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La FAO ha identificado las áreas clave en las que está mejor posicionada para responder a las demandas que plantean las tendencias mundiales de desarrollo agrícola y a los desafíos a los que se enfrentan sus Estados miembros. Tras un análisis exhaustivo de las ventajas comparativas de la Organización, se establecieron los objetivos estratégicos que representan las principales áreas de trabajo en las que la FAO concentrará sus esfuerzos para lograr su visión y sus objetivos globales.

Nuestro desafío: hoy en día el mundo puede producir suficientes alimentos para alimentar adecuadamente a todos sus habitantes; sin embargo, a pesar de los progresos realizados en los dos últimos decenios, 842 millones de personas aún padecen hambre crónica. Entre los niños, se estima que 171 millones de menores de cinco años padecen malnutrición crónica (retraso del crecimiento), casi 104 millones tienen falta de peso y unos 55 millones sufren malnutrición aguda (emaciación).

Nuestro mandato es apoyar a los miembros en sus esfuerzos para asegurar que las personas tengan acceso regular a suficientes alimentos de calidad. Podemos ayudar respaldando las políticas y compromisos políticos que promueven la seguridad alimentaria y una nutrición adecuada y asegurándonos de que la información actualizada sobre los retos y soluciones al hambre y la malnutrición esté disponible y accesible.

Se prevé que la población mundial aumente hasta los 9 000 millones de personas en 2050. Está previsto que algunas de las tasas de crecimiento demográfico más altas se produzcan en zonas que dependen en gran medida del sector agropecuario (agricultura, ganadería, actividad forestal y pesca) y que presentan niveles elevados de inseguridad alimentaria. El crecimiento del sector agrícola es también el medio más eficaz para reducir la pobreza y lograr la seguridad alimentaria. Debemos asegurarnos que el aumento de la productividad no sólo beneficie a unos pocos, y que la base de recursos naturales proporcione servicios (polinización, el ciclo de nutrientes en los suelos, calidad del agua, etc) que aumenten la sostenibilidad.

La mayor parte de los pobres del mundo vive en zonas urbanas rurales. El hambre y la inseguridad alimentaria son, por encima de todo, expresiones de la pobreza rural. Por tanto, la reducción de la pobreza rural es esencial para la misión de la FAO. Se ha sacado de la pobreza a muchos habitantes de las zonas rurales en las últimas décadas. En 1990 el 54% de los habitantes de las zonas rurales en los países en desarrollo vivía con menos de 1,25 dólares diarios y estaba era considerado muy pobre. En 2010 la proporción había caído al 35%. La pobreza rural sigue estando generalizada, especialmente en Asia meridional y África. Estas regiones también son las que menos progresos han hecho en la mejora de los medios de vida rurales. La FAO lucha para ayudar a los pequeños agricultores a mejorar la productividad agrícola, mientras que su objetivo es también aumentar las oportunidades de empleo no agrícola y encontrar mejores maneras para que las poblaciones rurales gestionen los riesgos ambientales.

Con una globalización creciente, la agricultura dejará de existir como sector independiente pasando a ser solo una parte de una cadena de valor. La cadena de valor tiene puntos, desde la producción hasta la elaboración y las ventas, donde el conjunto está muy concentrado, integrado y globalizado. Esta situación supone un gran desafío económico para los pequeños agricultores en muchos países en desarrollo, que pueden verse excluidos de partes importantes de la cadena de valor. Aumentar su participación en los sistemas alimentarios y agrícolas es fundamental para la consecución del objetivo de la FAO de un mundo sin hambre.

Cada año, millones de personas que dependen de la producción, comercialización y consumo de los cultivos, la ganadería, la pesca, los bosques y otros recursos naturales se enfrentan a catástrofes y crisis. Estas pueden sobrevenir repentinamente, como un terremoto o un golpe de estado violento, o producirse lentamente, como los ciclos de inundaciones y sequías. Pueden darse como un suceso aislado, uno puede desencadenar otro o pueden converger e interactuar varios sucesos a la vez y generar efectos en cascada y magnificados. Estas situaciones de emergencia ponen en peligro la producción de alimentos y el acceso a los mismos a escala local, nacional y, en ocasiones, regional y mundial. La misión de la FAO consiste en ayudar a los países a controlar, prevenir y mitigar los riesgos y las crisis y apoyarlos en la preparación y respuesta a los desastres.