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I17 GrasasReferencias útiles: 12 y 13En todo el mundo se producen cantidades cada vez mayores de grasas de diferentes orígenes. Al mismo tiempo, el mercado corriente para la grasa ha disminuido mucho debido a la introducción de detergentes sintéticos y, por consiguiente, existe un excedente de grasa disponible a bajo costo para la alimentación animal.Se pueden añadir grasas y aceites a los piensos con los siguientes efectos: a) La grasa es sumamente rica en calorías y aumenta el valor energético de la ración a niveles imposibles de obtener con otros ingredientes. b) La grasa pura suele ser la fuente de energía más barata disponible. La economía de utilizar la grasa suele mejorarse por el mayor porcentaje de crecimiento y el tiempo más breve de producción. También la adición de grasa permite la inclusión de otros materiales baratos pobres en calorías. c) Algunos de los ácidos grasos son esenciales para los animales. Por esta razón, en algunas fórmulas, especialmente en las de las raciones para terneros, puede ser necesario añadir grasa pura. d) La grasa mejora la apetecibilidad. e) Las grasas eliminan el polvo de los piensos compuestos y reducen el desgaste de las matrices de granulación. J) Los experimentos indican que, añadiendo alrededor del 7% de grasa a los piensos para los animales monogástricos, es posible disminuir la cantidad de excrementos a menos de la mitad, y, por consiguiente, reducir al mínimo los problemas de evacuación de residuos. Antioxidantes. Son sustancias que se añaden a las grasas para evitar que éstas se enrancien. Las grasas rancias son inapetecibles para los animales y pueden resultar incluso tóxicas. Esta toxicidad se suele manifestar en forma de diarrea, trastornos hepáticos y encefalitis. Las grasas y aceites vegetales se suelen extraer con los antioxidantes que contienen naturalmente las plantas. Es necesario añadir algún antioxidante a las grasas animales, por ejemplo BHA (hidroxianisolo butilado), BHT (hidroxitolueno butilado) o etoxiquina; la cantidad corriente es de 125-200 g por tonelada de grasa. Los antioxidantes resultan efectivos únicamente en las grasas de extracción reciente. Estos productos químicos actúan rompiendo la reacción en cadena de la oxidación de la grasa, en cuyo proceso ellos mismos se consumen. Cuando todos los antioxidantes se consumen, la grasa se enranciará. No es posible aumentar la calidad de conservación de la grasa añadiendo más antioxidante, ya que un exceso ejercerá el efecto contrario, o sea acelerará el proceso. Es posible proteger el consumo rápido de los antioxidantes añadiendo 50-100 g de ácido cítrico por tonelada de grasa, con lo cual se regenerarán los antioxidantes consumidos y, añadiendo EDTA (ácido etileno-diamino-tetracético), se conjugarán los vestigios minerales que darán inicio a las reacciones de la cadena oxidativa. Se recomienda la adición de EDTA cuando la grasa entra en contacto con cobre, níquel, cobalto o manganeso, y, en menor grado, con cinc o hierro. La grasa animal estabilizada en los piensos compuestos se conservará fresca durante 4 meses por lo menos, si no se incluye una mezcla mineral. Si se incluye en un pienso que contenga mezcla mineral, la calidad de conservación será bastante mala. Diferentes clases de grasa. La grasa se describe por su origen, punto de fusión (título), cantidad de ácidos grasos libres, color e impurezas. Las grasas animales se describen como sebos cuando son sólidas a más de 40 C; como tocinos, cuando son sólidas, entre 20 C y 40 C, y como aceites, cuando son liquidas, a temperaturas inferiores a 20 C. En general, los sebos proceden de los bovinos u ovinos, los tocinos de los cerdos, caballos o huesos de toda clase, y los aceites de los animales marinos o de los vegetales. El tocino de los cerdos y aves de corral puede ser sumamente variable según la ración. El tocino debe inspeccionarse para determinar su contenido de agua, ya que, utilizando determinados productos químicos, es posible hacer que absorba más agua. El aceite de hígado de pescado, especialmente el de hígado de bacalao, se utilizaba antes mucho como fuente de vitaminas A y D. Sin embargo, se ha visto que se oxidaba muy rápidamente en los piensos mixtos y que perdía su potencia al cabo de unos pocos días; su inclusión en los piensos mixtos es, por consiguiente, antieconómica. El aceite de hígado de pescado tiene valor en la nutrición animal, pero, para conservar su contenido vitamínico, tiene que conservarse en un recipiente frío y herméticamente cerrado, libre del contacto con el aire, y protegido contra una luz fuerte. El aceite de palma es sumamente rico en beta-caroteno. La cantidad varía mucho según el método de elaboración y la fase de madurez del fruto. El fruto inmaduro contiene alrededor de 1 mg de beta-caroteno por kg, el fruto maduro, 3 mg, y el fruto sobremaduro alrededor de 2,5 mg por kg. Esto corresponde para los bovinos a 600, 1900 y 1600 U.I. de vitamina, respectivamente. La pasta de neutralización es un producto de la refinería de los aceites vegetales brutos, que contienen ácidos grasos libres y vestigios de proteína, los cuales tienen que eliminarse antes de su venta para el consumo. Se añade hidróxido sódico al aceite, después de lo cual éste se calienta. A determinada temperatura, el sodio reacciona con los ácidos grasos libres, y se combina con la proteína coagulada térmicamente en glóbulos que se sedimentan en el fondo de la vasija. El aceite refinado limpio se extrae con sifón de la capa superior. Este material se emplea para la producción de jabones, y se llama pasta oleosa. Es rica en ácidos grasos libres, en general más del 35%. La pasta oleosa de soja contiene también xantofila. En un experimento, la masa oleosa de soja, en proporción del 6%, ha dado una buena coloración a las yemas de huevo. La masa oleosa se ha incluido en pequeñas cantidades en las raciones para cerdos y aves de corral. No ha ejercido efectos dañosos, y puede utilizarse de la misma manera que la grasa. Usos. Se ha hecho mucha investigación sobre los efectos de la adición de grasa en los piensos para el ganado lechero. Los resultados han variado mucho y han indicado que no conviene permitir que el contenido total de grasa exceda de 8-10%. Para los rumiantes, se añade tocino moreno a los piensos ya que, en general, consumen grasas de poco precio, si bien la aceptabilidad puede disminuir después de los primeros días. El empleo de leche artificial en la alimentación intensiva se está propagando rápidamente y estos productos contienen 14-30% de grasa. Los piensos iniciales sucedáneos de la leche (para terneros y corderos de hasta 1 mes de edad) contienen 14-18% de grasa. En general, estos productos tienen una base de leche desnatada en polvo a la cual se añade grasa homogeneizada, j unto con minerales, antibióticos y emulsificantes (normalmente lecitina de soja a nivel de 6-9% del total de grasa). Los sucedáneos de la leche para el acabado de bovinos de carne pueden contener hasta un 30% de grasa. Se aconseja utilizar para estos tipos de piensos exclusivamente grasa estabilizada. El tipo de grasa que se suministra a los cerdos es más importante que la calidad. No deben suministrarse a los cerdos grasas rancias o aceites de pescado, con la posible excepción de los animales reproductores. El efecto ablandador de la grasa en la carne de cerdo depende principalmente del grado de saturación de los ácidos grasos de la grasa incluida en la ración. En el cuadro siguiente se dan los porcentajes aproximados de ácidos grasos poli-insaturados de las grasas más corrientes:
Con la inclusión de grasa en las raciones para las aves de corral, es posible aumentar el contenido energético y, al mismo tiempo, lograr un contenido elevado de los otros nutrientes. De esta forma se explota mejor el potencial genético para un rápido crecimiento. Se han empleado raciones para pollos de asar que contienen hasta un 34% de grasa y, al parecer, para los mismos la dosis de grasa sólo se limita por factores económicos. La utilización de grasa en las raciones para pollos de asar puede ser también un método adecuado para superar el mal rendimiento de estos pollos en ambientes cálidos, ya que se ha demostrado que las grasas tienen un incremento de calor inferior al de los carbohidratos y proteínas. Resulta pues posible mejorar el rendimiento de los pollos durante las fuertes tensiones debidas a la temperatura, sustituyendo las calorías de los carbohidratos por calorías de grasa, reduciendo el nivel total de proteínas, y manteniendo, al mismo tiempo, las proporciones apropiadas de aminoácidos y del nivel energético. En general, puede afirmarse que el primer 3-4% de grasa añadida reportará una doble ventaja: estimulará el crecimiento y mejorará la utilización del pienso, mientras que, por encima de este nivel, únicamente se tendrá la ventaja de mejorar la utilización del pienso. En las fórmulas de piensos prácticos, el nivel económico de adición de grasa se sitúa entre 5 y 6%. Aumentando los contenidos de proteína, minerales y vitaminas, y añadiendo grasa al pienso, los animales tendrán que comer cantidades menores de pienso, y la presencia de grasa impide la conversión, productora de calor, del carbohidrato en grasa corporal. En cambio, en el caso de las ponedoras, la adición de grasa tiene que ser proporcional a la producción de huevos. Cuando la producción es inferior al 30% (30 huevos al día de 100 ponedoras), no deberá utilizarse más de un 3% de grasa. Cuando la producción es de más del 70%, deberá utilizarse hasta un 6%. La digestibilidad de la grasa animal es, aproximadamente, del 80% para
los animales monogástricos y del 85% para los rumiantes. El valor
energético para los rumiantes, sobre la base de la materia seca,
es de 190% de TND, y para los cerdos, de 180% de TND. La grasa animal homogeneizada
es digestible en un 92% aproximadamente, y contiene 207% de TND para los
rumiantes. La grasa animal no contiene minerales o vitaminas.
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