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Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición (CIN-2), 19-21 de noviembre de 2014

Mensajes clave

1. Mejorar la nutrición de las personas en todas partes, especialmente en los países de ingresos bajos y medios.

Si bien se han logrado avances significativos en los últimos 20 años, siguen existiendo niveles persistentes e inaceptablemente altos de subalimentación -tanto de hambre como de deficiencias de micronutrientes, en particular en los países en desarrollo-. Además, la carga del sobrepeso y la obesidad está creciendo rápidamente. Todas ellas son formas de malnutrición.   

  • La prevalencia del hambre se ha reducido, pero hay demasiada gente que la sigue sufriendo: al menos 805 millones de personas (1 de cada 9) en 2012–14, ello supone un 21 por ciento menos que los mil millones que se calculaba existían en los años 1990–92.
  • El retraso del crecimiento (baja talla para la edad) y la emaciación (bajo peso para la talla) también han disminuido, tanto en número como en la prevalencia, pero se calcula que 161 millones y 51 millones de niños menores de cinco años, respectivamente, se veían aún afectados en 2013 .
  • La carencia de micronutrientes, o “hambre oculta”, debido a la falta de vitaminas y minerales en la dieta, siguen en gran medida sin controlar, afectando a unos 2 000 millones de personas (cerca del 30 por ciento de la población mundial), con consecuencias graves para la salud.
  • Las tasas de obesidad, en niños y adultos, han estado subiendo rápidamente, al igual que la incidencia de enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta, como enfermedades del corazón, ictus, cáncer y diabetes. Se estima que unos 42 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso en 2013. Más de 500 millones de adultos son obesos.
  • Muchos países en desarrollo se enfrentan ahora a las múltiples cargas de la malnutrición, con personas que viven en las mismas comunidades -a veces incluso en los mismos hogares- que sufren de desnutrición, deficiencias de micronutrientes y obesidad. Las comunidades más vulnerables a nivel nutricional incluyen a menudo familias de ingresos bajos, pobres en recursos, excluidas socialmente, sufriendo inseguridad alimentaria y económicamente marginadas. Es probable que estos niveles inaceptablemente altos de desnutrición persistan, a menos que estas comunidades tengan acceso a servicios de salud, agua y saneamiento, insumos agrícolas y asistencia técnica, educación, empleo y protección social: servicios que son esenciales para una buena nutrición.

2. Una buena nutrición requiere sistemas alimentarios más sostenibles, equitativos y resilientes.

Los sistemas alimentarios no sólo deben producir más alimentos, sino también ayudar a garantizar dietas más nutritivas, variadas y equilibradas. El término “sistemas alimentarios” incluye los recursos, medio ambiente, personas, instituciones y procesos mediante los cuales los alimentos se producen, procesan, almacenan, distribuyen, preparan y consumen. Los sistemas alimentarios determinan la cantidad, así como la calidad de la oferta de alimentos en términos de contenido de nutrientes, la diversidad y la seguridad.

3. Invertir en nutrición para poner fin a todas las formas de malnutrición

La eliminación de la malnutrición en todas sus formas es un imperativo por razones éticas, políticas, económicas y sociales. Mientras que el costo de hacer frente a los efectos de la malnutrición -ya sea en términos fiscales, económicos o humanos- es alto, el costo de la prevención es mucho menor. La malnutrición en todas sus formas cuesta entre 2,8-3,5 billones de dólares, equivalente a entre el 4 y el 5% del PIB mundial, o unos 400-500 dólares EEUU por persona.

Invertir en nutrición mejora la productividad y el crecimiento económico, reduce los costos de atención de salud y promueve la educación, la capacidad intelectual y el desarrollo social.

Los hogares nutricionalmente más vulnerables tienden a consumir dietas que son monótonas y pobres en nutrientes, a menudo con alimentos ricos en carbohidratos con poca diversidad. En línea con el lema de la CIN2 “Mejor nutrición, mejor vida”, las vidas de las personas en todo el mundo mejorarán si podemos mejorar su alimentación.

4. Mejorar la nutrición es una cuestión pública y responsabilidad de todos.

La malnutrición es una de las mayores amenazas para la salud y el bienestar de las personas. Impone costes de salud, sociales y económicos inaceptablemente altos, especialmente para las mujeres, los niños y los ancianos, y de forma más general en las familias y la sociedad. Tiene un impacto negativo en el desarrollo humano físico y cognitivo, y por tanto también en la productividad y el crecimiento económico.

Mejorar la nutrición, y garantizar para todos el acceso a una dieta saludable, no es responsabilidad del individuo por sí solo. La nutrición es una cuestión pública que debe ser abordada principalmente por los gobiernos, en colaboración con otras partes interesadas, incluyendo la sociedad civil, el sector privado y el mundo académico.

5. La malnutrición es un problema global que requiere soluciones globales y locales

Una reunión mundial es esencial para conseguir el compromiso político de alto nivel necesario para erradicar todas las formas de malnutrición. Los sectores clave -como alimentación y agricultura, salud, agua y saneamiento, protección social, empleo y educación- deben colaborar para garantizar que las políticas están bien alineadas para mejorar el bienestar nutricional de millones de personas en todo el mundo.

La Declaración de Roma de la CIN2 sobre Nutrición y el Marco de Acción esbozan cómo los sistemas y reformas alimentarios y sanitarios nacionales y globales y los sectores relacionados deben trabajar juntos para mejorar los resultados nutricionales.