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Declaración del Director General de la FAO José Graziano da Silva
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17 Octubre 2013

Año Internacional de la Quinua

Cosecha simbólica de la Quinoa durante la semana Mundial de la Alimentación

 

Excelentísima Señora Nadine Heredia Alarcón de Humala, Embajadora Especial de la FAO para el Año Internacional de la Quinua,

Excelentísima Señora Nemesia Achacollo Tola, Ministra de Desarrollo Rural y Tierras de Bolivia

Distinguidos invitados, Señoras y señores,

Quisiera comenzar agradeciéndole a la Primera Dama del Perú que, junto al presidente de Bolivia, Evo Morales, por haber llevado y compartido por todo el mundo las excepcionales propiedades de la Quinua como Embajadora Especial para este Año.

En estos meses, hemos dedicado gran parte de nuestros esfuerzos a la promoción de la quinua, ese superalimento andino, en todo el mundo.

Lo hemos hecho, como digo siempre, con el convencimiento de que la Quinua y otros granos y cultivos infrautilizados pueden desempeñar un papel fundamental en la erradicación del hambre y en la promoción de una alimentación más saludable.

Eso se debe no a sus cualidades nutricionales, sino también a su versatilidad agronómica.

Hemos tenido unos meses repletos de actividades.

Y me gustaría empezar citando un ejemplo muy cercano. En un intento por mostrar la extraordinaria capacidad de adaptación de la Quinua a distintos climas y terrenos, en abril plantamos distintas variedades de Quinua de Perú, Estados Unidos e Italia en el jardín de la FAO, por nuestro maestro jardinero Victorio.

La mayor parte de estas variedades serán las que utilizaremos hoy en la cosecha simbólica que haremos tras esta presentación.

Las variedades plantadas han crecido con éxito, mostrando la adaptabilidad de la Quinua también al clima mediterráneo.

A lo largo de estos meses hemos querido acercar el legado de los pueblos andinos al mundo.

Para lograrlo, hemos desarrollado distintas actividades de comunicación para llamar la atención sobre su potencial, entre las que destaco la preparación de un recetario internacional de la quinua que será lanzado en el mes de diciembre.

También hemos puesto en marcha iniciativas académicas y muestras artísticas. Hemos generado debate.

Hemos centrado mucha de nuestra investigación en la Quinua, hemos hecho publicaciones para difundir sus cualidades y para sistematizar su clasificación.

Hemos promovido el intercambio de conocimientos entre países tradicionalmente productores de la quinua y países interesados en su potencial cultivo.

Por ejemplo, investigadores peruanos han viajado recientemente a Yemen para intercambiar experiencias y conocimientos en torno al cultivo de la quinua.

En la República Popular China se ha comenzado a apoyar el cultivo de la quinua por agricultores familiares.

Confiamos en que este trabajo contribuirá al bienestar de miles de pequeños agricultores y consumidores en todo el mundo. 

Para terminar, me gustaría destacar uno de los frutos principales de este Año:

Además de los Proyectos de Cooperación Técnica en Chile y en la Región Andina para la intensificación sostenible de la producción de quinua y el fortalecimiento del sistema alimentario, también se están formulando proyectos que incluyen alrededor de 24 países en África, Asia y el Mediano Oriente para impulsar el cultivo de la Quinua en distintos contextos.

Algunos se encuentran en una fase inicial y otros en un estadio mucho más avanzado. Pronto vamos a ver la quinua crecer también en Bután, Brunei, Sri Lanka o Yemen, y quizás en los países del Sahel.

Todos tienen como objetivo la introducción de variedades de cultivo de Quinua previo análisis y valoración del ecotipo más adecuado a las características del país y de la zona en la que se introducen.

Para ello, estos proyectos incluyen el traslado de semillas procedentes de los Andes y la capacitación de los agricultores locales tanto en el manejo del cultivo y su procesamiento como en su inserción en el mercado local.

Los proyectos incorporan también campañas de información para la adaptación del consumidor a un nuevo producto.

Cultivos como el maíz o la papa fueron precursores al ser introducidos en lugares en los que, en teoría, no pertenecían. Queremos que la quinua sea tan conocida en el futuro como el maíz y la papa.

Especial relevancia ha tenido también el Congreso Mundial de la Quinua celebrado en Ecuador en julio.

En ese sentido, me gustaría subrayar la importancia de la colaboración mantenida con los sectores académicos, la sociedad civil y el sector privado para la mayor producción y utilización de este grano, que también tiene gran potencial en esquemas de agricultura familiar.

La semana pasada tuve oportunidad de hacer balance de este año con el Ministro de Agricultura de Perú, Milton von Hesse La Serna.

En nuestro encuentro pude confirmarle que a fin de año participaré en las actividades de clausura del Año Internacional que se están organizando en Bolivia en el 14 de diciembre y en el Perú el 16 de diciembre.

Seguiremos apoyando la iniciativa del gobierno peruano de promocionar semillas de quinua de calidad y de desarrollar nuevas variedades de alto rendimiento para atender la creciente demanda interna en los países productores y también a la nueva demanda externa. Apoyaremos también al Centro Internacional de la Quinua que tendrá su sede en La Paz.

Este no es un informe, ya que aún nos quedas varios meses de actividad sobre el Año Internacional de la Quinua. Sin embargo, es una oportunidad de mostrar lo que podemos hacer cuando trabajamos juntos.

Esperamos que el legado ancestral de la quinua, como siempre decimos, un futuro sembrado hace miles de años, haya empezado con esta celebración su gran salto al futuro.

Muchas gracias.