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A statement by FAO Director-General José Graziano da Silva
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20 de noviembre de 2014

 

Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición

Segmento especial:

Declaración de Su Santidad el Papa Francisco

Discurso de bienvenida de José Graziano da Silva

 

Su Santidad,

Es para mí un gran honor darle la bienvenida a nuestra casa y poder decirle que estamos muy agradecidos de que su primera visita a la FAO sea para traer su palabra a esta  Segunda Conferencia Internacional de Nutrición que hemos organizado conjuntamente entre la FAO y la Organización Mundial de la Salud, la OMS.

El hambre, la malnutrición y la desigualdad son una realidad que nos corresponde a nosotros transformar en una historia del pasado.

Su Santidad nos habló sobre estos temas en junio de 2013 cuando recibió en la Santa Sede a los participantes de la Conferencia de la FAO.

En aquella ocasión, dijo que era verdaderamente escandaloso que millones de personas siguiesen sufriendo y muriendo de hambre en el Siglo XXI, a pesar de que hubiesen suficientes alimentos para toda la humanidad, para no hablar del desperdicio de alimentos que vemos por todos los lados.

En los últimos años la agenda de la equidad social ha renacido con fuerza. Lo vemos, por ejemplo, en sus propias palabras cuando nos dice: "La solidaridad, entendida en su sentido más profundo, es una forma de hacer historia".

Eso es lo que Su Santidad nos enseñó cuando hizo historia al promover una reunión con los movimientos sociales de todo el mundo a finales de octubre pasado.

Permítame tomar prestado ese término para decirle que su presencia hoy con nosotros es también una manera de hacer historia.

La solidaridad en la erradicación del hambre y de la miseria, y en hacer realidad la seguridad alimentaria para todos, son pilares fundamentales del futuro sostenible que queremos, independientemente de la raza, la religión o los recursos.

No podemos permanecer indiferentes ante el hambre que afecta a más de 800 millones de personas.

Tampoco ante la deficiencia de micronutrientes que impiden que dos mil millones de personas tengan una vida sana y plena.

Y tampoco ante la obesidad, que afecta a 500 millones de adultos y que es un problema creciente especialmente en los países en desarrollo de ingresos medios.

Los valores humanos, sociales y éticos que Su Santidad defiende están presentes en la Declaración de Roma sobre la Nutrición y su Marco Asociado de Acción que esta Conferencia adoptó ayer.

Estoy seguro de que los países aquí presentes se encargarán de transformar en resultados concretos el compromiso de garantizar una mejor nutrición y el derecho a la alimentación adecuada para todos.

Santo Padre,

La erradicación del hambre y de la miseria deben ser las bases de un futuro mejor para todos. Es lo que queremos con la agenda
de desarrollo post-2015 y a la cual estamos contribuyendo con esta Conferencia.

Por primera vez en la historia, la humanidad puede decir que la miseria no es un destino fatal y que el hambre es perfectamente evitable.

La presencia de Su Santidad hoy entre nosotros refleja esa convergencia ecuménica que cada vez más se extiende entre pueblos de latitudes, culturas y puntos de vista diferentes.

Por todo eso, le damos nuestra más cálida bienvenida, y le invitamos a hacer uso de la palabra ante esta asamblea.