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Hacer que la agricultura, la actividad forestal y la pesca sean más productivas y sostenibles

Se prevé que la población mundial aumente hasta los 9.000 millones de personas en 2050. Está previsto que algunas de las tasas de crecimiento demográfico más altas se produzcan en zonas que dependen en gran medida del sector agropecuario (agricultura, ganadería, actividad forestal y pesca) y presentan niveles elevados de inseguridad alimentaria. El crecimiento del sector agrícola es también el medio más eficaz para reducir la pobreza y lograr la seguridad alimentaria.

Se necesitan enfoques innovadores en todo el sector agrícola para aumentar la productividad, conservar los recursos naturales y utilizar los insumos de manera sostenible y eficiente. Tales planteamientos exigirán la participación de los productores en pequeña escala, de las mujeres, de los pueblos indígenas y de los grupos marginados.

La competencia por los recursos naturales, como la tierra, el agua y los océanos, se está intensificando y en muchos lugares está llevando a la exclusión de los usuarios tradicionales con respecto a los recursos y los mercados. Los cambios sociales y demográficos en las zonas rurales también afectan a la mano de obra disponible para la producción. El movimiento creciente de personas y bienes y los cambios en las prácticas de producción dan lugar a nuevas amenazas procedentes de plagas, enfermedades y especies exóticas invasivas. El cambio climático reduce la resistencia de los sistemas de producción y contribuye a la degradación de los recursos naturales. El sector agrícola contribuye al cambio climático y padece al mismo tiempo sus efectos. La mejora de las prácticas y la disminución de la deforestación y la degradación de los bosques ofrecen un potencial importante para la adaptación al cambio climático y su mitigación.

La visión que la FAO tiene de unos sistemas sostenibles de producción del sector agrícola exige la integración en el sector de consideraciones sociales, económicas y ambientales.  Se centra en las maneras de llegar a la transición hacia prácticas sostenibles. Las actividades de la FAO se centran en los siguientes aspectos:

a) el aumento de la eficacia en la utilización de los recursos con el fin de lograr una mayor productividad con menores insumos, al mismo tiempo que se reducen al mínimo los factores externos negativos;

b) la gestión de los riesgos ecológicos, sociales y económicos relacionados con los sistemas de producción agrícola, que incluyen las plagas, las enfermedades y el cambio climático;

c) la determinación y potenciación del papel de los servicios ecosistémicos, especialmente en cuanto a sus efectos sobre la eficacia en la utilización de los recursos y la respuesta a los riesgos, así como su contribución a la conservación del medio ambiente;

d) el fomento del acceso a información y tecnologías muy necesarios.

El desarrollo sostenible: un proceso dinámico

Dado que el desarrollo sostenible es un proceso, no un punto de llegada con una definición única, exige la elaboración de marcos técnicos, de gobernanza y de financiación para la amplia gama de necesidades y contextos locales que respalden a los productores agrícolas y a los gestores de recursos en un proceso dinámico de innovación. La utilización de prácticas de producción y tecnologías sostenibles implica una visión más holística de la producción agrícola y de su conexión con los recursos naturales. Entre estas prácticas se encuentran, por ejemplo, los sistemas agroforestales, la integración de agricultura y ganadería y la producción de agricultura y ganadería, con vínculos entre sí a fin de fomentar la conservación y el empleo de servicios ecosistémicos.

La FAO trabaja en planteamientos integrados ante la producción que:

  • respaldarán la elaboración, la puesta en común y la adaptación de tecnologías pertinentes en el ámbito local, explorarán enfoques para evaluar la repercusión y la vulnerabilidad y para planificar la adaptación, y se centrarán en abordar los obstáculos económicos, institucionales y financieros;
  • crearán marcos propicios para los sistemas de producción racionales desde el punto de vista económico, social y ecológico que incorporen la utilización eficiente de los recursos, la diversificación, la adaptación al cambio climático y la mitigación de sus efectos, los servicios ecosistémicos y la accesibilidad;
  • reforzarán mecanismos e instrumentos internacionales y nacionales de gobernanza pertinentes para la utilización sostenible de los recursos, entre ellos la creación de capacidad para la participación en la negociación y aplicación de instrumentos internacionales;
  • crearán capacidad para acceder a datos y utilizarlos con el fin de respaldar las decisiones en materia de políticas y planificación.