ACONTECIMIENTOS RELACIONADOS

La FAO ayuda a los consumidores y protege el medio ambiente mediante el control de la calidad de los alimentos y la protección de las plantas:
Codex Alimentarius/Convención Internacional de Protección Fitosanitaria


Objetivo del acto

El objetivo de este acto es dar a conocer al público la finalidad, estructura, funciones y productos del Codex Alimentarius y la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria. Estos dos órganos de la FAO desempeñan un papel importante, a nivel internacional y nacional, en el establecimiento de marcos reglamentarios para la inocuidad de los alimentos y la sanidad vegetal.

Antecedentes

Un marco normativo y reglamentario internacional para los alimentos, la agricultura, la pesca y la silvicultura es un importante requisito previo a fin de lograr la seguridad alimentaria para todos. Existe además una necesidad cada vez mayor de marcos normativos y reglamentarios nacionales que respondan a las necesidades internas y sean coherentes con las políticas y marcos reglamentarios internacionales. Al mismo tiempo se registra, tanto a nivel internacional como nacional, una marcada tendencia a la integración de los marcos jurídicos y reglamentarios entre la inocuidad de los alimentos y la protección fitosanitaria, así como con la sanidad animal y el medio ambiente. Han acentuado esta tendencia acuerdos internacionales como el Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (Acuerdo MSF) y el Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología.

La FAO viene promoviendo activamente la integración de estos marcos con miras a abordar las cuestiones de la inocuidad de los alimentos y la sanidad vegetal mediante un programa conjunto de intercambio de información y creación de capacidad. Las contribuciones del Codex Alimentarius y la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria son dos de los componentes principales de este programa integrado que administra la Organización. La Oficina Internacional de Epizootias (OIE) se encarga de establecer normas internacionales en materia de salud animal.

El Codex Alimentarius

En la Declaración de Roma sobre la Seguridad Alimentaria Mundial, de 1996, se afirma el derecho de toda persona a tener acceso a alimentos sanos y nutritivos. Contar con productos alimenticios inocuos y nutritivos, de calidad adecuada para responder a las expectativas de los consumidores, ya no es un lujo reservado a los ricos sino un derecho de todas las personas.

La opinión pública es actualmente mucho más sensible que antes a los problemas de inocuidad de los alimentos, sobre todo en los países en desarrollo. Esta sensibilidad deriva de las preocupaciones por la encefalopatía espongiforme bovina o enfermedad de las "vacas locas" (que ha hecho ya su aparición fuera de Europa), la presencia en los alimentos de bacterias patógenas resistentes a los antibióticos, la contaminación por dioxina, los brotes de enfermedades transmitidas por alimentos debido a la contaminación microbiana, y el descubrimiento de que alimentos destinados al consumo humano contenían maíz modificado genéticamente que sólo se había aprobado para el uso en piensos. Además de la sensibilidad de la opinión pública a los problemas de inocuidad de los alimentos, los mercados internacionales e internos deben hacer frente a la demanda creciente de alimentos que respondan a las expectativas de los consumidores en lo que respecta a su calidad y beneficios nutricionales. Esta nueva situación supone a la vez dificultades y oportunidades para el sector de la alimentación y la agricultura.

El Codex Alimentarius, cuyo nombre significa "código sobre alimentos", es la compilación de todas las Normas, Códigos de Prácticas, Directrices y Recomendaciones de la Comisión del Codex Alimentarius. La Comisión, que es el órgano internacional de más alto nivel en materia de normas alimentarias, es un órgano subsidiario de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). Actualmente la Comisión tiene 166 miembros, que representan a más del 95 por ciento de la población mundial.

La utilización de evaluaciones científicas de los riesgos como base de la adopción de decisiones en virtud de estos instrumentos jurídicos internacionales refuerza el empleo de tales evaluaciones como base de la adopción de decisiones en el Codex. Está demostrado que el análisis científico de los posibles peligros ofrece un fundamento sólido para las decisiones relativas a la gestión de riesgos relacionados con la inocuidad de los alimentos. En el sector de los alimentos obtenidos por medios biotecnológicos, el Codex proporciona los análisis de riesgos para la salud humana contemplados en el Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología, del Convenio sobre la Diversidad Biológica. Las pruebas científicas no bastan por sí solas para establecer medidas de gestión de riesgos, sino que habrá que tomar en cuenta otros factores legítimos; sin embargo, es necesario que éstos estén adecuadamente documentados y no afecten el proceso científico. Tales factores legítimos nunca deben presentarse como alternativa a dicho proceso científico.

A efectos de la aceptación de las decisiones gubernamentales (e intergubernamentales) es esencial que todas las partes interesadas participen con conocimiento de causa en la adopción de decisiones. Para esto se requiere un esfuerzo adicional a fin de explicar el fundamento científico de las evaluaciones de riesgos y evaluaciones de inocuidad, así como los motivos para seleccionar la opción de gestión de riesgos más adecuada entre todas las disponibles. En igualdad de condiciones, la opción de gestión de riesgos que ha de preferirse será aquella que proporcione el mejor acceso a unos alimentos inocuos y nutritivos.

Por último, los países desarrollados y en desarrollo comparten la responsabilidad de la inocuidad de los alimentos. Con la globalización creciente del comercio de productos alimenticios, los requisitos sanitarios aplicados por los países importadores deben procurar proteger a los consumidores y no oponer obstáculos técnicos al comercio.

La FAO y la OMS están evaluando actualmente la Comisión del Codex Alimentarius y otros trabajos de la FAO y la OMS en materia de normas alimentarias, con miras a reforzar la capacidad de la Comisión para atender a las necesidades de los Miembros.

La Convención Internacional de Protección Fitosanitaria

La Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF) es un tratado internacional para proteger la salud vegetal. Fue aprobada por la Conferencia de la FAO en 1951, en su sexto período de sesiones, aunque la versión actual de la Convención está en vigor desde 1979. En la actualidad, 118 países son partes contratantes de la CIPF. La Convención se enmendó en 1997, y las enmiendas entrarán en vigor tras la aceptación de dos tercios de las partes contratantes.

La finalidad de la CIPF es actuar conjuntamente y de manera eficaz para prevenir la difusión e introducción de plagas de las plantas y productos vegetales y promover medidas apropiadas para combatirlas. La Convención se aplica a la protección de plantas y productos vegetales cultivados así como de la flora natural (y, por tanto, del medio ambiente). Su ámbito de aplicación abarca los organismos capaces de causar daños directos o indirectos a las plantas, por lo cual incluye las malezas. Muchos componentes de la CIPF guardan relación directa con elementos del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) y el Protocolo de Cartagena, incluido el trabajo relacionado con las especies invasivas y los organismos modificados genéticamente. Como consecuencia de ello, el CDB y la CIPF están estableciendo estrechos vínculos de colaboración con miras a asegurar la coherencia.

Las enmiendas introducidas en la Convención en 1997 incluían la creación de una Comisión de Medidas Fitosanitarias (CMF) para realizar los objetivos de la CIPF. No obstante, en espera de que entre en vigor la revisión de la Convención efectuada en 1997, se ha establecido una Comisión Interina de Medidas Fitosanitarias (CIMF), que se encarga de elaborar y adoptar normas internacionales para medidas fitosanitarias (NIMF), ofrece un foro internacional científico y técnico para el examen de temas relacionados con la protección fitosanitaria, y proporciona orientación al programa de trabajo de la Secretaría de la CIPF. La Secretaría de la CIPF realiza las políticas y actividades de la CMF, que comprende, el establecimiento de normas, la promoción del intercambio de información entre las partes contratantes y la prestación de asistencia técnica.

El programa de establecimiento de normas de la CIPF es una de las actividades fundamentales de la CIMF y de la Secretaría. Las normas internacionales para medidas fitosanitarias (NIMF) tienen por objeto armonizar los reglamentos de protección fitosanitaria que se aplican a los desplazamientos internacionales de plantas y productos vegetales, y ofrecer orientación sobre la protección de la flora natural. Las partes contratantes en la CIPF tienen la obligación de intercambiar información sobre el estado de las plagas, reglamentos y requisitos, lista de plagas, casos de incumplimiento y situaciones de emergencia. La CIPF está desarrollando el Portal Fitosanitario Internacional basado en Internet con miras a facilitar la aplicación de estos requisitos de intercambio de información.

Creación de capacidad

Los países en desarrollo se encuentran ante dos retos principales. En primer lugar, deben esforzarse para que sus exportaciones de productos agrícolas satisfagan los requisitos sanitarios y fitosanitarios de los países importadores, aunque la tarea de asegurar que los alimentos y los productos agrícolas se ajusten a las normas exigidas puede tener costos prohibitivos. En segundo lugar, los países en desarrollo deben hallar la forma de garantizar que el suministro interno de alimentos y los productos agrícolas importados no supongan riesgos inaceptables para la vida o la salud de los seres humanos, los animales o las plantas.

Los países en desarrollo deben ser capaces de comprender, utilizar y aplicar las normas internacionales para poder sacar provecho de un sistema comercial mundial y, al mismo tiempo, proteger sus propios suministros de alimentos y su propia agricultura de la introducción y difusión accidentales de plagas o enfermedades. Se necesita asistencia para mejorar los sistemas regionales y nacionales y en particular los marcos normativos, jurídicos y reglamentarios; aumentar la capacidad de las instituciones y la infraestructura, y contar con recursos humanos adecuadamente capacitados en los sistemas nacionales de inocuidad de los alimentos y servicios de sanidad animal y vegetal.

Con este propósito la FAO, siempre que es posible, integra la asistencia prestada a los países a fin de mejorar la inocuidad de su suministro alimentario y sus capacidades en materia de sanidad vegetal y animal. Un ejemplo reciente es la realización de una evaluación general conjunta de la capacidad de los países andinos en los sectores de la inocuidad de los alimentos y la sanidad animal y vegetal. Aplicando un enfoque más integrado, tanto la FAO como los países pueden aprovechar las sinergias entre las tres esferas básicas y garantizar un enfoque más global en materia de creación de capacidad. Asimismo la FAO procura cooperar con la OIE, la OMC, la OMS, el Banco Mundial y el PNUD con miras a la adopción de un enfoque integrado sobre creación de capacidad a nivel internacional y nacional. Tal enfoque se expresó recientemente en la declaración de Doha.

 

 

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FAO, 2002