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6. Desarrollo de Actividades Turísticas en Haciendas Ganaderas

Federico Paredes

1. Introducción

En la actualidad el turismo se considera la principal fuente generadora de divisas del mundo, si hablamos en términos transparentes. Quizás podrían ganarle dos actividades no lícitas y que siempre estarán al margen de la ley: el mercado negro de armas y el narcotráfico.

Nuestro continente está pletórico de atractivos naturales, algunos considerados verdaderas maravillas de "clase mundial", como el río más caudaloso, el Amazonas; la selva generadora de oxígeno más grande, la del Amazonas; las cataratas más prominentes, Iguazú y Niágara; el salto más alto del mundo, El Angel; y el segundo arrecife coralino más extenso, el de Belice - Islas de la Bahía. También tenemos otras bellezas culturales de gran renombre: las pirámides de Teotihuacán y Palenque en México, las de Tikal en Guatemala, las de Copán en Honduras y Tazumal en El Salvador, las ruinas de Machu Picchu en el Cuzco, Perú, la riqueza indígena actual de los aborígenes del Altiplano guatemalteco o andino, los Kuna en Panamá, o la rusticidad primigenia de las tribus que habitan en la gran cuenca amazónica.

Otros países exhiben sus mejores credenciales con datos sobre biodiversidad y Costa Rica es uno de ellos. Es muy conocida por todos la propaganda que se hace sobre este pequeño país, con información como que esta nación resume el 5por ciento de la biodiversidad total del planeta, que tiene más mariposas que todo el continente africano o más especies en su avifauna que todo América del Norte.

Recientes datos que emanan del inventario nacional de la biodiversidad de este país, señalan que existen alrededor de 505.000 especies animales, de las cuales 85.000 son las únicas que se han descrito. De ese número, 228 son mamíferos, 218 reptiles, 160 anfibios y 360.000 son insectos.

Pero no sólo Costa Rica tiene una extraordinaria diversidad de seres vivos. Colombia por ejemplo, un país 20 veces más grande que Costa Rica, posee una mayor diversidad de ecosistemas: sierra andina, llanos orientales, selva amazónica, costas en el Caribe y en el Océano Pacífico, amén de sus territorios insulares y de tener una de las zonas más lluviosas del mundo, la selva del Chocó, fronteriza con Panamá. Tal panorama le da a Colombia una ventaja comparativa sobre el resto de países de Sudamérica. Al tener más diversidad de ecosistemas, obviamente hay mayor diversidad biológica y cultural. Sin embargo, el mérito de Costa Rica es que, siendo un país pequeño, destinó el 25% de su territorio a conservar diversas áreas naturales y desplegó ingentes esfuerzos por conocer, describir y usar responsablemente los recursos ambientales que posee.

Este es un lado de la moneda de nuestros países en lo que a promocionar su recurso turístico se refiere. El otro lado muestra las actividades antrópicas que pueden ser manifestaciones culturales (arquitectura/urbanismo) o de orden agrosilvopecuario. Este trabajo invita a reflexionar sobre el futuro de la ganadería en Centroamérica, analizándolo desde la perspectiva económica y, por supuesto, ambiental. Ciertamente es un tema interesante, porque se aborda desde una plataforma de seriedad profesional y permite con ello proponer algunas formas de engarzar la ganadería con la sostenibilidad, de cara al nuevo siglo que ya casi nos alcanza.

2. El Concepto de Ganadería

Erróneamente se ha encasillado el concepto de ganadería con la tenencia y manejo de bovinos. En Centroamérica, por lo menos, se habla de una finca ganadera y de inmediato asoma la figura de vacas, bueyes y toros. Lo cierto es que la porcicultura, la avicultura, la caprinocultura o la equinocultura son diferentes manifestaciones de una misma actividad. Ganadería es el manejo de animales domesticados para diferentes propósitos: transporte, carne, piel, grasa, huevos, leche, entre otros.

En la India, sirva la ilustración, como las vacas son sagradas, no se asocia a la ganadería con los bovinos, pero sí con los elefantes. Esos enormes paquidermos sirven para transporte y para cargar trozas en un patio de madera, por ejemplo. En el gran desierto del Sahara, los camellos son las bestias más útiles para recorrer cientos de kilómetros por las candentes arenas, en donde las rutas fácilmente se pierden. En Libia, Egipto y Argelia, la ganadería del desierto se refiere a los dromedarios.

¿Y qué decir de los lapones en el norte de Escandinavia? ¿No son alces o renos los mamíferos que utilizan estas tribus? En esos fríos parajes son esos cérvidos los que hacen la vida más placentera. Podríamos mencionar las llamas y vicuñas en el altiplano sudamericano, en donde dichos arquénidos son indispensables para numerosos propósitos de las culturas quechuas y aymaras. Esa es su ganadería.

¿Qué pasa en nuestro contexto? Cerdos, aves, cabras, bovinos y equinos completan la acuarela ganadera de los países centroamericanos, a la que hay que agregarle nuevos elementos, mejor conocidos como "especies no tradicionales". Aquí entran, principalmente, las iguanas, los cocodrilos, la lombricultura, los mariposarios, los serpentarios y otras especies como venados, guatusas o tepezcuintles.

En consecuencia, la ganadería como actividad productiva está evolucionando hacia la domesticación y el manejo de especies silvestres que, con ciertas técnicas, son susceptibles de producir una variada gama de productos de amplia aceptación en el mercado.

La ganadería de especies no-tradicionales es, por otro lado, una excelente vía para perpetuar especies que en algunos casos han estado en peligro de extinción, por ejemplo, iguanas o cocodrilos.

El cerdo, animal inmundo en el contexto hebreo/musulmán, nunca ha llegado a la categoría de especie ganadera y desde tiempos bíblicos, fueron más bien las ovejas y las cabras las que ocuparon un espacio importante en la alimentación de las 12 tribus de Israel. Es decir, cada pueblo ha tenido su animal-emblema en el escenario ganadero y es importante considerar esto sin perder de vista las opciones que pudieran surgir a futuro con las ya mencionadas "especies no - tradicionales".

3. Turismo en Escenarios Rurales

Agroturismo, agriturismo, agroecoturismo o turismo rural, es la actividad recreativa practicada en fincas, haciendas ganaderas o en plantaciones de especies frutales/ornamentales, que se combina con la observación de aves, insectos, reptiles o mamíferos silvestres, así como con el disfrute de lagos, bosques, volcanes, humedales o reservas naturales.

Ahora bien, debemos ser honestos. En el caso de Costa Rica, el Instituto Costarricense de Turismo (ICT), la agencia estatal encargada del turismo, ha promocionado desde siempre al país como un destino "natural", "paraíso de los ecoturistas", "sin ingredientes artificiales", etc. Este enfoque, necesariamente segrega a la actividad del turismo de finca o turismo ganadero. La margina porque, siendo éste un país agrícola, campesino, se destaca más lo virgen de su naturaleza, lo endémico de sus especies silvestres y la belleza de sus panoramas rurales. ¿Y el aporte hecho por el hombre?

Normalmente la acción antrópica tiende a verse como destructiva, contaminadora, invasora ... y todos los demás adjetivos que queramos imaginar. Si Europa se promocionara con este enfoque, allá no habría turismo, pero justamente se dice en París: "Por aquí pasó Napoleón" o "estas son manifestaciones de los romanos cuando llegaron a las Islas Británicas". Claro, los europeos destacan su fortaleza cultural, más que la natural. Uno va a España, no a ver sus parques nacionales, sino sus catedrales, museos, monumentos y a comerse una buena paella con un vino de Vitoria.

Y es en países como España, Holanda o Francia donde el agroecoturismo ha tenido un excelente despegue: visitar los viñedos, observar cómo se procesan las uvas para hacer el vino, fotografiar los campos de tulipanes en esas planicies holandesas o conocer cómo se manejan las vacas normandas y cómo se elaboran los famosos quesos franceses son apenas algunas manifestaciones del turismo rural en el Viejo Continente. Tales actividades tienen una creciente clientela dentro de sus mismos países. Es decir, es cada vez más el número de turistas nacionales en España, Holanda o Francia que "escapan" de las grandes urbes y deciden pesar largas temporadas con el olor a césped húmedo, boñiga, leche fresca y comida preparada en hornos rústicos.

En Costa Rica ya se inició este proceso. Es posible viajar al Hotel Hacienda Los Inocentes y conocer los linderos del Parque Nacional Guanacaste cabalgando a través de extensos potreros, o hacer el mismo recorrido en un tractor. El Hotel Hacienda La Pacífica en Cañas, tiene un agrotour que le permite al visitante observar los cultivos de espárragos y degustarlos si lo desea. La finca más grande del mundo en producción de heliconias ("platanillas") ubicada en Guácimo, tiene un interesante tour por sus plantaciones para observar la enorme variedad de estas hermosas especies ornamentales.

Por otro lado, la empresa Café Britt también enseña cómo hacer un "coffe-tour". Hemos vivido rodeados de cafetales y bebiendo café toda una vida, pero tenía que venir un empresario norteamericano a decirnos que es posible hacer turismo del cultivo de café. Ahí radica gran parte del problema: Estamos tan acostumbrados a lo rural, al campo, que para nosotros es muy obvio, y hasta cierto punto intrascendente, pero para aquellos de otras latitudes no lo es tanto o pudiera serlo, pero con otras singularidades o aristas.

Las siguientes actividades son las que se han utilizado más turísticamente en el campo propiamente ganadero:

Con una buena dosis de imaginación o creatividad es posible pensar en otras tantas que se deriven de las diferentes especies animales.

4. El Valor Agregado del Turismo

De acuerdo con la teoría general de sistemas, al hablar de ciencias naturales y ciencias del comportamiento, los fenómenos no deben darse de manera aislada, sino más bien permitir las interacciones y generar el trabajo multidisciplinario.

En una hacienda ganadera, si se visualiza a la ganadería como una actividad productiva dentro de la dinámica económica y a la actividad turística como una manifestación de las ciencias sociales, al unirlas estamos mezclando insumos para producir u obtener ciertos resultados o productos.

La romántica y vieja costumbre de ir a una finca a pasear, andar a caballo, comer guayabas y bañarse en la poza fresca de un río cercano, son componentes primigenios del turismo rural. Lo que sucede es que en la gran mayoría de los casos, la oferta se quedó estacionada in situ, es decir, ahí está el recurso utilizable; pero no se le promociona o mercadea adecuadamente. Es más, no se piensa que una finca o hacienda pueda generar productos con el ingrediente turístico. No se visualiza el valor agregado que el turismo puede darle a dicha propiedad.

Las fincas o haciendas son diamantes en bruto que hay que pulir para que sean aprovechables turísticamente. No toda finca es "turismoldeable", expresión que quiere significar susceptible de ser aprovechada desde el punto de vista del turismo. No obstante, es preciso trabajar en aquellas que sí lo son, para darles dicha configuración.

Han ocurrido casos de lamentable reversión. Algunas renombradas haciendas ganaderas como Los Inocentes, en Santa Cecilia; y Buena Vista, en las faldas del Volcán Rincón de la Vieja -ambas en Guanacaste-, abandonaron la actividad ganadera de bovinos y sólo tienen en uso a los equinos. O sea, su fuerte ya no es la ganadería de carne o leche, sino el turismo naturalista. Descubrieron que era más rentable hacer turismo que seguir con la ganadería.

El enfoque de sostenibilidad turística no pretende, en ningún momento, desplazar a otras actividades para imponer per se al turismo. Justamente una buena agricultura o una buena ganadería sirven de excelente plataforma para "turismoldearlas". Técnicamente bien manejadas, la ganadería y el agro pueden exhibir un valor agregado con el turismo.

¿Cuál de nosotros no estaría dispuesto a efectuar un tour por la Toyota Motor Co., la Nissan o la Honda Motor al visitar Japón, para ver la automatización con que construyen centenares de autos por día? Una cosa es manejar un carro y otra es ver cómo lo fabrican. Igualmente, una cosa es comerse un buen bistec o chuleta y otra muy distinta, ver los hatos en el corral o en los potreros, ordeñar las vacas o las cabras, o aprender a sexar pollitos en la granja.

El turismo bien manejado en una hacienda puede producirle a ésta ganancias extra que no se habían presupuestado al inicio de la operación. El know -how de esto es otra parte de la historia; pero no es del otro mundo conocerlo y operacionalizarlo. En la ECAG trabajamos en esta dirección, formando jóvenes profesionales que luego de dos años de estudio intensivo obtienen su título de Diplomado Superior en Agroecoturismo.

Los jóvenes que estudian Agroecoturismo cubren el siguiente programa de estudios:

Pudiera sonar muy pretencioso mencionarlo, pero ese curriculum es único en todo el continente americano, porque como su nombre lo indica, el turismo que enseña la ECAG va más allá del simple "ecoturismo". Adiciona el componente agropecuario como parte de una realidad que ha estado ligada a nuestra cultura, prácticamente desde tiempos de la colonia.

Así las cosas, un graduado en Agroecoturismo está en capacidad de dirigir un albergue de montaña o de finca, diseñar senderos agroecológicos, inventariar especies silvestres de flora y fauna, manejar pequeñas áreas protegidas, estructurar giras o expediciones naturales, conducir un tractor para hacer tours o un microbús para transportar turismo.

Igualmente puede identificar un cultivo de pimienta o malanda (Colocasia esculenta), ensillar un caballo, distinguir un Bos taurus de un Bos indicus, o montar un zoocriadero de iguanas, boas o cocodrilos.

Lo más importante es que se forma con un alto grado de sensibilidad ambiental, donde conceptos como reciclar, reducir el impacto del visitante, producir cultivos orgánicamente o utilizar tecnologías blandas, son inherentes a su nueva cosmovisión.

5. Zoológicos y Zoocriaderos

En una mesa redonda titulada "Tendencias de consumo y oportunidad de la globalización", celebrada en el marco de un Congreso Agropecuario en Noviembre de 1996 en el IICA (Sede Central), el Dr. John Ickis del INCAE habló del "Nuevo mundo de la agricultura". En su exposición, Ickis puntualizó el crecimiento de la conciencia ambiental que se traducía en la conversión de los consumidores en defensores de los recursos naturales, la utilización de subproductos y el uso de empaques biodegradables y reciclables. También agregó que las tendencias de los consumidores apuntaban hacia nuevas experiencias gastronómicas y un mayor interés por productos exóticos del trópico, así como nuevas aventuras de un turismo enfocado en la naturaleza.

Varios turistas del hemisferio norte que han venido a Centroamérica se han quejado de que no se veían los grandes felinos o los cerdos de monte o venados corriendo por las sabanas o pastizales. Erróneamente comparaban la megafauna africana de las sabanas kenianas con una fauna más noctámbula del neotrópico.

¿Qué hacer para paliar este problema? La respuesta han sido los zoocriaderos. Estos son sitios en donde se desarrollan especies silvestres en confinamiento o semicautiverio. Los mejores ejemplos son los mariposarios -ya hay varios en Costa Rica-, los serpentarios, los iguanarios y cocodrilarios, por mencionar unos cuantos. Obviamente, en la gran mayoría de los casos, los zoocriaderos han nacido no por un propósito turístico; pero sí han aprovechado el valor agregado que les da este sector.

De niños nos gustaba ir a los zoológicos y ahora muchos lo hacemos con nuestros hijos. ¿Cuál es el sentido de un zoológico? Proteger una especie y exhibirla. Los zoológicos han sido ampliamente criticados en diversas épocas y por diferentes grupos; pero lo cierto es que muchos hemos conocido en un zoológico a los tigres de Bengala, aparte de verlos en los circos.

En un zoocriadero el concepto de cautiverio es más elástico y se habla más bien de semi-confinamiento. La especie "x" se mueve con cierto grado de libertad: se alimenta, se aparea, se reproduce y así, prácticamente no advierte que sus límites están marcados. Es claro que el zoocriadero tiene sus restricciones, sobre todo al tratarse de ciertas especies.

Un zoocriadero de monos, por ejemplo, debería tener un buen componente arbóreo y límites imposibles de ser traspasados por los primates para evitar su escape.

Si el animal se domesticó en el zoológico y por lo tanto se acostumbró a la presencia de los humanos, esto no es igualmente válido para un zoocriadero, en donde las iguanas se refugian en las hoquedades de un árbol o debajo de grandes piedras al sentir la presencia humana y los cocodrilos optan por sumergirse en el agua del estanque y observar todo su derredor con mirada periscópica.

El zoocriadero es el puente o fase transicional entre el espacio natural, silvestre o montañés de un venado y el área tipo potrero, semi-arborizada en que finalmente se criarían estos mamíferos. Es pues, una excelente alternativa de perpetuar especies amenazadas de extinción, obtener ciertos productos y aprovecharla para hacer turismo rural.

6. Conclusiones y Recomendaciones

El turismo rural tiene un enorme potencial en los países tropicales, para ser aprovechado por propios y extranjeros al neotrópico.

La finca, chacra o hacienda, debe verse holísticamente como un sitio que sirve para perpetuar especies, producir ciertos insumos y para hacer turismo a partir de explotaciones bien manejadas.

Nuestro agricultor o ganadero no necesariamente posee el conocimiento o la tecnología para desarrollar el agroturismo, pero afortunadamente ya se está generando pensamiento al respecto y se está formando una generación de nuevos profesionales que ayudarán a consolidar esta actividad.

La globalización y la apertura de mercados están haciendo que nuestras unidades rurales sean más eficientes desde el punto de vista productivo, no sólo en la producción de carne, leche, huevos o piel, sino en descubrir ese valor agregado que el turismo les puede dar. El recurso está ahí, lo que se debe hacer es aprovecharlo.

Nadie invita a amigos u otras personas a su casa, si ésta es un desastre. De igual forma, el agricultor o ganadero mostrará con orgullo sus cultivos o animales si éstos son ejemplo de buena crianza, de vigor y sanidad. Ahí hay que aprovechar el despliegue de actividades turísticas que le permitan al visitante conocer un ejemplar Simmental, un Charolais, un Landrace o distinguir una iguana macho de una hembra.

La mesa está servida... nada más hay que aprovecharla.

Bibliografía


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