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粮农组织总干事若泽•格拉济阿诺•达席尔瓦所作的声明
 以会场发言为准

7 de mayo del 2014 

33ª Conferencia Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

Excelentísimo Carlos Casamiquela, Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de Argentina, y Presidente saliente de la Conferencia Regional de la FAO

Excelentísimo Carlos Furche, Ministro de Agricultura de Chile y Presidente entrante de la Conferencia Regional de la FAO

Sus Excelencias Ministros,

Distinguidos Representantes Permanentes junto a la FAO

Representantes de la sociedad civil y de la iniciativa privada,

Colegas de la FAO y del Sistema Naciones Unidas,

Señoras y señores,

Hace dos años nos reunimos en Buenos Aires para nuestra anterior Conferencia Regional. Yo había recién asumido la Dirección General de la FAO.

Hoy vuelvo delante de ustedes para rendir cuentas sobre lo que hemos hecho para transformar la FAO, y para presentarles como proponemos fortalecer los esfuerzos de América Latina y el Caribe por la seguridad alimentaria un desarrollo inclusivo y sostenible.

Yo quisiera empezar enmarcando la transformación de FAO en el contexto actual. Estamos a poco más de 600 días al plazo de cumplimento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Cerca de 60 países ya superaron la meta de reducir la subalimentación por la mitad, establecida en su primer objetivo.

16 de ellos son de esta región: Argentina, Barbados, Brasil, Chile, Cuba, Dominica, Guyana, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú, San Vicente y las Granadinas, República Dominicana, Uruguay, y República Bolivariana de Venezuela.

Esa meta también está al alcance de América Latina y el Caribe en su conjunto. Desde 1990, la proporción de subalimentación en la populación cayó del 15 al 8 por ciento. En el mismo periodo, el número de personas que viven con hambre en la región se redujo del 66 a 47 millones. El desafío es bajar ese número a cero.

En los últimos años, los países de América Latina y el Caribe han dado pasos importantes para fortalecer la institucionalidad, los marcos legales y los sistemas de gobernanza necesarios para promover la seguridad alimentaria.

La FAO ha sido una aliada de primera hora en este esfuerzo liderado por los gobiernos y abrazado por la sociedad latinoamericana y caribeña.

El mejor ejemplo de nuestro esfuerzo común es la Iniciativa América Latina y Caribe Sin Hambre, lanzada el 2006 y refrendada por los Jefes de Estado y de Gobierno el 2009.

Y seguimos avanzando.

En Diciembre del 2013, el Alba-Petrocaribe aprobó el Plan de Acción para la Erradicación del Hambre y la Pobreza, apoyado por FAO, y financiado por la República Bolivariana de Venezuela.

Este plan es un ejemplo más de la Cooperación Sur-Sur que se multiplica en la región. Esta semana tendremos la oportunidad de firmar un nuevo acuerdo de Cooperación Sur-Sur, a través de lo cual México apoyará la seguridad alimentaria en Centroamérica.

La erradicación del hambre y de la pobreza extrema también encabeza el Plan de Acción para ese año de la Comunidad de Estados Latinoamericano y Caribeños, CELAC, con la cual la FAO trabaja mano a mano.

Esas acciones refuerzan las políticas nacionales de la cual hacen parte el apoyo a la agricultura familiar y el refuerzo de la protección social, incluyendo las transferencias de ingresos que benefician un 20 por ciento de la población regional.

Quisiera resaltar que vincular lo productivo y lo social para garantizar la seguridad alimentaria es esencial en un mundo, y en una región, donde la principal causa del hambre ya no es la producción insuficiente sino la falta de acceso.

También quisiera destacar aquí el rol de la agricultura familiar, que preserva, recupera y valora los alimentos tradicionales como la quinua y la papa celebrados en Años Internacionales anteriores; y que es la principal responsable por la oferta de alimentos en los mercados locales de la región.

Sin embargo, al mismo tiempo en que juega un rol clave para la seguridad alimentaria, muchas veces los agricultores familiares son productores de subsistencia y vulnerables al hambre.

Esto resume el potencial y el desafío que enfrenta este sector, que está siendo celebrado el 2014 en el Año Internacional de la Agricultura Familiar, y que es uno de los importantes temas que ustedes debatirán en esta Conferencia Regional.

Quisiera recordar aún que el hambre es la cara más perversa de la malnutrición, pero hay otras caras. La obesidad es la más visible de ellas, y también está presente en esa región. Algunos de sus países enfrentan simultáneamente la doble carga de hambre y obesidad.

Estimular la nutrición saludable es una responsabilidad del Estado, y requiere una acción colectiva involucrando a los sectores de alimentación, agrícola, de salud, y tantos otros.

En noviembre tendremos una oportunidad única para discutir ese tema, en la Segunda Conferencia Internacional de Nutrición, que será organizada por la FAO y la Organización Mundial de la Salud, en Roma. Yo quisiera invitar a los países de la región a participar en esta importante reunión al más alto nivel posible.

 

Señoras y señores, permítanme seguir en inglés.

Ladies and gentlemen,

To move towards food security and sustainable development we need to continue building, consolidating and increasing our ongoing efforts. And we need to be ready to respond to the new challenges in a world in constant transformation.

One major challenge is climate change. And it is intrinsically linked to food security.

We sent this clear message at Rio+20 when we said that there cannot be sustainable development while millions of people continue excluded from a dignified life because of hunger and extreme poverty.

The Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) has put climate change in the headlines with its Fifth Assessment Report, to which FAO contributed.

Let me point out four things that come out.

First, the report confirms that the climate is already changing. That means we need to act now.

Second, the rural poor are particularly vulnerable. They have fewer means to react and they tend to live in marginal production areas where the impact of climate change in agriculture will be felt harder.

Third: climate change has the potential to reconfigure the planet’s food production scenario.

The expected impacts in Latin America and the Caribbean show this clearly.

However, the increase in temperature and the decrease in rainfall could lower productivity in Central America, the Andean region and northeastern Brazil.

Water availability may diminish in Central America and in semi-arid and glacier-melt dependent regions.

Sea level rise and human activities on coastal and marine ecosystems threaten fish stocks, corals and mangroves, especially worrisome in the Caribbean.

Andean countries could see a decrease in dairy cattle, pigs and chicken production and an increase in sheep production.

The regional impact will be varied. And if is true that higher productivity could benefit some exporting countries, most poor households and net food buyers will suffer.

This brings me to my fourth and last point: today, the world produces enough food for its entire population, but climate change reintroduces an element of uncertainty. To ensure we have enough food tomorrow we need to mitigate, adapt and shift to more sustainable food systems.

We have many concrete examples of how to do this. Land-use planning, improved irrigation, groundwater management, zero-till farming, crop diversification, recovery of traditional and indigenous farming systems are only a few of the options.

We have the means respond to the climate change challenge. It is within our reach, but we need to act now. And if we don´t, we will not succeed in eradicating hunger or developing sustainably.

FAO understands what is at stake. That is why climate change is an issue that cuts across all our strategic objectives.

 

Ladies and gentlemen, let me switch back to Spanish.

La FAO no puede quedarse inmóvil si quiere, realmente, entregar el apoyo que ustedes nos requieren para erradicar el hambre y promover el desarrollo sostenible, enfrentar la amenaza del cambio climático, lidiar con la mayor rapidez con que se mueven enfermedades transfronterizas, convivir con la creciente volatilidad de los precios de los alimentos y ampliar la inclusión productiva y social.

Por eso, nos esforzamos en los últimos dos años para transformar la Organización.

Permítame destacar algunos ejemplos de esta renovación.

Primero: concluimos la reforma de la FAO.

Segundo: enfocamos nuestro trabajo. Ahora tenemos cinco objetivos estratégicos. Antes, eran más de diez.

Tercero: aprobamos un plan de trabajo y presupuesto basado en resultados, construido para responder a las demandas de los países, en base a los planteamientos hecho por los países en los órganos de gobernanza de la FAO, incluyendo a las Conferencias Regionales.

Cuarto: reforzamos nuestra capacidad en áreas clave como la protección social, ya que sabemos que la lucha contra el hambre no se gana apenas con producción, Y reforzamos nuestra presencia en las regiones sin perder calidad en nuestro trabajo técnico y normativo.

Quinto: propusimos y ustedes aprobaron estrategias de asociaciones con el sector privado y la sociedad civil. También  seguimos reforzando la colaboración con otras agencias internacionales. En esa región, destacase el trabajo conjunto con CEPAL y el IICA.

Sexto: impulsamos la descentralización.

Los cambios en FAO también repercuten en la región. Permítanme darle algunos ejemplos de cómo esto ocurre.

Quisiera destacar que 27 Marcos de Programación por Países en la región han sido desarrollados o actualizados y ya firmados con los gobiernos.

También hemos reforzado nuestra capacidad en América Latina y el Caribe para mejor atender a las demandas identificadas en la anterior Conferencia Regional de Buenos Aires.

Ocho puestos de Representantes Nacionales fueron llenados. También elevamos el status de nuestras oficinas en Guatemala y Paraguay a Representaciones Plenas, con fuerte apoyo de los respectivos Gobiernos y atendiendo a la demanda de la anterior Conferencia Regional.

Si es verdad que hemos hecho mucho en los últimos dos años, sin embargo aún queda mucho por hacer.

Y nuestro mayor desafío está apenas empezando: implementar el nuevo plan de trabajo de modo descentralizado.

Tres iniciativas regionales están planificadas para ayudar a transformar nuestra visión en resultados concretos en América Latina y el Caribe.

La primera iniciativa está bajo nuestro primer objetivo estratégico de contribuir a la seguridad alimentaria y apoyará a la Iniciativa América Latina y el Caribe sin Hambre.

Ella trabajará en la formulación y aplicación de políticas y programas multisectoriales y apoyará la cooperación entre los distintos actores, incluyendo a la sociedad civil y el sector privado.

La segunda iniciativa regional apoyará a la agricultura familiar y el desarrollo territorial en zonas rurales, dándole atención especial a la población indígena y a las mujeres.

La iniciativa tiene un doble vínculo con el tercer objetivo estratégico: reducir la pobreza rural; y con el quinto: aumentar la resiliencia.

El foco inicial será en Bolivia, Guatemala y el Caribe, en especial a Haití país que ha sido considerado prioritario para la región.

La tercera iniciativa regional busca mejorar los sistemas de alimentos y piensos en el Caribe para reforzar la seguridad alimentaria en la subregión.

Esta iniciativa está en sintonía con los esfuerzos emprendidos por el CARICOM y se centra en el cuarto objetivo estratégico de aumentar la eficiencia y la inclusión en los sistemas alimentarios.

Señoras y Señores,

América Latina y el Caribe se ha convertido en un ejemplo mundial de lucha contra el hambre.

Y quisiera hacer un llamado a los Ministros y Jefes de Delegación presentes en esta Conferencia Regional a reafirmar el compromiso adquirido por los jefes de Estado y Gobierno en el marco de la Iniciativa América Latina y el Caribe sin Hambre: erradicar la subalimentación en nuestros países antes del año 2025.

Los esfuerzos que estamos haciendo no solo impactan las frías cifras del crecimiento económico, sino que tienen una cara humana. El rostro de cada mujer, hombre, niño y niña que supera el hambre es el recordatorio diario que podemos vencer esa lucha.

Erradicar el hambre en esta región puede ser el principal legado que esta generación le deje a la humanidad, y debe ser la principal prioridad mundial en la agenda de desarrollo post-2015.

Lograrlo no sólo abrirá nuevos horizontes para todos los latinoamericanos y caribeños sino que se convertirá en una fuente de esperanza para el resto del mundo.

Como Director General de la FAO, estoy convencido de que podemos lograrlo. Los invito a caminar juntos hacia esa meta.

Muchas gracias por su atención.