los recursos, junto con las capacidades de las tierras cercanas. Deberán encontrarse nuevos esquemas organizacionales para permitir que las unidades especializadas capitalicen en economías en escala.

Los sistemas industriales en áreas de gran densidad animal deberán acoplarse con aumentos en costos de producción como resultado de regulaciones más estrictas y exigencias ambientales. En algunos casos, esto moverá el límite competitivo que la producción industrial ha puesto sobre la producción basada en la tierra.

Se están desarrollando nuevos esquemas para integrar la producción de cultivos y la ganadería en un área de finca, más que en fincas mixtas individuales. La integración en un área amplia de cultivos-ganadería permite a las empresas individuales operar separadamente, pero la energía, y la materia orgánica y la mineral tienden a vincularse con los mercados y regulaciones. Esto permite mayor eficiencia a nivel empresarial y al mismo tiempo maximizar beneficios sociales. Intensificación, especialización y organización son los procesos que caracterizan las diferentes fases. La interacción entre la producción ganadera y los recursos naturales, acoplada con otros factores tales como el acceso a mercados, generan oportunidades de desarrollo, pero también amenazan la sostenibilidad.

Las intervenciones estratégicas deben enfocarse en las fases de transición de un estado a otro, donde se introducen nuevas tecnologías. En esta forma se intensificará el potencial agroecológico donde el mercado lo permita. Asimismo, se contribuirá a superar las presiones fundamentales de la pobreza en el crecimiento poblacional y en las instituciones débiles.

Es evidente que las preguntas relativas a la ganadería y al ambiente no pueden resolverse sólo en términos ambientales. Se necesita una perspectiva comprensiva para asegurar un marco de políticas de capacitación, en el que puedan introducirse tecnologías efectivas.

La tecnología continúa siendo el elemento clave, ya que el desarrollo futuro, incluyendo el del sector ganadero, dependerá de la tecnología para sustituir los recursos naturales. Esta tendencia hacia sistemas intensivos en conocimiento está ampliamente observada: las tecnologías inteligentes, apoyadas por políticas adecuadas pueden ayudar a alcanzar las demandas futuras mientras se mantiene la integridad de la base de los recursos naturales. Por lo tanto, se requiere urgentemente información en la cual basar la toma de decisiones.

6. El papel de la FAO: Apoyo para la toma de Decisiones

Como parte del seguimiento a un estudio sobre medio ambiente y ganadería, con varios auspiciadores, ahora se intenta crear un " Centro Virtual para la Investigación y el Desarrollo" para investigación en ganadería y medio ambiente. Un centro " virtual" es similar a un centro " real" de investigación y desarrollo en cuanto que agrupa a científicos de diferentes disciplinas para realizar investigaciones importantes y acciones de desarrollo. La diferencia clave es que el centro virtual se basa en tecnología comunicacional electrónica para ayudar a los científicos y consultores de los planes de desarrollo a implementar sus esfuerzos en compartir datos, información y conocimiento.

Nuevas tecnologías, prácticas y políticas que motivan el desarrollo de sistemas de tierra-ganadería-alimentos, que unen necesidades humanas a corto y largo plazo, son una prioridad muy importante en todos lados. La ganadería, la investigación ambiental y el desarrollo no pueden abordarse de forma separada.

Los objetivos del nuevo centro serán:

A través de esto, se hará una contribución para asegurar que se les de igual énfasis a las preocupaciones ambientales a largo plazo y a las necesidades humanas a corto plazo. Lo anterior se haría mediante programas, que aseguren que ecologistas, científicos sociales y técnicos veterinarios trabajen juntos para explotar sus sinergias.

Bibliografía


Inicìo de página Página siguiente