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Capítulo 5: Control de la pudrición y los insectos


Control químico
Tratamientos con atmósfera controlada
Tratamientos térmicos

La primera estrategia de defensa contra insectos y enfermedades es un buen control fitosanitario durante la producción. La segunda es el cuidado durante la cosecha y manejo en el campo. En tercer lugar, la selección y eliminación de los productos dañados o podridos para limitar la contaminación del producto sano. y todavía, incluso teniendo el mayor cuidado en las operaciones descritas, el producto debe tratarse en ocasiones para controlar insectos o pudriciones.

Ciertos hongos, en su fase de germinación son susceptibles al frío. En este caso, las infecciones pueden reducirse si el producto se almacena durante unos días a la temperatura más baja que la mercancía pueda resistir sin incurrir en daños. Por ejemplo, Rhizopus stolonifer y Aspergillus niger (moho negro) pueden aniquilarse cuando germinan 2 ó más días a 0 C (32 F) (Sommer, en Kader, 1992).

Los tratamientos a bajas temperaturas, pueden servir para controlar algunas plagas de insectos; actualmente se usan para el control de las moscas de fruta. El tratamiento requiere 10 días a temperatura de 0 C o inferior, o bien 14 días a 1.7 C., por lo tanto, es adecuado solamente para los productos capaces de resistir un almacenamiento a baja temperatura por largo plazo como manzanas, peras, uvas, kiwis y caquis (persimonios) (Mitchell & Kader en Kader, 1992).

Por otra parte, los tratamientos con calor como las inmersiones en agua caliente (por tiempo corto) o el calentamiento con aire forzado pueden también ser efectivos en el control de insectos y pudriciones. El calor se usa para reducir la carga microbiana en productos como ciruelas, melocotones (duraznos), papaya, melones cantaloup y frutas de hueso (Shewfelt, 1986), boniatos y tomates.

Mientras la humedad alta en el ambiente del almacén es importante para que un producto mantenga una alta calidad, el agua libre sobre la superficie de las mercancías puede ocasionar problemas pues favorece la germinación y penetración de patógenos. Cuando las mercancías refrigeradas salen del almacén y se ubican en áreas de temperatura ambiente más alta, la humedad del aire templado puede condensarse sobre el producto (Sommer, en Kader, 1992). Un aumento temporal en la tasa de ventilación (usando ventilador) o la exposición de la mercancía a aire más seco puede ayudar a reducir las posibilidades de infección.

Las inmersiones en agua caliente o el tratamiento con aire calentado pueden usarse para el control directo de insectos durante el periodo postcosecha. En mangos, un tratamiento efectivo es 46.4 C (115 F) durante 65 a 90 minutos, dependiendo del tamaño de los frutos (Sommer & Arpaia en Kader, 1992). La fruta no se debe manejar inmediatamente después del tratamiento con calor. Siempre que se use calor con el producto fresco, se deberá proporcionar a continuación un tratamiento a base de duchas de agua fría o aire forzado frío para que la fruta alcance lo más rápido posible una temperatura baja. Este enfriamiento debe aplicarse cuanto antes después de la aplicación del tratamiento por calor.

El control de los insectos típicos del almacenamiento de las nueces, y de las frutas y hortalizas secas se puede realizar mediante congelación, refrigeración (menos de 5 C), tratamientos con calor, o bien mediante la eliminación del oxigeno (0.5% ó menos) usando nitrógeno. El empaque en recipientes que son resistentes a insectos previene de ulteriores infestaciones.

Algunos materiales vegetales son útiles como pesticidas naturales. Se sabe que las hojas de yuca protegen las raíces de la misma planta de epidemias cuando se usan como material de empaque en cajas o sacos durante el transporte y almacenamiento a corto plazo. Se cree que las hojas de yuca liberan compuestos cianogénicos que son tóxicos para los insectos (Aiyer, 1978). Las cenizas de las hojas de Lantana spp. y Ochroma logopur usadas en polvo son muy efectivas contra áfidos en patatas (papas) almacenadas (CIP, 1982). Las propiedades pesticidas de las semillas del árbol de neem (usado como extracto acuoso u oleoso) están siendo cada vez más conocidas y usadas a nivel mundial. Nativo de la India, el neem actúa como un potente pesticida sobre las cosechas, y parece ser completamente inocuo para el hombre, los mamíferos y los insectos benéficos (NRC, 1992). Cualquier "pesticida natural" debe demostrar su inocuidad para el hombre antes de su aprobación por las autoridades competentes.

Control químico

El lavado del producto con agua clorada puede prevenir el deterioro ocasionado por bacterias, hongos y levaduras. Compuestos químicos como el hipoclorito cálcico (en polvo) y el hipoclorito sódico (liquido) son baratos y fáciles de conseguir. La eficacia del tratamiento disminuye si la materia orgánica contamina el agua de lavado.

Para el control del deterioro bacteriológico, las frutas y hortalizas se pueden lavar con una solución de hipoclorito sódico (25 ppm de cloro activo) durante dos minutos y a continuación enjuagar.

Para el control por bacterias, levaduras y hongos, las hortalizas frescas pueden sumergirse en una solución de hipoclorito (50 a 70 ppm de cloro activo) y a continuación enjuagarlas con agua corriente.

Fuente: Ogawa, J.M. y Manji, B.T. 1984. en: Moline, H.E. (Ed). Postharvest Pathology of Fruits and Vegetables. University of California, Division of Agriculture and Natural Resources, UC Bulletin 1914.

Existen algunos compuestos químicos reconocidos generalmente como seguros (ORAS) que se usan para el control de una variedad de hongos en cosechas de frutales.

Azufre:

El azufre se usa en bananas como una pasta (0.1% de ingrediente activo) para controlar los hongos que ocasionan la putrefacción de la corona.

El dióxido de azufre (SO2) se usa a modo de fumigarte o en espray (0.5% durante 20 minutos para el tratamiento inicial y a continuación 0.2% durante 20 minutos cada 7 días) para uvas, para controlar los hongos Botrytis, Rhizopus y Aspergillus.

El cálculo cuidadoso de la cantidad de dióxido de azufre requerido para el tratamiento de uvas puede reducir en gran medida la necesidad de ventilar o limpiar el aire del almacén después de la fumigación, para eliminar el exceso de SO2. Para una información detallada sobre la técnica de fumigación denominada "utilización total" que ha sido desarrollada para tratar las uvas con dióxido de azufre, ver Luvisi (1992).

Sodio o bisulfito potásico

Los bisulfitos se usan en una mezcla de serrín (aserrín) (comúnmente contenida dentro de un parche que se puede poner dentro de un cartón) para el control de mohos de uvas (5 gramos para un recipiente de 24 a 28 lb).

Fuentes: Luvisi, D.A. et al. 1992. Sulfur Dioxide Fumigation of Table Grapes. University of California, Division of Agriculture and Natural Resources, Bulletin 1932.

Ogawa, J.M. and Manji, B.T. 1984. en: Moline, H.E. (Ed). Postharvest Pathology of Fruits and Vegetables. University of California, Division of Agriculture and Natural Resources, UC Bulletin 1914.

La putrefacción blanda bacteriana (Erwinia) del repollo (col) puede controlarse usando cal en polvo o una solución al 15% de alumbre en agua. Después del tratamiento del extremo cortado del repollo, el producto se deberá dejar secar durante 20-30 minutos antes de su empacado.

Aplicación de la solución de alumbre (rociado o cepillado)

Aplicación de la cal en polvo (presionar el extremo cortado del repollo en el polvo)

Fuente: Borromeo, E.S. and Ilag, L.L. 1984. Alum and Lime Applications: Potential Postharvest Control of Cabbage Soft Rot. Appropriate Postharvest Technology 1 (1): 10-12.

Cuando los fungicidas se aplican directamente al producto, una simple bandeja con agujeros practicados en el fondo se puede usar para sostenerlos mientras se les rocía el fungicida. En la siguiente ilustración, un aspersor de mochila operado manualmente se usa para rociar las bananas con el fungicida; a continuación las frutas se pueden secar en la bandeja horadada, antes de su manejo posterior.

Fuente: FAO. 1989 Prevention of Postharvest Food Losses: Fruits, Vegetables and Root Crops. A Training Manual. Rome: UNFAO 157pp.

Cuando la fruta se empaca para la exportación, los fungicidas se aplican frecuentemente para cumplir los requerimientos de los reglamentos internacionales y para reducir el deterioro durante el transporte. El "aplicador en cascada" ilustrado a continuación se desarrolló para aplicar los fungicidas uniforme y eficazmente, usando una cortina de liquido para remojar la fruta.

La fruta colocada en una bandeja plástica horadada, se introduce sobre una banda transportadora de rodillo (no mostrada) dentro del aplicador; en el interior, un deflector en forma de ventilador sencillo crea una cortina de liquido fungicida. La fruta. pasa por debajo de la cortina donde se remoja. Seguidamente la fruta sale del aplicador para drenar en una bandeja de retorno inclinada. El tanque retiene hasta 50 litros de solución de fungicida y una bomba se instala a nivel de la salida del tanque. Un filtro se ajusta a la parte superior del tanque para eliminar la materia extraña del flujo de retorno del fungicida, desde la caja del aplicador y la bandeja de retorno.

Aplicador de fungicida

Fuente: Overseas Div., AFRC. Nat'l Institute of Agricultural Engineering. 1974. Bulletin No. 6. Silsoe, Bedfordshire, England.

Tratamientos con atmósfera controlada

El curculiónido de los boniatos (camotes) (Cylas formicarius elegantulus) se ha controlado a temperatura ambiente mediante un tratamiento con atmósferas pobres en oxigeno y enriquecidas con dióxido de carbono. A 25 C, una atmósfera de 2 a 4% oxigeno y 40 a 60% de dióxido de carbono aniquila los curculiónidos adultos en 2-7 días.

Fuente Delate K et al. 1990. Controlled atmosphere treatments for control of sweetpotato weevil in stored tropical sweetpotatoes. Journal of Economic Entomology 83: 461-465.

El agusado (Cydia pomonella) de las frutas de hueso puede controlarse a 25 C, con atmósferas de 0.5% oxígeno y 10% de dióxido de carbono durante 2 a 3 días (adulto o huevo) o 6 a 12 días (pupa). Los cambios normales de textura y color durante la maduración no se alteran por el tratamiento.

Fuente: Soderstrom, E.L. et al. 1990. Responses of codling moth life stages to high carbon dioxide or low oxygen atmospheres. Journal of Economic Entomology 83: 472-475.

Tratamientos térmicos

Los tratamientos postcosecha, con agua caliente o aire caliente forzado se pueden aplicar para aniquilar o inactivar microorganismos patógenos y por ello pueden ser usados como métodos para el control de la podredumbre de frutas y hortalizas frescas. La siguiente tabla proporciona algunos ejemplos.

Tratamientos con agua caliente:

Mercancía

Patógenos

Temperatura

Tiempo

Posibles daños

(°C)

(min)

Manzana

Gloeosporium sp.
Penicillium expansum

45

10

Reducción de la vida útil

Pomelo (toronja)

Phytophthora citrophthora

48

3


Judía verde

Pythium butleri
Sclerotinia sclerotiorum

52

0.5


Limón

Penicillium digitatum
Phytophthora sp.

52

5-10


Mango

Collectotrichum gloeosporioides

52

S

No controla la putrefacción del pendúnculo

Melón

Diversas hongos

57-63

0.5


Naranja

Diplodia sp.
Phomopsis sp.
Phytophthora sp.

53

5

Deficiente desverdizado

Papaya

Diversas hongos

48

20


Melocotón

Monolinia fruticola
Rhizopus stolonifer

52

2.5

Daños en la piel

Pimiento

Erwinia sp.

53

1.5

Ligero moteado

Tratamientos con aire forzado:

Mercancía

Patógenos

Temperatura

Tiempo

HR

Posibles daños

(°C)

(min)

(%)

Manzana

Gloeosporium sp.
Penicillium expansum

45

15

100

Deterioro

Melón

Diversas hongos

30-60

35

Baja

Deterioro rápido

Melocotón

Monolinia fruticola
Rhizopus stolonifer

54

15

80


Fresa

Alternaria sp.
Botrytis sp., Rhizopus sp.
Cladosporium sp.

43

30

98



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