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Cumbre Parlamentaria Mundial contra el hambre y la malnutrición

La Cumbre Parlamentaria Mundial contra el Hambre y la Malnutrición girará en torno a tres grandes temáticas que se abordarán desde el punto de vista de la acción parlamentaria que incluye la acción legislativa y el seguimiento a la acción del ejecutivo. En los temas 1 y 2 el énfasis corresponderá a la acción legislativa en los diferentes dominios de política pública relevantes a cada caso. En el tercer tema el foco de la discusión se centrará en las propuestas de acción para mejorar el impacto de las políticas públicas y potenciar la contribución de los diferentes actores al logro del ODS2: presupuesto y asignación de recursos, promoción de una inversión responsable y seguimiento de la ejecución presupuestaria y de políticas.

Género, cambio climático y sostenibilidad serán aspectos transversales a los tres temas.

Tema 1: Prioridades en el camino hacia el Hambre Cero

A pesar de los avances de las dos últimas décadas, todavía hay 815 millones de personas que padecen subalimentación. Este bloque temático abordará las experiencias y lecciones aprendidas en materia legislativa para orientar las políticas de seguridad y/o soberanía alimentaria y para la realización del derecho a una alimentación adecuada, desde la perspectiva de la multisectorialidad, pero también desde la perspectiva de las políticas sectoriales que tienen capacidad para atacar a las causas profundas del hambre. Cabe mencionar factores que impiden o limitan la capacidad de la población a desarrollar su potencial y alimentarse adecuadamente y con dignidad.

Factores que por ejemplo afectan a numerosos agricultores, pastores, pescadores y población rural, con especial incidencia para las mujeres, que produciendo alimentos pasan hambre. Hay una variada experiencia que aborda temas como la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques, la agricultura familiar, la pesca artesanal y la acuacultura, la agro-forestería, la agroecología y el acceso a técnicas apropiadas que permitan un uso sostenible de los recursos, el acceso y uso del agua, el acceso a mercados y la reducción de pérdidas, así como las políticas de protección social con enfoque de desarrollo, que pueden contribuir a llevar el debate a aspectos concretos y significativos para el conjunto de participantes.

Por último hay que destacar que este bloque incluye la perspectiva de sostenibilidad y la necesidad no solo de erradicar el hambre para 2030, sino de hacerlo de un modo sostenible para evitar retrocesos futuros.

Tema 2: El reto de una nutrición saludable para todos

Las deficiencias de micronutrientes afectan a más de dos mil millones de personas. El sobrepeso y la obesidad crecen en todo el mundo. Tanto la desnutrición como los problemas de obesidad generan una carga adicional a las políticas pública de salud.   La malnutrición, además de vulnerar el derecho a la alimentación, genera un elevado costo social y financiero.

Contrarrestar los efectos negativos de la transición alimentaria y nutricional y de los cambio de estilos de vida en la nutrición y la salud requiere de una nueva batería de políticas y medidas legislativas capaces de producir cambios de comportamiento no solo en los individuos en su faceta de consumidores, también en la cultura del cuidado y en los actores del sistema alimentario.

Tema 3: Una acción efectiva para alcanzar el ODS 2

El tercer bloque se orienta a debatir las acciones que pueden desarrollar los parlamentarios para que las políticas públicas y la acción de los actores no gubernamentales tengan un impacto positivo mayor en la erradicación del hambre y la malnutrición. Se contempla el trabajo del parlamento en el seguimiento a la acción del ejecutivo, acción que permite retroalimentar y redirigir la ejecución de las políticas para subsanar deficiencias y promover su mejora, tanto mediante la acción sobre casos concretos como en la rendición de cuentas sobre resultados macro y la consecución de avances en base a indicadores.

Un segundo punto es la asignación de recursos (financieros y humanos) y la mejora de la calidad/capacidad de los mismos a través de los debates presupuestarios.

Igualmente pueden ser de interés las alianzas y colaboraciones que algunos parlamentos han establecido con universidades, centros de investigación y pensamiento, fundaciones y sociedad civil para disponer de mayor capacidad de análisis y seguimiento.

Por último, pero no menos importante hay acciones de orden legislativo que tienen que ver no tanto con la regulación sectorial como con el marco propicio para la inversión y la acción de los actores no gubernamentales, tales como marcos de inversión responsable, mecanismos de alianzas público privada y del tercer sector, o marcos inclusivos de acceso a financiación y seguros que permitan desarrollar el potencial de los grupos vulnerables.