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Declaración del Director General de la FAO José Graziano da Silva
 Conferir com o discurso proferido

16 de diciembre de 2013

Ceremonia de cierre del Año lnternacional de la Quinua

 

Saludo

Excelentísima Señora Nadine Heredia, Primera Dama de la Nación y Embajadora Especial de la FAO para el Año Internacional de la Quinua,

Sr. Mauricio Rodríguez, Presidente Regional de Puno, 

Sr. Milton von Hesse, Ministro de Agricultura, 

Sra. Mónica  Rubio, Ministra de Desarrollo e Inclusión Social,

Sra. Magali Silva, Ministra de Comercio Exterior y Turismo,

Sr. John Preissing, Representante de la FAO en el Perú,

Señores autoridades de gobierno,

Señores productores, 

Queridos vecinos de Capachica,


En mi país hay un verso que no se me ha salido de Ia cabeza desde que supe que iba a venir a participar en esta actividad.

Dice algo así: cuando uno sueña solo, el sueño es solo un sueño; pero cuando es un sueño colectivo, cuando todos sueñan lo mismo, el sueño se convierte en realidad.

Hoy nos reunimos para celebrar un sueño cumplido: la realización del Año Internacional de la Quinua.

Desde que propusiéramos la realización de este Año Internacional en una reunión con el gobierno de Perú y otros países andinos en la Oficina Regional de la FAO hasta que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobara su celebración pasó poco menos de un año.

En 2013, el Año Internacional de la Quinua ha cumplido con creces su meta, dejando de lado siglos de olvido y entrando con renovadas fuerzas en la alimentación del futuro.

La quinua sigue hoy el camino trazado antes por el maíz y la papa. Son dos alimentos que también se originaron en las culturas de las Américas y que hace mucho que son parte de la alimentación diaria de millones de personas alrededor de todo el mundo.

Pero la quinua no es sólo fruto de la naturaleza sino de las personas que la han cultivado. Por ello, durante este año no sólo hemos celebrado a un grano, sino a toda la cultura  que lo ha sabido resguardar, cultivar y mejorar.

Los pueblos andinos, como el orgulloso pueblo  peruano, han trabajado la riqueza de quinua durante miles de años, manteniendo vivo este legado alimenticio, propagando sus distintas variedades, fortaleciendo sus semillas y desarrollando una amplia y única gastronomía basada en este alimento.

Lo que los países, la FAO y la comunidad internacional han hecho es utilizar la sabiduría del pasado para garantizar un futuro mejor.

Como ustedes saben, casi la totalidad de la producción mundial de quinua está en manos de los pequeños agricultores  familiares.
 
Y es a ellos a quienes debemos recordar cuando disfrutamos de sus beneficios, ya que este año han logrado multiplicar su oferta, fortaleciendo  el desarrollo del mercado nacional e internacional.
 
El Año Internacional de la Quinua también nos recuerda que existen otros alimentos tradicionales y cuyo potencial no es plenamente explorado.
 
Recuperar estos alimentos significa valorar culturas y mejorar la calidad nutricional de la alimentación de millones de personas.
 
Además, se trata de una buena estrategia para hacer frente al alza de los precios internacionales de los alimentos, ya que ayuda a garantizar la seguridad alimentaria de las familias pobres en las áreas rurales.
 
La quinua ha comenzado a echar raíces en todos los rincones del planeta. Veintiséis países de África, Asia y del Cercano Oriente han manifestado a la FAO su interés en experimentar el cultivo de este grano andino.
 
Estamos apoyando a estos gobiernos, introduciendo semillas, evaluando las siembras y creando capacidades nacionales para trabajar la quinua y su integración en las cadenas alimentarias y en los mercados locales.
 
El Gobierno de Perú, en particular, ha tenido una enorme generosidad y voluntad al apoyar estas iniciativas.
 
Para fomentar este proceso de apropiación en toda la ciudadanía, se han publicado distintos libros sobre este alimento.
 
A través del Instituto Nacional de Innovación Agraria del Ministerio de Agricultura y Riego y la FAO se publicó el Catálogo nacional de variedades comerciales de quinua del Perú.
 
Hoy tuve el agrado de entregar al Presidente y a la Primera Dama los primeros ejemplares del “Recetario internacional de la quinua: tradición y vanguardia”.
 
No puedo dejar de hacer una mención especial al apoyo que entregó la Primera Dama de la Nación en su calidad de Embajadora Especial de la FAO para la Quinua.
 
Las múltiples intervenciones internacionales y acciones de la Primera Dama a favor de elevar la visibilidad de este cultivo han sido un factor de éxito fundamental en las celebraciones de este año.
 
Por ello, como FAO estamos honrados por el hecho de que la Señora Nadine Heredia haya aceptado nuestra invitación para seguir acompañándonos como Embajadora Especial de la Quinua durante el 2014, cuando celebremos el Año Internacional de la Agricultura Familiar.
 
La convicción que han demostrado la Primera Dama y el gobierno al otorgar tan alta prioridad en sus agendas a la quinua es una señal más del compromiso del Perú con la erradicación del hambre y la pobreza y el desarrollo rural.
 
Ese compromiso queda de manifiesto en los positivos índices de seguridad alimentaria del país, que le valieron el reconocimiento este año de parte de la FAO por haber cumplido la meta del hambre establecida en el primer Objetivo de Desarrollo del Milenio y también con la Meta de la Cumbre Mundial de la Alimentación, reduciendo a la mitad la proporción y el número total de personas que sufren hambre dos años antes del plazo de 2015.
 
El esfuerzo de Perú ha contribuido también a que Sudamérica sea una de las regiones que más ha avanzado en la lucha contra el hambre en los últimos veinte años. El compromiso de nuestra región con la seguridad alimentaria se materializa en la Iniciativa América Latina y Caribe Sin Hambre 2025, suscrita por todos los países de la región.
 
Por último, quiero reconocer el aporte fundamental que hacen las mujeres de Puno, por sus labores en la transmisión y conservación de conocimientos tradicionales vinculados al cultivo de quinua, así como a la preservación de su diversidad de especies.
 
Aunque el Año Internacional de la Quinua está a punto de acabar, la tarea de rescatar cultivos olvidados o subutilizados esta recién comenzando. Desde la FAO nos comprometemos a seguir apoyando el desarrollo de la quinua como una alternativa para aquellos países que sufren de inseguridad alimentaria.
 
Este año hemos dado un gran paso adelante, pero el camino que queda por delante es aún más largo, ya que la meta es lograr hambre cero en todos los países del mundo.
 
Me despido haciendo un llamado a todos para que redoblemos nuestros esfuerzos, conscientes de que hoy, gracias a la quinua, podemos empezar a cosechar los frutos de un futuro sembrado hace miles de años.
 
Muchas gracias.