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Ayuda de la FAO a las personas hambrientas en las situaciones de crisis: Programa de la FAO para las Emergencias


Objetivo del acto

Ofrecer un panorama general de la función de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación en las situaciones de emergencia y posteriores a las crisis.

Antecedentes

La FAO y las situaciones de urgencia en la actualidad

En el curso de los años, la FAO ha aumentado considerablemente la escala de su asistencia en situaciones de emergencia. El valor de las actividades de socorro de la FAO en situaciones de emergencia pasó de 21 millones de dólares EE.UU. en 1998 a 54 millones en 2001. Además, la FAO ejecuta el componente agrícola del Programa de petróleo por alimentos en Iraq, que aumentó de 67 millones de dólares EE.UU. en 1998 a 124 millones en 2001.

Para reforzar la capacidad de respuesta de la Organización ante las situaciones de emergencia que se registran en todo el mundo, los órganos rectores de la FAO aprobaron en noviembre de 2001 la creación de la Dirección de Operaciones de Emergencia y Rehabilitación (TCE) en el Departamento de Cooperación Técnica, que empezó a funcionar en marzo de 2002.

Los dos programas más importantes de la FAO sobre rehabilitación rápida y situaciones de emergencia son el componente agrícola del Programa de petróleo por alimentos en Iraq y el Programa de socorro y rehabilitación agrícolas en Afganistán. La Organización se encarga también de proporcionar continuamente socorro agrícola para ayudar a hogares afectados por catástrofes de todo el mundo a recuperar su capacidad de producción de alimentos.

La Organización está ejecutando actualmente 210 proyectos para situaciones de emergencia en más de 65 países o regiones. Proporciona asistencia agrícola de emergencia a agricultores vulnerables en Angola, a agricultores repatriados en Indonesia y en zonas recientemente accesibles en Sierra Leona, a ex combatientes y campesinos pobres en Filipinas y Tayikistán, a pescadores de subsistencia en el Sudán, a hogares afectados por inundaciones en Camboya, Ecuador y Viet Nam, a familias afectadas por la sequía en Nicaragua y Sri Lanka, por mencionar sólo unos pocos casos.

Otras actividades para afrontar operaciones de emergencia, son, por ejemplo, el apoyo a la reintegración en el sector agrícola de mujeres y jóvenes en la República del Congo, la coordinación de actividades agrícolas de rehabilitación rápida de la ex República Yugoslava de Macedonia y la República Federativa de Yugoslavia, así como el establecimiento y administración de dependencias de vigilancias de la seguridad alimentaria en Afganistán y Somalia.

En la actualidad, la FAO cuenta con dependencias de coordinación de actividades agrícolas en situaciones de emergencia en más de 15 países o regiones, entre los que se incluyen el Afganistán, Angola, Burundi, la República Democrática del Congo, Eritrea, la Región de los Grandes Lagos, Indonesia, Iraq, Filipinas, Sierra Leona, Sudán, Tayikistán, la República Federativa de Yugoslavia y, recientemente, Zimbabwe.

Además, la FAO vigila atentamente la situación y las necesidades de las nuevas zonas afectadas por catástrofes, como por ejemplo el África austral, e interviene rápidamente tan pronto como hay fondos disponibles.

Alcance de las intervenciones y asociaciones

En el último decenio, han aumentado la frecuencia y gravedad de las sequías, inundaciones, tormentas y otras catástrofes naturales. También ha aumentado la magnitud de la destrucción y el sufrimiento humano causados por los disturbios civiles. Los efectos de las catástrofes sobre el nivel de vida y los medios de subsistencia de la población de los países afectados por catástrofes ha registrado por lo tanto una apreciable tendencia al alza. La respuesta de la FAO ante las catástrofes naturales y las situaciones de emergencia de origen humano se ha intensificado para hacer frente a estas amenazas a los medios de subsistencia de la población rural.

Las actividades socorro de la FAO en situaciones de emergencia incluyen el suministro de semillas, herramientas, fertilizantes y artes de pesca, en caso necesario, y asistencia al sector ganadero, cuando procede, para ayudar a los agricultores a reanudar su producción de alimentos.

En las situaciones de emergencia más prolongadas, cuando las circunstancias lo permiten, la FAO proporciona una asistencia más orientadas a la rehabilitación, ayudando por ejemplo a los agricultores en la multiplicación de semillas, la rehabilitación de las estructuras de riego, la reposición de animales de granja y la producción de hortalizas para los mercado locales. Las actividades se incluyen también ayuda a herreros para reanudar la producción local de herramientas.

En el caso de las situaciones prolongadas de urgencia o de catástrofes naturales de proporciones especialmente amplias y en situaciones que requieren intervenciones en diversos sectores (ganadería, cultivos, recursos de agua, etc.), la FAO establece una dependencia de coordinación para situaciones de emergencia en el país afectado con el fin de ayudar a las autoridades nacionales y locales a coordinar la asistencia relacionada con la agricultura. Esta dependencia constituye un censo de coordinación de toda la asistencia agrícola de emergencia, proporciona asesoramiento técnico a las organizaciones no gubernamentales (ONG) que participan en los programas de socorro agrícola y coordina la asistencia para evitar lagunas y reducir la duplicación de esfuerzos. Por otra parte, las dependencias de coordinación de la FAO aumentan la capacidad de los gobiernos de los países afectados por catástrofes para administrar estos programas de socorro y pasar rápidamente de la fase de emergencia a la de recuperación y rehabilitación.

La asistencia humanitaria requiere la colaboración de todo el sistema de las Naciones Unidas y de otras organizaciones internacionales, así como de las ONG. Por lo tanto, la FAO colabora muy activamente y en forma muy estrecha con los participantes en las actividades humanitarias y de emergencia, como por ejemplo el Programa Mundial realimentos (PMA), la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (OACNUR), la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAAH) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Además, fuera del círculo inmediato de las Naciones Unidas, la FAO mantiene una estrecha colaboración con el Banco Mundial y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), así como con la Cruz Roja y las ONG.

La principal preocupación de la FAO en las situaciones de emergencia es establecer los medios de subsistencia mediante la reanudación de las actividades agrícolas y de producción de alimentos, lo que responde a la especialización y responsabilidad de la Organización dentro del sistema de las Naciones Unidas. Gracias a sus conocimientos técnicos especializados, la FAO ofrece un enfoque global de la asistencia humanitaria, facilitando la transición del socorro en situaciones de emergencia a la rehabilitación y el desarrollo a más largo plazo. La Organización considera que la asistencia humana forma parte integrante de su mandato de contribuir a elevar los niveles de nutrición y vida, especialmente en las zonas rurales del mundo en desarrollo.

Del servicio de operaciones especiales de socorro a una Dirección que se ocupe también de la rehabilitación

La transformación oficial del Servicio de Operaciones Especiales de Socorro (TCOR) en la Dirección de Operaciones de Emergencia y Rehabilitación (TCE) se hizo efectiva el 1º de marzo de 2002, de conformidad con la decisión adoptada por la Conferencia de la FAO en noviembre de 2001.

Se ha confiado a la nueva Dirección la responsabilidad general del programa de campo para situaciones de emergencia, debido a los vínculos existentes entre las actividades de emergencia y de rehabilitación y a las políticas humanitarias de la FAO. La Dirección desempeñará estas funciones en estrecha colaboración y coordinación con otras dependencias y direcciones de la FAO.

La Dirección se compone de dos servicios y una dependencia:

El Servicio de Operaciones de Emergencia (TCEO) se encarga de iniciar la evaluación de las necesidades de socorro y rehabilitación agrícolas derivadas de catástrofes naturales y de origen humano. Basándose en esta evaluación de las necesidades, el servicio desempeñará una función rectora en la formulación y ejecución de los programas y proyectos de socorro agrícola urgente y rehabilitación temprana.

El Servicio de Programas de Emergencias Especiales (TCES) se encarga de la ejecución efectiva de los programas de emergencia especiales. Se trata de programas que exigen una atención especial, debido al contexto político y de seguridad que rodea a las intervenciones y a la complejidad de la estructura institucional. El TCES es responsable de la intervención de la FAO en el marco del Programa de Petróleo por Alimentos en Iraq y de las actividades futuras de emergencia y rehabilitación temprana de la FAO en la Ribera Occidental y en la Faja de Gaza.

La Dependencia de Políticas Humanitarias y de Rehabilitación (TCER) se encarga de formular recomendaciones con respecto a iniciativas en materia de preparación para catástrofes, actividades posteriores a la crisis y rehabilitación. La dependencia coordina la posición de la FAO con respecto a las políticas humanitarias y vela porque la FAO reduzca la distancia existente entre la existencia en situaciones de emergencia y el desarrollo. La dependencia mantiene contactos con los organismos pertinentes de las Naciones Unidas que se ocupan de asuntos humanitarios. Además, la TCER apoya las actividades de programación, planificación, presupuestación y presentación de informes de la dirección y asegura unas corrientes de comunicación externa adecuadas y oportunas.

 

 

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FAO, 2002