Página precedente Indice Página siguiente


14. Sistemas Silvopastoriles para la Producción
Ganadera en Cuba

G. Martín, M. Milera. J. Iglesias,
L. Simón e H. Hernández

1. Introducción

La población mundial se ha duplicado a partir de la década del 50 y se estima que para junio de 1999 se alcanzarán los 6.000 millones de personas. De esta población, 3.000 millones son pobres y 840 millones se clasifican en extrema pobreza o hambrientos.

La cifra de habitantes de América Latina crece en más de 9 millones cada año (más de 470 millones en total) y las condiciones de desarrollo son inalcanzables para la mayoría de la población que se dedica a la agricultura (70 por ciento) debido al ritmo de crecimiento, las necesidades de capacitación y la falta de recursos y tecnologías apropiadas.

Los esfuerzos de los gobiernos para mejorar las condiciones de vida no han prosperado, pues las políticas neoliberales tienden a agravar la situación al reducir los recursos destinados a la agricultura.

Después de 3 mil millones de años de desarrollo de las especies y ecosistemas, así como de acumulación de suelo, agua y fuentes de energía, el hombre empezó a utilizar estos recursos. En los últimos 200 años se ha ido destruyendo este patrimonio de forma progresiva, poniendo en peligro el futuro de las generaciones.

En la actualidad la humanidad se enfrenta a serios problemas de degradación y contaminación ambiental (la atmósfera, el suelo y el agua), erosión, desertificación y pérdida de la biodiversidad.

La tala y quema de bosques en América Latina hace que se pierdan 14 ha de foresta por minuto (FAO, 1995) y con ello se erosiona, lixivia y saliniza el suelo. Esto provoca la ruptura de los ciclos de vida de la selva y la pérdida de la biodiversidad, ya que los bosques tropicales, que cubren el 6 por ciento de la superficie de la tierra, son el hogar de más del 7 por ciento de todas las especies.

Las pérdidas de nutrientes y de suelo en los mayores países productores de alimentos (EEUU, CEI, China e Italia) alcanzan la cifra de 13,6 billones de t/año.

La contaminación del suelo y las aguas se ha acelerado con la industrialización, pero la agricultura es una de los principales contaminantes debido al creciente uso de agrotóxicos (García-Trujillo, 1993).

La pérdida de la biodiversidad significa la pérdida de los recursos genéticos. En la actualidad se utilizan en forma generalizada. unas 150 especies vegetales y 15 de animales, de las 100.000 especies de plantas comestibles y animales que el hombre utilizó en los últimos 10.000 años.

La reducción del calentamiento global y la detención de los procesos de desertificación y pérdida de la biodiversidad pueden lograrse a partir del tratamiento que se aplique a los bosques y árboles del planeta, entre otras medidas.

El gran reto al que se enfrenta la humanidad es aumentar la producción de alimentos sin depredar los recursos naturales. El trópico posee una riqueza natural, alta incidencia de energía solar, así como temperatura y humedad adecuadas para una alta producción de biomasa. Esta producción y los recursos bióticos deben utilizarse con tecnologías apropiadas, que satisfagan las necesidades del presente sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras.

Cuba está situada entre los 19 y los 21 grados de latitud norte y entre los 79 y los 81 grados de longitud oeste. Las dos terceras partes de su relieve son llanas y la fertilidad de los suelos dedicados a la ganadería es de pobre a media. El clima se caracteriza por tener temperaturas promedio de 23,1°C y una humedad relativa de 60-70 por ciento durante el día y 80-90 por ciento en la noche. Y las precipitaciones se agrupan en dos períodos bien definidos: Uno lluvioso de mayo a octubre y otro poco lluvioso de noviembre a abril, en los cuales ocurre el 70-80 por ciento (960 mm) y el 20-30 por ciento (240 mm) de las lluvias para cada época, respectivamente.

En Cuba, en el período comprendido entre 1970 y 1989, se disponía de fertilizantes, combustibles y concentrados de cereales, con una base de gramíneas mejoradas en las unidades de producción. Los alimentos voluminosos (forrajes, ensilajes y henos) se producían en áreas especializadas y también se empleaban subproductos agroindustriales, provenientes de la industria azucarera en su mayoría.

En la última década (1990-1999) ocurrió un drástico descenso en las importaciones y disminuyeron significativamente las disponibilidades de combustible para la fabricación de ensilaje, el establecimiento y el mantenimiento de los pastizales, el uso del riego, y el traslado de subproductos. Además, disminuyeron considerablemente las cantidades de concentrados y fertilizantes químicos que se empleaban hasta ese momento.

Esta situación influyó negativamente en la producción animal, por lo que se tomaron medidas para obtener la mayor producción de los alimentos necesarios en las propias unidades ganaderas, con vistas a lograr su autosuficiencia alimentaria.

Fue así que diferentes tecnologías de alimentación y manejo desarrolladas por varias instituciones científicas cubanas y basadas en el uso de los pastos, forrajes y diferentes subproductos agroindustriales, encontraron el espacio adecuado para demostrar la posibilidad de obtener producciones similares e incluso superiores a las obtenidas con sistemas de altos insumos externos.

El silvopastoreo, definido como la diversidad de especies rastreras y arbóreas, tiene múltiples ventajas ecológicas, pues los árboles utilizan eficientemente la energía solar y la convierten en biomasa, controlan la erosión, reciclan nutrientes, descontaminan el aire y el agua, mantienen la temperatura óptima para la protección de las plantas y los animales, retienen la humedad de los suelos tropicales, sirven de hábitat a la fauna, permiten una mejor utilización del espacio vertical y pueden utilizarse como alimento de los animales, melíferos, cercas vivas, energía y en la producción de semillas, entre otros.

El objetivo de este trabajo es ofrecer información de los principales resultados alcanzados principalmente por la EEPF "Indio Hatuey" y otras instituciones cubanas con el uso de los sistemas silvopastoriles y su extensión a las áreas ganaderas.

2. Evaluaciones del Germoplasma Forrajero Arbóreo

2.1 Evaluación Inicial en Arboreto

La Leucaena es el género que ha sido más estudiado de las plantas arbóreas que se emplean para la alimentación del ganado. En una colección de 109 accesiones la especie más representada fue la L.leucocephala (90), 8 accesiones de L. macrophylla, 5 de L. diversifolia, 2 de L. lanceolata, 2 de L. shannonni, una de L. pulverulenta y una de L. grengyii.

La evaluación inicial se realiza en colecciones por prospección de colecta nacional o foránea, en las que se evalúa el establecimiento, el rendimiento, las afectaciones por plagas y enfermedades, el valor nutritivo y la aceptabilidad como indicadores más importantes. Actualmente se encuentran en estudio 26 géneros que agrupan 60 especies y 21 accesiones (13 de L. leucocephala, 3 de L. macrophylla y 5 de Morus alba).

Las especies de más rápido establecimiento fueron: L. leucocephala (de la cual sobresalieron 8 accesiones), Albizia lebbeck, Albizia procera, Albizia kalkora, Bauhinia purpurea, Bauhinia sp. y Gliricidia sepium.

Se destacaron Albizia, Bauhinia, Leucaena y Morus en los indicadores bromatológicos y productivos. En las investigaciones para determinar la aceptabilidad, las más consumidas en el período lluvioso fueron L. leucocephla CIAT-8069, CIAT-17480, CIAT-9421, Cunningham y A. lebbeck (Toral y col., 1998).

2.2 Valor Nutritivo de Especies Promisorias

Hasta el presente se han hecho pruebas con carneros castrados en jaulas de metabolismo para la determinación de más de trece indicadores en 6 géneros de plantas leñosas (Leucaena, Gliricidia, Albizia, Bauhinia, Morus y Malvaviscus). Las especies más consumidas fueron Morera, Bauhinia, Aralia y Leucaena.

En el flujo de evaluación de plantas leñosas en la fase inicial con animales, se discriminan las accesiones menos consumidas y se seleccionan las más destacadas en un conjunto de indicadores. Después se les determina el valor nutritivo a estas plantas promisorias.

2.3 Uso del Follaje como Abono Verde

En un área establecida de Panicum maximum y B. purpurea se realizó un estudio durante 3 años para evaluar el efecto de cortar y aplicar el 50 y 100 por ciento del follaje de la leguminosa como abono al Panicum. Ambos tratamientos se compararon con un control en el que no se cortaron los árboles. Se determinaron los indicadores producción de biomasa, calidad del pasto y macrofauna presente en el suelo.

La poda y aplicación del 100 por ciento del follaje arbóreo produjo los mayores rendimientos de forraje de Panicum, un mayor nivel proteico y una cantidad total de individuos/m2 (macrofauna). En todos los casos estudiados los indicadores medidos superaron los observados en esta gramínea sin la presencia de los árboles. En cada año evaluado se registraron incrementos en el rendimiento de MS/ha/tratamiento (Hernández y Sánchez, 1998).

2.4 Producción de Semillas

En los estudios realizados acerca del comportamiento de la germinación y la viabilidad, se observó que las semillas de L. leucocephala cv. Cunningham pueden conservarse por más de 12 años almacenadas en cámara fría o en condiciones ambientales, ya que mantienen la viabilidad (González y col., 1998).

En otras evaluaciones durante el primer año de almacenamiento se observó que de tres especies estudiadas (A. lebbeck, E. berteroana y G. sepium) dos mostraron latencia, no así G. sepium.

Las investigaciones sobre distintos métodos de escarificación de las semillas de leguminosas forrajeras arbóreas (76 especies), demostraron que no en todos los casos el tratamiento -con agua caliente a 800C durante dos minutos- fue el método más efectivo para romper la corteza dura de la semilla después de 6 y 12 meses de almacenada. Sin embargo, en semillas recién cosechadas de 6 especies perennes leñosas (A. lebbeck, B. purpurea, B. variegata, A. saman, Cassia grandis y E. indica) este tratamiento con agua caliente favoreció solo a B. variegata y A. saman.

En un estudio de la distancia entre plantas (1, 2, 3, 4, y 5 m) sembradas a 4 m entre hileras, la especie A. lebbeck mostró diferencias en el primer año a favor de la menor distancia. Sin embargo, en el tercer año se estabilizaron los rendimientos y se alcanzaron los mejores resultados con la mayor distancia (Matías y Ruz, 1996).

En este momento se encuentran en estudio cinco variedades de Morus alba: Indonesia, Criolla, Acorazonada, Tigreada y Cubana. Esta especie se propaga por esquejes o estacas y produjo entre 8 y 10 propágulos útiles/planta en el corte de establecimiento, por lo que cada hectárea genera semillas para plantar 8 ha.

Los esquejes deben tener una longitud de 20-40 cm y no menos de tres yemas, los cuales deben proceder de ramas lignificadas.

3. Sistemas de Corte y Pastoreo/Ramoneo

Para estudiar y evaluar el germoplasma forrajero arbóreo se han empleado dos formas: El forraje cortado (sistemas de corte y acarreo) y la inclusión de árboles en áreas con pasturas (Silvopastoreo).

3.1 Sistemas de Corte y Acarreo

El sistema de corte y acarreo se ha empleado con diferentes objetivos, uno de los cuales ha sido la alimentación del ganado y consiste en disponer de un área de forraje de arbóreas, que es cortada y trasladada para ofertarlo fresco, ensilado, en forma de harina como suplemento o formando parte de las raciones. También se emplean las cercas vivas con el mismo fin.

Entre las especies más utilizadas se encuentran L. leucocephala, G. sepium, A. lebbeck, Erythrina sp. y Morus alba.

En Cuba, la EEPF "Indio Hatuey" ha realizado estudios con L. leucocephala, A. lebbeck y Morus alba para determinar el potencial de producción de biomasa, con vistas a definir la introducción de las mismas en estos sistemas.

Se pudo determinar que cuando la L. leucocephala fue podada al final del período seco (noviembre-diciembre), produjo más de 1 t de MS/ha en cortes efectuados entre marzo y mayo del año siguiente (Hernández, 1996). Lo anterior permitió disponer de un forraje de alta calidad en los meses de mayor escasez de alimentos (período seco).

Otro estudio realizado con esta planta en bancos de biomasa de alta densidad mostró rendimientos de 18,7 y 16,6 t de MS/ha/año en áreas regadas o no, respectivamente (Fernández y col., 1990).

Al evaluar tres alturas de poda (40, 100 y 150 cm) en L. leucocephala y A. lebbeck, los mayores rendimientos se obtuvieron en la altura de 150 cm (6.750 y 5.300 kg de MS/ha/dos cortes, respectivamente) (Francisco y col, 1996).

En Cuba la evaluación de diferentes accesiones de Morera sin riego y con una aplicación de 40 t de cachaza/ha alcanzó un rendimiento promedio en el corte de establecimiento de 7 t de MS/ha (Martín y col., 1998). En las evaluaciones preliminares para la producción de forraje se alcanzaron rendimientos promedio de 30 t de MS/ha/año (Soldevilla, inédito).

En la Empresa Pecuaria "Los Naranjos", provincia de La Habana, se observó que en un módulo agroforestal con cabras lecheras de primer parto, el suministro de forraje de Morera (50-60 por ciento de la dieta) incrementó en más de un litro de leche diario la producción animal (Salinas, comunicación personal).

Los resultados aquí mostrados permiten inferir que la suplementación con forrajes arbóreos de alta calidad no sólo incrementa la producción en nuestros países, sino que es una vía para intensificarla.

3.2 Uso Combinado de Arboles y Pastos

Llevar los animales a las plantaciones frutales y forestales para utilizar todo estrato herbáceo y aprovechar las bondades de los árboles.

3.3 Sistemas que Emplean el Banco de Proteína

Es una técnica de utilización de las leguminosas que consiste en sembrar el 20-30 por ciento del área total en explotación de una alta población de leguminosas arbustivas y/o volubles, puras o asociadas a gramíneas, para emplearlas como suplemento proteico en los sistemas de pastoreo.

A continuación se exponen los principales resultados según el propósito de producción.

Sistemas para la producción de leche

Las respuestas en rendimiento de leche en el sistema de producción dependen de un conjunto de factores y entre los más importantes se encuentran el potencial productivo de las vacas y el método de manejo y explotación empleado.

El potencial de un banco de proteína de Leucaena (25 por ciento) en un área con P. maximum cv. Likoni, sin fertilización ni riego durante 124 días en el período poco lluvioso (1981-1982), fue de 11,7 kg/vaca/día en la raza Holstein, cuando la entrada a la leguminosa fue manejada en días alternos y no se suministraron suplementos concentrados.

Durante 3 años Milera y col. (1994) estudiaron el comportamiento de un sistema de producción consistente en la utilización de un área de P. maximum cv. Likoni que tenía el 20 por ciento del área dedicada a un banco de proteína de L. leucocephala cv. Perú y un control con la gramínea solamente. La gramínea fue fertilizada con 120 kg de N/ha/año y la leguminosa solo recibió 45 kg de P y K/ha, ambas sin riego. Se empleó una carga de 2,5 vacas/ha del cruce Holstein x Cebú. En el período lluvioso se segregó el 33 y 44 por ciento de las áreas de gramíneas en pastoreo para conservarlas con una producción de ensilaje de 2,4 y 2,8 t/vaca para tratamiento y control respectivamente, el cual se ofertó en el período poco lluvioso. Las producciones de leche fueron significativamente superiores cuando se empleó la leguminosa (10,1 vs 9,6 litros/vaca/día), además del ahorro en concentrado al compararlo con el control que solo disponía de la gramínea.

A escala comercial se observaron producciones de 9 litros/vaca/día durante un año en un área de P. maximum cv. Likoni con un banco de proteína que incluía Leucaena y Neonotonia sin riego. Asimismo, al utilizar el banco de proteína de L. leucocephala con 3 000 plantas/ha y P. maximum sin riego ni agrotóxicos en vaquerías comerciales, se alcanzaron producciones de 6,6 litros/vaca/día sin el uso de suplementos concentrados. Esta área produjo más de un 20 por ciento de leche cuando se comparó con otras unidades de áreas cercanas que solamente disponían de gramínea (Lamela y col., 1996).

Sistemas con hembras en desarrollo

En sistemas con bancos de proteína y libre acceso de los animales (edad de 10 meses y peso no inferior a los 150 kg/animal), donde el 50 por ciento del cuartón era de Leucaena y la carga empleada fue de 4 animales/ha, los animales se incorporaron al plan de inseminación a los 19 meses de edad con un peso vivo de 324 kg y se obtuvo una ganancia acumulada de 634 g/animal/día y un peso final de 368 kg (Ruiz y col., 1995).

En condiciones comerciales (suelos de mediana y baja productividad), al utilizar Andropogon gayanus CIAT-621 y un área de banco de proteína de L. leucocephala pastoreada en un sistema rotacional con carga de 2 animales/ha de la raza de Cebú, se alcanzó el peso de incorporación (285,3 kg/animal) a los 22 meses. Además, en tres ciclos de manejo se obtuvo una edad promedio de incorporación de 25 meses. Sin embargo, en el sistema que empleaba la empresa con pasto natural ésta se lograba a los 36 meses.

Se ha observado que se obtienen mejores respuestas en las hembras en desarrollo cuando en áreas con banco de proteína se suplementa con 1 kg de concentrado a los animales que alcanzan ganancias superiores a los 600 g/animal/día. Para obtener 500 g diarios no es necesaria la suplementación (Ruiz, Febles, Jordán y Castillo, 1996).

Sistemas de ceba

El empleo de un sistema con banco de proteína de L. leucocephala y manejo rotacional, que además tenía en el estrato herbáceo una mezcla múltiple de leguminosas adventicias (Neonotonia, Macroptilium, Teramnus e Indigofera), permitió una ganancia en machos de la raza Cebú de 715 g/animal/día y un incremento en la producción de carne/ha del 51 por ciento con relación a un control con pasto nativo. En condiciones de sequía extrema (241 mm de precipitación en el período octubre-abril) este sistema silvopastoril logró una ganancia individual promedio anual de 400 g/día. Cuando se utilizó dicho sistema en la ceba final de toros Cebú las ganancias fueron superiores en un 73 por ciento a las obtenidas con pasto natural solo. Además, no difirieron de las de un sistema que empleó la suplementación con miel-urea (1,5 kg) y harina de soya (200 g/animal/día) en el 50 por ciento del período poco lluvioso (Hernández y col., 1986).

La utilización de tres sistemas: Panicum maximum cv. Likoni asociado a L. leucocephala; banco de proteína (25 por ciento del área con L. leucocephala; y la aplicación de 80 kg de N/ha/año en la gramínea, aportó ganancias promedio acumuladas al finalizar la ceba de 623, 530 y 538 g/animal/día -respectivamente-, en toros de la raza Cebú. El área asociada resultó significativamente superior (P < 0,05), tanto en la ceba final como en el acumulado.

Cuando se utilizó un sistema de banco de proteína de L. leucocephala en áreas con Andropogon gayanus CIAT-621 en condiciones comerciales, en suelos de baja productividad y con cargas entre 1,7 y 2 toros Cebú/ha, se alcanzaron ganancias acumuladas promedio de 487 g/animal/día y un peso al sacrificio de 448 kg a los 29 meses de edad. En contraste, en el sistema tradicional se lograba el peso al sacrificio (460 kg) a los 60 meses.

3.4 Sistemas Asociados

A continuación se exponen resultados de diferentes sistemas intensivos para la producción de leche en áreas multiasociadas, así como la conducta de diferentes especies arbóreas en la ceba de bovinos.

Sistemas de producción de leche

En un suelo ferralítico, Rojo Hernández y col. (1998) realizaron un estudio sin la aplicación de riego ni fertilizantes con las siguientes especies: L. leucocephala cv. Cunningham, S. guianensis cv. CIAT-184, Neonotonia wightii cv. Tinaroo, Teramnus labialis cv. Semilla Clara, Centrosema pubescens cv. SIH-129 y P. maximum (mezcla de los cvs. Likoni y SIH-127). Se desarrollaron otras especies espontáneamente, principalmente de los géneros Digitaria, Cynodon, Brachiaria, Indigofera, Macroptilium, Pueraria, Mimosa, Dichanthium e Ipomoea, en menor cuantía que las sembradas.

El estudio consistió en tres tratamientos o niveles de explotación (kg de MS/animal/día): Alto (25), Medio (43) y Bajo (66), que se aplicaron aleatoriamente en el área según un diseño de bloques al azar con tres réplicas. Cada tratamiento se manejó con cerco eléctrico y 42 parcelas o cuartones para la rotación de las vacas.

Los indicadores del pasto fueron: Disponibilidad de MS, PB, EM y composición botánica. En los animales se determinó la producción y composición química de la leche, la composición microhistológica de la dieta seleccionada a través de las heces y el índice de preferencia. En el suelo se determinó su composición química y la macrofauna presente al finalizar las observaciones.

La disponibilidad de MS/ha/rotación no difirió entre los niveles de explotación y mantuvo un promedio anual superior a 5 t de MS/ha/rotación con una alta calidad (alrededor de 15 por ciento de PB y 8 MJ de energía metabolizable por kg de MS). En consecuencia, el potencial de explotación del pasto aumentó notablemente con cargas de 2,8 y 4,7 vacas/ha en seca y lluvia, respectivamente, sin dar muestras evidentes de sobrepastoreo, pues se mantuvo la composición botánica con un equilibrio entre leguminosas (47-55 por ciento) y gramíneas (40-50 ) en lluvia y seca.

La producción y composición de la leche no difirió significativamente entre los tratamientos y se alcanzaron 8,7; 8,6 y 8,5 L/vaca/día para A, B y C respectivamente. Si se utiliza el nivel medio de explotación es posible producir aproximadamente 4.000 kg de leche/ha/año con una carga de 2,2 animales/ha.

Las dietas consumidas tuvieron altos índices de diversidad en el período lluvioso, que fueron superados en el poco lluvioso, ya que en esta época climática se incrementaron las leguminosas espontáneas, según el comportamiento normal de evolución estacional de la multiasociación.

Tanto en la época lluvia como en la seca, los porcentajes de los componentes de las dietas ofrecidas y consumidas en los diferentes tratamientos experimentales tuvieron muy poca variación y esto produjo valores muy altos en sus índices de similaridad. Al calcular los índices de preferencia se constató que, en general, las leguminosas mantuvieron una preferencia bastante parecida a las gramíneas en el período lluvioso, sobre todo en los tratamientos A y B con un mayor nivel de explotación; mientras que en el poco lluvioso fue evidente la preferencia de las leguminosas sobre las gramíneas, cuyo índice se incrementó al bajar el nivel de explotación (B y C).

Sistemas con hembras en desarrollo

En un sistema diversificado (producción de semillas y alimentación de añojas) se evaluaron dos ciclos de crianza de añojas mestizas (Holstein x Cebú) y Cebú hasta la incorporación a la reproducción. Las ganancias fueron de 0,436 y 0,510 kg/animal/día para cada raza respectivamente. La producción de semillas fue de 40 y 250 kg/ha para Panicum y L. leucocephala, respectivamente, sin la aplicación de riego sin fertilizantes.

Al estudiar dos sistemas (asociación de Panicum-Leucaena y 25 por ciento del área con banco de proteína de L. leucocephala + Panicum), en los cuales se utilizaron añojas mestizas (¾ Holstein x ¼ Cebú) de 12 meses de edad y un peso inicial de 100 kg, se observó la tendencia a un mayor peso vivo a la incorporación y una mayor ganancia para los animales de la asociación. Los valores fueron de 310 vs 292 kg/animal y 0,490 vs 0,450 kg/animal/día para cada sistema, respectivamente (Iglesias, Simón, Docazal, Aguilar y Duquesne, 1994).

Cuando se evaluó la Albizia lebbeck en una asociación espontánea con pastos naturales, en la cual se emplearon añojas 5/8 Holstein x 3/8 Cebú que iniciaron la prueba con 100 kg de peso vivo manejadas en pastoreo rotacional (carga de 3 animales/ha), se observó que la asociación fue superior a un control que solo disponía de pasto natural. El peso vivo final (335 vs 308 kg), la ganancia acumulada (397 vs 296 g) y la edad para la cubrición (5 meses antes que en el control) fueron el efecto de ramoneo en el consumo de MS y de PB de la Albizia con respecto al control (Simón, Hernández y Duquesne, 1995).

Sistemas de ceba

En un área establecida de P. maximum cv. Likoni, Brachiaria y pastos naturales, con una densidad de L. leucocephala de 555 árboles/ha, sin riego ni fertilización química, se estudió durante 18 meses el comportamiento productivo de toros Cebú, F1 y cercanos al Holstein, los cuales se rotaron en cinco potreros donde se manejaron en igualdad de condiciones. Se empleó una carga inicial de 0,89 UGM/ha, pero al finalizar el estudio se alcanzó un valor de 2,9 UGM/ha. En la ceba inicial los toros Cebú obtuvieron las mayores ganancias; sin embargo, en la ceba final no se observaron diferencias. El peso vivo final de la ceba fue superior en el Cebú al compararlo con el F1 y el cercano al Holstein (413,7; 376,3 y 357,4 kg, respectivamente).

En otro estudio se evaluó el comportamiento bajo pastoreo de tres sistemas con árboles comparados con un control con gramíneas solamente, todos sin el uso de riego ni agrotóxicos. El sistema consistía en una asociación de P. maximum cv. Likoni con los árboles sembrados en hileras: L. leucocephala; A. lebbeck; B. purpurea; y P. maximum cv. Likoni solo (testigo).

Se emplearon 24 animales de la raza Cebú (226 kg de peso vivo inicial) con una edad de aproximadamente 18 meses; la carga empleada fue de 3 animales/ha, no se utilizó suplementación y hubo agua y sales a voluntad. La densidad fue de 700-800 árboles/ha y se logró aproximadamente un 70 por ciento de área cubierta con guinea en cada sistema.

Los resultados indicaron que la guinea en el sistema de control presentó una reducción en su composición botánica hasta de un 58 por ciento al final del ciclo. Por otra parte, el sistema de Leucaena asociada con guinea mantuvo casi estable su composición botánica con un 69 por ciento de área cubierta y en el sistema con bauhinia se produjo un incremento del pasto estrella. Se observó un importante incremento de los contenidos de proteína en la guinea cuando estuvo asociada con árboles, principalmente en el sistema con Leucaena. Los resultados del comportamiento animal fueron: 788, 757, 729 y 541 g/animal/día para A, B, C, y D, respectivamente. En el tratamiento de Leucaena asociada con guinea los animales tuvieron un peso final promedio de 424 kg y la ganancia neta del sistema fue de 197,1 kg de peso (Hernández, Simón y Duquesne, 1996).

Al estudiar la suplementación con caña molida fresca que contenía un 1 por ciento de urea en machos bovinos (3/4 Cebú x 1/4 Holstein) mediante dos sistemas (30 por ciento y 100 por ciento de Leucaena asociada a pastos naturales), comparados con un control sin árboles en el potrero, se observó una ganancia de peso/ha/año de 394 y 442 vs 310 kg/animal para los tratamientos y el control, respectivamente, reflejándose superioridad para el sistema asociado (Castillo y col., 1998).

3.5 Pastoreo en Plantaciones en Areas Frutales y Forestales

En áreas montañosas de la Sierra Maestra (160-270 msnm) la utilización de especies de valor maderable, combustible y forrajeras, que poseían un estrato herbáceo con Hyparrhenia, Andropogon y Paspalum, permitió obtener ganancias de 600 g/animal/día en animales Cebú con carga de 2 animales/ha (Calzadilla y col., 1994).

El empleo de ovinos Pelibuey en plantaciones de cítricos para utilizar las hierbas que crecen entre las hileras de plantas reduce las labores, aporta estiércol al suelo y puede producir entre 435 y 602 kg de PV/ha/año sin detrimento de la producción de cítricos (Borroto, 1988).

Dentro de la propiedad de la Empresa Citrícola "Victoria de Girón", en Matanzas, se realizó un trabajo para determinar el efecto de la crianza de equinos en las plantaciones de naranjo. Para este propósito se utilizaron 58 hembras recién destetadas, con una carga de un animal/ha distribuidas en dos tratamientos: Pastoreo continuo con riego y pastoreo continuo en secano, los cuales se compararon con un método tradicional de control de malezas (sin animales).

Las ganancias de peso individual difirieron significativamente (P<0,01) a favor del tratamiento con riego (0,569 vs 0,431 kg), que resultó favorecido por una mayor disponibilidad de MS y de nutrientes en los pastos. Los rendimientos y la calidad de los frutos fueron ligeramente superiores en el testigo; mientras que los mejores indicadores del suelo correspondieron a los tratamientos con riego. Se demuestra la posibilidad de integrar la producción equina a las plantaciones de naranjo (Simón y col., inédito).

4. Resultados de la Introducción del Sistema Silvopastoril en Fincas Cubanas

Desde 1995 se inició un trabajo de divulgación y capacitación a los productores para la extensión del sistema silvopastoril en las diferentes provincias del país. Se utilizaron las especies arbóreas Leucaena leucocephala y A. lebbeck, así como N. wightii y gramíneas mejoradas (C. nlemfuensis y P. maximum) en áreas que sólo contaban con pastos naturales de bajo valor nutritivo. Al finalizar 1998 se habían capacitado 212 técnicos y productores con cursos cortos y entrenamientos y se continuó la versión del Diplomado en Silvopastoreo, el cual lo recibieron 111 especialistas de 8 provincias y de estos 49 defendieron exitosamente trabajos relacionados con la temática.

Actualmente la introducción del silvopastoreo en las empresas ganaderas del país alcanza la cifra de 16.809 ha con el sistema. Sobresalen La Habana (7 139,4 ha), Camagüey (1 885 ha), Matanzas (1 422 ha) y Holguín (1 188 ha). Se obtienen producciones de leche entre 6 y 10 litros/vaca/día, así como una disminución del porcentaje de vacas vacías y los índices de mortalidad. Otro resultado de este sistema es la obtención de producciones simultáneas de forraje, frijol, calabaza, maíz y otras durante el establecimiento.

Con el uso de estos sistemas es posible producir entre 2.000 y 3.000 kg de leche/ha/año. Si se utilizara el 30 por ciento del área ganadera con este fin, se podrían obtener alrededor de 1.400 millones de litros de leche/año, cifra muy superior a la alcanzada en los mejores años de la década del 80.

Unidos a la intensificación de productos pecuarios que se obtienen con los sistemas silvopastoriles (agroforestería para la producción animal), se desarrollan otros beneficios y servicios a nivel de finca. Estos son de índole ambiental, económica y social; lo que presupone un nuevo paradigma de intensificación a partir de la diversificación de las salidas de los sistemas de producción agropecuaria.

5. Conclusiones

La evaluación realizada en el germoplasma arbóreo forrajero naturalizado e introducido ha permitido seleccionar las especies más promisorias para ser utilizadas en sistemas silvopastoriles.

Los estudios realizados en sistemas de corte y acarreo han permitido conocer el manejo de las podas para incrementar la disponibilidad de biomasa comestible y su utilización en sistemas de producción animal.

El uso de sistemas silvopastoriles en la ceba de ganado permite obtener ganancias promedio diarias por animal entre 400 y 600 g y se incorpora la hembra a la reproducción entre los 23 y 25 meses.

En sistemas multiasociados es posible alcanzar producciones de leche de 8 L/vaca/día, lo que equivale aproximadamente a 4.000 kg. de leche/ha/año con una carga de 2,2 animales/ha.

Los resultados obtenidos en las investigaciones con sistemas silvopastoriles han sido validados exitosamente por más de 2 años en 16.809 ha en fincas ganaderas cubanas.

Los sistemas silvopastoriles permiten intensificar la producción pecuaria y desarrollar otros beneficios y servicios, lo cual significa un nuevo paradigma de intensificación a partir de la diversificación de las salidas de estos sistemas agropecuarios.

Bibliografía


Página precedenteInicěo de página Página siguiente