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A statement by FAO Director-General José Graziano da Silva
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26 de enero de 2017

La V Cumbre de la CELAC 2016 


Excelentísimo señor Presidente Medina,

Señores Jefes de Estado y de Gobierno,

Distinguidos invitados, ministros, representantes de organizaciones internacionales,

Hoy voy a presentarles dos informes:

Uno es el Informe de Avances del Plan de Seguridad Alimentaria. Ustedes recordarán que en la primera reunión de la CELAC en Santiago de Chile, se acordó preparar un plan de seguridad alimentaria y nutricional para los países de América Latina y Caribe. Lógicamente, la FAO va presentando los informes de actualización sobre cómo vamos progresando.

También voy a presentarles los resultados del Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe 2016, que la FAO ha producido este año en colaboración con la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud sobre el tema de la nutrición en la región de América Latina y el Caribe.

Y al final voy a hablar un poco de nuestras preocupaciones sobre el impacto del cambio climático, que puede amenazar seriamente la seguridad alimentaria y nutricional de la región.

Empezaré hablando del plan preparado por la FAO, con apoyo de la CEPAL y de ALADI, Seguridad Alimentaria, Nutrición y Erradicación del Hambre CELAC 2025. Hemos estado acompañando ese progreso, estamos bien posicionados y es posible conseguir la meta de erradicar el hambre en América Latina y el Caribe en el año 2025.

La subnutrición en la región bajó bastante rápidamente entre el año 1990 y 2014, pasando del 14 al 5 por ciento. En términos de números absolutos, bajamos de 60 millones de hambrientos en el año 1990 a menos de 30 millones de hambrientos en el año 2014.

Hasta ahora, no hemos detectado un retroceso en términos de nutrición en la región pese el aumento del desempleo.

El crecimiento ha sido clave para reducirla, pero en estos últimos dos años, en los que aumentó el desempleo y disminuyó la  tasa de crecimiento, aun no se observa el impacto. Y eso se debe, sobre todo, a la buena cobertura de los programas sociales que se han implementado en prácticamente todos los países de América Latina y del Caribe, como enfatizaba ayer Alicia Bárcenas de la CEPAL.

El estudio de la CEPAL apunta que es necesario tratar de conservar los logros alcanzados, preservando las inversiones sociales en estos momentos de crisis para evitar retrocesos. Sé que es un tema delicado y difícil, pero apoyamos la recomendación de la CEPAL de que hay que preservar esos avances fundamentales de la ciudadanía latinoamericana y caribeña.

En el Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe 2016 mostramos un nuevo tema que se conoce como la doble carga de la malnutrición. A nivel mundial el número de hambrientos va bajando y, por otro lado, crece el número de obesos y el sobrepeso. América Latina vive hoy día una verdadera epidemia de obesidad y sobrepeso. Y los números que traemos para su atención son realmente alarmantes.

Según la Organización Mundial de la Salud, hoy en día, el 57 por ciento de los 360 millones de personas de la región tiene sobrepeso. De ellos, 140 millones de personas son obesas, lo que equivale a un cuarto de la población: uno de cada cuatro latinoamericanos hoy día sufre sobrepeso y, desafortunadamente, la tendencia de crecimiento del sobrepeso y la obesidad se acelera.

Hay que destacar que el sobrepeso es mayor entre las mujeres, sobre todo las mujeres de mediana edad. Dos de cada 3 mujeres latinoamericanas y caribeñas tiene problemas de sobrepeso hoy día.

Y también afecta a los niños. Desafortunadamente en América Latina y el Caribe el liderazgo de obesidad es de niños. El 7,2 por ciento de los niños menores de 5 años tienen sobrepeso u obesidad. Esto significa básicamente que esos niños comen mal, poco, insuficiente, y, sobre todo, que comen una gran cantidad de calorías en cereales, comida rápida, mucho azúcar, sobre todo en bebidas y jugos, y eso va afectando al sistema generando sobrepeso y obesidad.

Una receta que se ha implementado con bastante éxito son las políticas de alimentación escolar son las compras locales de la agricultura familiar. Estamos impulsando una reeducación alimentaria de los niños en la escuela. Esos niños reciben una merienda escolar con productos frescos, frutas, ensalada, huevos, pescado, comprados en la cercanía de la escuela, compras en la localidad. Lo que resulta en un producto de mejor calidad y a un precio mucho más barato porque lo que encarece los alimentos en América Latina es el proceso de empaquetado y almacenaje. Así que vamos ya recogiendo, en varios países de la región, resultados muy positivos con la aplicación de ese programa de alimentación escolar con compras locales de la agricultura familiar.

Sobre este asunto de la educación alimentaria de los niños, quiero subrayar la importancia que han jugado los Frentes Parlamentarios. Hemos creado frentes parlamentarios en prácticamente todos los países de la región. La coordinación de los frentes parlamentarios se inició bajo el liderazgo de una parlamentaria dominicana, Guadalupe Valdez, que actualmente es embajadora de la FAO para el Programa Hambre Cero. Actualmente la coordinación del Frente Parlamentario contra el Hambre corresponde a Maria Augusta Calle, del Ecuador. El liderazgo con que llegan los parlamentarios de compartir leyes de un país a otro, ha permitido incluir en la mayoría de los países de la región una institucionalidad apropiada y adecuada para implementar los programas de seguridad alimentaria y nutricional.

Quiero también destacar el liderazgo de la región en el tema de género, sobre todo el trabajo realizado por el Grupo de Adelanto de la Mujer, que se reunió en El Salvador. Esta mañana tuve la oportunidad de tratar con el Presidente Cerén, que ostentará la próxima presidencia pro tempore, la importancia de poner énfasis en el tema de la obesidad entre mujeres y niños y la necesidad de una reeducación alimentaria para reducir el crecimiento explosivo de la obesidad.

Quiero referirme ahora a otro tema: el impacto del cambio climático en la región y cómo está afectando la seguridad alimentaria.

Según la FAO, hoy en día hay 3 subregiones de América Latina y el Caribe fuertemente afectadas por el impacto del cambio climático. Uno es el Corredor Seco de Centroamérica, formado básicamente por El Salvador, Nicaragua, Honduras y Guatemala. Ahí hemos visto repetidas sequías y sequías prolongadas en el tiempo.

Una segunda región son las pequeñas islas del Caribe, devastadas por huracanes todos los años, repetidamente. Es difícil que haya un año en que no se produzcan desastres en una de las islas de esta región del Caribe.

Y finalmente, una tercera región que me preocupa es la región andina de la Puchana, que cada vez tiene menos agua disponible.

En esas tres regiones, el impacto sobre la agricultura, sobre todo la agricultura familiar, los pastores y también sobre los pescadores artesanales es muy fuerte, y el manejo de agua es la preocupación central. No hablamos de agua para la producción agrícola o ganadera, hablo de agua para beber, agua potable, que es uno de los derechos fundamentales del ser humano. Cada vez tenemos menos agua potable disponible en esas regiones fuertemente afectadas.

Es importante aclarar que el cambio climático no reduce la disponibilidad total de agua, esta es más o menos constante. Lo que afecta es a la distribución del agua potable y el agua salada y también la distribución a lo largo del año. Cada vez más las lluvias se concentran en periodos más cortos, más agua en menos tiempo, lo que coloca y pone en relieve el tema de almacenamiento de agua. El almacenamiento de agua es la gran debilidad que tenemos en la región, la capacidad de almacenar agua potable, sobre todo, y agua que se pueda utilizar para la crianza de animales y la agricultura.

Como saben, la agricultura responde por el 70 por ciento del consumo de agua en la región y, cada vez más, se vislumbra una competencia entre el uso de agua para la producción agropecuaria y minera, y el uso de agua para consumo humano.

Quiero dejar aquí una información importante y es que la FAO es una de las agencias acreditadas por el Fondo Verde del Clima. Ese Fondo Verde del Clima es donde se vislumbra que tendremos los recursos disponibles para financiar acciones para aminorar el impacto del cambio climático, sobre todo para el manejo del recurso de agua.

La FAO ya está trabajando con cada uno de los países para conocer sus planes y sus necesidades. Ya hemos hecho una primera ronda y recopilado programas por un importe de casi 2 000 millones de USD. Ahora estamos en fase de elaborar esos proyectos.

Quiero solicitar la atención de los señores jefes de Estado y de Gobierno, de los señores ministros. Los primeros recursos deberán estar disponibles el próximo año 2018, y serán importes elevados. Son recursos por un monto bastante superior a los que estamos acostumbrados a manejar y muchos de los países no tienen una institucionalidad adecuada para manejar esos recursos del Fondo Verde, sobre todo porque no tienen la capilaridad suficiente para aplicar esos recursos.

Permítanme poner el ejemplo de El Salvador, que está reformulando sus proyectos de 150 millones de USD para 104 municipalidades y el Corredor Seco.

No obstante la elaboración de los proyectos, hay una preocupación sobre qué institucionalidad vamos a poder crear para la implementación en todas las municipalidades.

Les transmito esta preocupación que tenemos de cómo formular una institucionalidad y una administración adecuada para la autorización de los recursos que nos llegarán pronto del Fondo Verde.

Muchas gracias.