Francisco Romero
La Escuela Centroamericana de Ganadería (ECAG) es una institución regional del área centroamericana y del Caribe, creada originalmente por un convenio entre el Gobierno de Costa Rica y el del Reino Unido. El objetivo de dicha creación era formar técnicos ganaderos que disminuyeran la creciente brecha entre los profesionales y los productores.
Inició sus actividades de capacitación a productores en 1978 y su programa de formación en ganadería en 1980. Sin embargo, en 1993 la institución realizó cambios significativos en su orientación de la enseñanza de la producción animal y además comenzó una etapa de diversificación de la oferta académica.
Actualmente es una institución universitaria y su presupuesto proviene en un 60 por ciento del Gobierno de Costa Rica por medio de su Ministerio de Educación y el resto es generado por la institución. Su misión es proveer formación y capacitación en la administración especializada de los recursos naturales y la producción agropecuaria sostenible. Es un centro de excelencia en aprendizaje, investigación aplicada, certificación y consulta para los sectores productivos, así como para identificar y responder a las necesidades cambiantes del entorno para producir en armonía con el ambiente.
La diversificación académica contempló un giro hacia la Producción Animal Sostenible, así como la apertura de las carreras en agroecoturismo, agroindustria, administración de empresas agropecuarias y el curso intensivo de 11 meses sobre manejo forestal y de la vida silvestre. Además, continúa realizando cursos cortos y actividades de capacitación para profesionales y productores. En la ECAG existe una preocupación por el manejo sostenible de los recursos naturales que se ha plasmado en su forma de enseñanza y en el manejo de las unidades didáctico-productivas, no sólo en ganadería bovina sino también en producción animal y forestal.
La ECAG se encuentra en Balsa de Atenas, en la provincia de Alajuela, Costa Rica. Cuenta con 525 has de ecosistema de trópico subhúmedo, que van desde los 300 hasta los 600 msnm. La precipitación promedio es de 1900 mm anuales distribuida en seis meses. Los suelos son de mediana a baja fertilidad, con alta pedregosidad y representan aproximadamente el 68 por ciento del área donde se localiza la ganadería en Centroamérica.
Desde su creación, la ECAG tomó acciones tendientes a la protección de los recursos naturales promoviendo la reforestación en las partes de la finca con alta pendiente, que estaban sembradas de pasto Jaragua. Esta reforestación se hizo sembrando especies exóticas en plantaciones y promoviendo la regeneración natural de especies nativas.
Algunas veces las especies exóticas sembradas no fueron la mejor elección, a la luz del conocimiento actual. Sin embargo, tal era la recomendación en esa época. Así fue como se sembró Pinus caribea, teca, melina y gallinazo. Por otra parte, se protegieron las especies nativas para fomentar la regeneración natural. Esta protección se basó principalmente en no cortar los árboles pequeños al chapear los potreros. Como resultado de lo anterior fue necesario disminuir la carga animal y actualmente se manejan bajo sistemas silvopastoriles.
En otros casos las zonas se reforestaron completamente y quedaron convertidas en reservas. También se trabajó en formas prácticas de aumentar la germinación de semillas de especies forestales nativas. Los resultados eran implementados en un vivero para la producción comercial de estas especies para productores directamente, o para proyectos de reforestación.
El cambio de la pastura nativa (básicamente H. Rufa) a la mejorada era importante por dos aspectos: Se requería aumentar la producción de carne y leche de la ECAG y era necesario intensificarla en las partes que así lo permitían para poder incrementar la carga animal que se estaba disminuyendo en los lugares quebrados.
Bajo esta premisa la ECAG sembró B. decumbes, lo que permitió duplicar la carga animal. El comportamiento de esta especie ha sido excelente en los suelos de mediana a baja calidad y alta pedregosidad, característicos de la región.
La densa cobertura de B. decumbes también indicó que podía ser utilizado para disminuir la erosión en las zonas de pastoreo en laderas con gramíneas macollosas como la Jaragua. No obstante, bajo esas condiciones no era conveniente la mecanización por razones ambientales y también por los altos costos de la mecanización. Esto hacía imperante la búsqueda de nuevos métodos de siembra más apropiados para los productores.
Así fue como se empezó la investigación aplicada en métodos de siembra con labranza cero o mínima labranza. La aplicación de glifosato para disminuir la cobertura vegetal anterior sin dejar el suelo desnudo (para su protección), y la aplicación al voleo de las semillas de gramínea en las dosis adecuadas, permite ahora el establecimiento de pasturas mejoradas en una forma económica y amigable con el ambiente.
La institución también fue beneficiada cuando el CIAT estableció su sede regional de evaluación de germoplasma para Centroamérica, México y el Caribe en Costa Rica. La ECAG fue escogida como centro para las evaluaciones dirigidas al trópico húmedo seco. Así fue como se identificaron las variedades de brachiarias que podían utilizarse en los cerros debido al gran amarre del suelo, evitando la erosión. También se identificaron aquellas capaces de soportar mejor la sombra para usarlas en las asociaciones con los árboles.
Finalmente, a pesar de tener sólo de seis a siete meses con lluvia, se decidió utilizar leguminosas herbáceas asociadas a las gramíneas para no depender del uso de fertilizantes químicos y aumentar la productividad por animal y por área en una forma sostenible durante el invierno. Así se comenzaron las evaluaciones agronómicas y de respuesta animal con A. pintoi. La información recopilada indica claramente que las hipótesis planteadas originalmente se han cumplido, obteniéndose una carga animal de 7 vacas Jersey por hectárea por año y un incremento en producción por animal del 11 por ciento.
La alimentación complementaria -y en muchos casos sustitutiva- durante el verano es importante desde el punto de vista de la respuesta en producción y reproducción de los animales. También es relevante para evitar el sobre pastoreo, especialmente en las laderas, y proteger el suelo y algunas especies arbustivas y arbóreas. Es decir, durante la época seca no se permite que los animales pastoreen, sino que son alimentados en total o semi confinamiento.
Las raciones utilizadas son a base de caña de azúcar, forraje que durante el verano concentra aún más su contenido energético y soporta la sequía. Como fuente proteica se utiliza la urea, que combina muy bien con caña picada, o la pollinaza producto de la explotación de pollos de la ECAG. También se utiliza como suplemento proteico el arbusto leguminoso C. argentea. Los trabajos de investigación aplicada realizados durante la época seca demuestran que se puede producir hasta un 80 por ciento de la leche que se produce con un concentrado comercial cuando se utiliza este follaje
arbustivo.
Recientemente también se evaluaron combinaciones de cratilia y melaza para la elaboración de ensilaje, obteniéndose mejores resultados cuando se utilizó un 9 por ciento de melaza en base fresca. Las evaluaciones de consumo de ensilaje y producción de leche con vacas Jerseys indicaron que no existe ninguna diferencia en la producción si el follaje se da fresco o ensilado. Hasta el momento no ha habido ningún problema con el consumo de este material. De esa forma se mantiene una producción en armonía con el ambiente y se favorece la regeneración de suelos degradados debido a la fijación de nitrógeno y a la cantidad de hojas que caen y se descomponen en los bancos forrajeros.
Por medio del consorcio Tropileche (ECAG, UCR, MAG, CATIE y CIAT) también se realizan validaciones de estas tecnologías a nivel de fincas, tanto en el Pacífico Central de Costa Rica como en otros países de Centroamérica. Se está estableciendo un modelo físico con 20 vacas de doble propósito bajo un enfoque silvopastoril, para utilizarlo en aspectos de investigación y de capacitación. Además se contempla el establecimiento de un banco de información disponible para investigadores y productores.
La ECAG pone énfasis en la producción ganadera en armonía con el ambiente en sus cursos de formación y de capacitación. Incluso acuña el lema de "Ganarmonía", que considera no sólo las ganancias ambientales, sino también las ganancias económicas que debe tener el productor provenientes de esta actividad.
Originalmente la ECAG comenzó brindando un curso sobre ganadería. Sin embargo, se realizaron las modificaciones del caso para orientarlo hacia el tema de Producción Animal Sostenible, incluyendo la importancia del ambiente en la parte ganadera y en todo lo relacionado con la producción animal y la agroindustria afín.
Las modificaciones curriculares incluyeron darle mayor énfasis a la producción con base en forrajes, utilizando gramíneas mejoradas capaces de asociarse con leguminosas. Esto aumentaría la producción sin dependencia de fertilizantes; con diferentes tipos de gramíneas; estableciendo protección para las laderas; implementando diferentes componentes (Bancos forrajeros, cercas vivas y leguminosas herbáceas asociadas) de sistemas silvopastoriles; mejorando las gramíneas y leguminosas; con métodos de manejo apropiado de las pasturas; y favoreciendo el uso de sistemas silvopastoriles.
También se enseña a respetar el ambiente al no utilizar agroquímicos en forma indiscriminada, prevenir y curar las enfermedades utilizando al mínimo la cantidad de medicamentos, utilizando las razas adecuadas, y mejorando el manejo de los desechos sólidos (Por ejemplo, utilizando lombrices para la conversión de un desecho orgánico en abono). Además, se han introducido cursos de evaluación de impacto ambiental, manejo forestal y vida silvestre, agroecoturismo, agroclimatología, etc. Todo esto en aras de que el estudiante tenga una mayor conciencia del mejoramiento del ambiente y protección de los recursos naturales.
Es importante que, debido a la modalidad de educación en la institución (60 por ciento práctica), los estudiantes participan activamente en la implementación de estos conceptos, utilizando las experiencias de validación como laboratorios para sus prácticas.
Un punto a resaltar es que muchos de los profesores actuales en las instituciones de enseñanza han sido formados con un enfoque meramente produccionista. La inclusión de los temas ambientales en los planes de estudio es frecuentemente difícil porque los mismos profesores no los comprenden o no tienen la capacitación adecuada.
La Unión Europea ha reconocido la experiencia de la ECAG y colabora financieramente para la capacitación de profesores de escuelas técnicas centroamericanas, tanto en la ECAG como en Europa. La capacitación se refiere a la realización de los cambios curriculares necesarios, a la implementación de formas de producción ganadera sin detrimento del ambiente, y a la necesidad de conocer los efectos de la globalización y el libre mercado sobre la producción y la conservación.
Para darle una mayor amplitud a esta oportunidad se han considerado no sólo la producción ganadera, sino también la Agroindustria y la Agroforestería. Esto ha permitido beneficiar a 186 profesores de Centroamérica.
Cerca de 1.000 productores y técnicos asisten a la ECAG durante el año a diferentes eventos de capacitación, tanto cursos cortos como en días de campo. Durante este año se planea capacitar a 500 productores de doble propósito en aspectos relacionados con ganadería y medio ambiente. Algunos son el uso de pasturas asociadas con leguminosas, cercas vivas para sombra y follaje de verano, bancos forrajeros (caña y cratílea), manejo apropiado de los animales, la obtención de leche de alta calidad incluyendo formas simples de procesamiento, y los temas ambientales y de gestión empresarial.